Seguridad
Alimentaria y Protección Biotecnológica
España
sólo se ha desecho del 7% de los
materiales específicos de riesgo de las reses
Los consumidores
soportarán una subida de precios de entre 2 y 4 céntimos de euro por
kilo para pagar la incineración de los despojos
En 2.001,
en España, sólo se ha eliminado el 7% de los despojos procedentes
de las reses que se incorporan a la cadena alimentaria -como
dictan las medidas para combatir el mal de las vacas locas-, es
decir, sólo se han convertido en harinas cárnicas 17.000 de las
250.000 toneladas, según las cementeras encargadas de la
incineración.
Por
otra parte, tanto los colectivos implicados en la producción y
comercialización de productos cárnicos como la Administración (con la
excepción de COAG, UPA y la Confederación de Organizaciones Cárnicas)
han decidido que la eliminación de los despojos materiales
específicos de riesgo -MER- repercuta en los consumidores.
Así, en el caso del
vacuno, el recargo en las facturas expedidas desde los mataderos y
en cada uno de los eslabones de la cadena hasta llegar al consumidor
será del 0,6% del valor de los canales y del 1,2% para despieces y
despojos. En porcino, el incrementó será del 1% para canales, del
2% para despieces y despojos y del 1,2 para productos elaborados. En
ovino y caprino, el recargo será del 1%. La subida de precios
para el consumidor oscilará, por tanto, entre 2 y 4 céntimos de euro
(3,8 y 6 pesetas) por kilo.
La pregunta radica
entonces en cuál será el destino real del sobrecoste que se
imputa al comprador, ya que actualmente apenas se está destruyendo el
7% de las harinas de carne. Hasta ahora, sólo cinco comunidades
autónomas (el País Vasco, Comunidad Valenciana, Castilla León,
Castilla-La Mancha y Andalucía) han establecido acuerdos con las
cementeras para incinerar. El resto prefería ahorrarse su cuota de
subvención (el gasto se repartía al 50% entre el Ministerio de
Agricultura y las autonomías) y depositar los polvos en los vertederos
en virtud de una ley casi extinguida en Europa que permite el depósito
de materia inerte (las harinas lo son una vez tratadas), aunque a la
postre sea material orgánico.
También cabe resaltar que
cerca del 30% de los residuos de mataderos y carnicerías van a
parar directamente a la basura doméstica o a los vertederos
municipales, sin pasar por el tratamiento que preceptivamente deben
aplicar las empresas harineras. Por su parte, la orden ministerial
que regulará el proceso de la incineración de MER recuerda de forma
exhaustiva a todos los agentes implicados que si incumplen los
contenidos de la misma, estarán incurriendo en un fraude grave.
Fuente: Cinco
Días
La Razón
21.01.02