Seguridad Pública y
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Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
El FBI
afronta una profunda reorganización
y se consolida como fuerza antiterrorista
Mientras, la CIA reconoce haber
identificado y seguido
a dos
terroristas del 11-S meses antes de la tragedia
El
FBI
estadounidense (Oficina Federal de Investigación) prepara la mayor
reestructuración de su historia, según informó la semana pasada su
director, Robert Mueller, con el objetivo primordial de mejorar al
máximo la capacidad de la organización en las tareas contra el
terrorismo, especialmente tras las críticas recibidas por su
ineptitud para prevenir los atentados del 11 de septiembre.
Mueller reconoció la
semana pasada que "hay que mejorar el sistema de reclutamiento,
estructuración y entrenamiento de nuestra plantilla. Hay que
mejorar la colaboración con otras agencias y, por encima de todo,
tenemos que hacer un trabajo mucho mejor a la hora de manejar, analizar
y compartir información".
De hecho, uno de los
fallos atribuidos a los servicios secretos estadounidenses es
la falta de coordinación. Según publica el semanario
norteamericano Newsweek en su edición de hoy, la
CIA (Agencia
Central de Inteligencia) sabía desde enero de 2000 que dos de los
secuestradores aéreos estaban en Estados Unidos. Sin embargo, no
alertó ni a los servicios de inmigración, que habían podido
rechazarlos en la frontera, ni a la Policía Federal, que podría haberlos
investigado para descubrir su misión. No fue hasta
tres semanas antes de los
atentados del 11-S cuando la Central de Inteligencia alertó
de la posibilidad de un ataque inminente.
Profunda
reestructuración
Con
este
plan de reestructuración, ante todo, Mueller pretende convertir
al FBI en una fuerza contraterrorista, centrada por encima de
todo en la prevención. Para ello, entre otras medidas
cuantificables, más de 2.000 agentes estarán exclusivamente dedicados
a la prevención de atentados y a la investigación de sospechosos en
cualquier parte del mundo.
(El hecho de que muchos
agentes sean desplazados a los departamentos de lucha contra el
terrorismo hará que se reduzca el personal de las secciones de
combate contra la droga o delincuencia común, funciones que el FBI
tendrá que delegar en las policías locales y en los agentes federales).
A partir de ahora, la
prioridad institucional de los 11.000 hombres y mujeres que
constituyen el FBI se centrará en la lucha antiterrorista,
actividad para la que se contará con medio millar de agentes
adicionales y la creación de escuadrones volantes de refuerzo,
quienes serán coordinados desde Washington, en lugar de Nueva York como
hasta el momento.
Con el fin de llevar a
cabo esta centralización y obtener mejores resultados, se creará
también una red de 25 supervisores, encargados de la
coordinación entre los dos gigantes del espionaje estadounidense y
de que los indicios e informaciones recopiladas en esta materia no
terminen "archivados".
Al respecto de la
contratación de 900 agentes adicionales, a corto plazo, la
reorganización contará con un presupuesto de unos 700 millones de
dólares, con el que se pretende fichar, en concreto, científicos,
ingenieros y especialistas informáticos y en lenguas extranjeras
(especialmente árabe y farsi) capaces de interpretar los datos captados
por los servicios de espionaje.
Nuevas secciones
Además, el director del
FBI prometió una nueva alianza con la CIA y la apertura de
nuevas divisiones de Inteligencia, Seguridad y Tecnología. Por un
lado, la Policía Federal va a redoblar su capacidad de análisis, para lo
que se formará un nuevo departamento de inteligencia, que será
liderado por un especialista de la CIA.
Por otro lado, el
Departamento de Justicia ha desarrollado nuevas directrices para
agilizar investigaciones antiterroristas, sin requerir la
solicitud de permisos especiales. Así, los agentes del FBI quedan
autorizados para realizar las investigaciones que estimen oportunas
en Internet (como en correos electrónicos y chats), mezquitas,
manifestaciones y otros lugares públicos en las que antes no podían
infiltrarse sin causa justificada.
Hasta ahora, los
agentes tenían que presentar pruebas de alguna actividad criminal
para obtener una autorización previa de Washington con el fin de
efectuar este tipo de vigilancia. Esta nueva medida, por otro
lado, ha causado temor entre distintas agrupaciones en defensa de las
libertades constitucionales, al considerar que el FBI podrá espiar a los
estadounidenses, inmiscuirse en sus reuniones religiosas o políticas y
husmear sus e-mails y chats en busca de terroristas, lo que supondrá un
recorte de las libertades ciudadanas y la privacidad.
Secuestradores aéreos
En
otro orden, el semanario Newsweek informa en su edición de hoy
que varios meses antes de los atentados del 11-S, la CIA había
identificado a dos de los piratas aéreos, Jaled al Mihdar y Nawaf
Hazmi, como agentes de la red terrorista Al Qaeda.
Sin embargo, publica hoy
la revista estadounidense, "los responsables de la agencia no
alertaron a los servicios de inmigración, que habrían podido
rechazarlos en la frontera, ni al FBI, que podría haberlos
investigado para descubrir su misión".
Los dos sospechosos
llegaron a EE UU en enero de 2000 procedentes de Kuala Lumpur
(capital de Malaisia), donde habían asistido a una 'cumbre terrorista'
(de la que la CIA tenía conocimiento). Sin embargo, los supuestos
terroristas entraron en EE UU sin ningún impedimento, ya que las
autoridades de fronteras no fueron alertadas. La Central de
Inteligencia no advirtió ni al FBI ni al Servicio de Inmigración.
Mihdar y Hazmi -que
subieron al vuelo 77 de American Airlines que chocó contra el Pentágono-
vivieron sin problemas en suelo estadounidense durante un año y nueve
meses, período durante el que usaron nombres reales, obtuvieron
licencias de conducir, abrieron cuentas bancarias y se matricularon en
escuelas de pilotaje, explica el artículo de Newsweek.
Sin embargo, a pesar de
haber identificado a los terroristas, la CIA no comunicó la
información hasta tres semanas antes de la tragedia del 11-S. El
FBI, por tanto, no supo que debía buscar a los sospechosos hasta apenas
un mes antes de los atentados de Nueva York y Washington, cuando el
director de la CIA, George Tenet, preocupado por la inminencia de
un atentado, ordenó a los investigadores de la agencia que
reabrieran sus archivos.
Por otro lado, un
portavoz de Al Qaeda, Suleiman Abu Ghait, ha hecho público en la
página de Internet del diario Al-Hayat que se preparan nuevos
atentados, que serán peores que los del 11-S, y, bajo la
advertencia "América, prepárate", aseguró que la red terrorista
liderada por Osama Bin Laden está dispuesta a continuar atacando a EE
UU y a los judíos.
_________________
Más información:
*
Los servicios secretos
de EE UU advierten de la posibilidad de nuevos atentados de Al Qaeda
(20.05.02)
*
El FBI informó a Bush del
posible secuestro de aviones por Al Qaeda semanas antes del 11-S
(17.05.02)
Fuente: El
País
El Mundo
La Razón
ABC
www.lavanguardia.es
www.elmundo.es
Newsweek
03.06.02
El País
El Mundo
La Razón
ABC
02.06.02
30 y 31.05.02
www.belt.es