Seguridad de la
Información y Protección de Datos
Seguridad Pública y
Protección Civil
La
Administración pública británica podría espiar e-mails y conexiones
telefónicas sin permiso judicial
Según el Gobierno,
dicha medida es imprescindible para
luchar contra el terrorismo y la delincuencia en una sociedad
que cada vez emplea más dichos medios de comunicación
El
Gobierno de Tony Blair pretende otorgar a la Administración pública
(incluidos ministerios, ayuntamientos y diversos servicios públicos como
los relacionados con bomberos o seguridad alimentaria) el derecho a
rastrear el correo electrónico, las llamadas telefónicas y los lugares
en que se ha utilizado el móvil, sin necesidad de disponer de
una orden judicial, con el objetivo de luchar contra el
terrorismo y la delincuencia.
El
ministro británico del Interior, David Blunkett, justifica tan drástica
medida en la necesidad de luchar contra el terrorismo y la
delincuencia en general, en una sociedad que utiliza cada vez más
esos medios de comunicación, y considera que constituye una
herramienta imprescindible para la salvaguardia de la seguridad
nacional, prevención o detección del crimen, salud pública, cobro de
impuestos y cualquier otro propósito especificado en una orden por el
Ministerio del Interior.
Ya desde
hace dos años la Policía, los servicios secretos, aduanas y Hacienda
podían hacer ese rastreo sin permiso judicial. A partir de ahora, ese
mecanismo de lucha antiterrorista podría extenderse a siete
ministerios (incluidos los de Agricultura o Sanidad, por ejemplo),
todas las corporaciones locales y una decena de agencias del
Gobierno, como la de Medio Ambiente, Seguridad Alimentaria o
Servicios Postales.
Información de los
clientes
Los
funcionarios de un determinado nivel podrán exigir a las compañías de
teléfonos, proveedores de Internet y operadores postales información
detallada sobre sus clientes. Entre esa información se incluye el
nombre y dirección, llamadas telefónicas realizadas y recibidas,
identificación de las páginas visitadas en Internet y localización
geográfica de las llamadas de móviles. Por su parte, las compañías
proveedoras de servicios estarán obligadas a proporcionar el listado
de dichas comunicaciones, si bien no podrán revelar el
contenido de las conversaciones o el correo electrónico.
La
propuesta, que ha provocado la protesta de los defensores de los
derechos civiles, podría entrar en vigor en agosto próximo, sin
necesidad de ser aprobada por el Pleno del Parlamento, ya que bastaría
con el visto bueno de un comité parlamentario especializado.
Las críticas a la
iniciativa por atacar a la privacidad no se han hecho esperar.
Simon Davies,
director de la organización de defensa de derechos civiles Privacy,
denunció que "el Ministerio del Interior ha roto su compromiso de que
esta ley no se convertiría en un poder generalizado de vigilancia al
servicio del Gobierno", y añadió que "la exhaustiva lista de
organismos que podrán acceder a los datos sin una orden judicial prueba
que estamos ante un ataque sistemático del derecho a la privacidad".
Fuente: El
País
12.06.02