Seguridad
Pública y Protección Civil
Las
aerolíneas deberán reforzar las puertas de las cabinas de los pilotos
antes de noviembre de 2003
Agentes de
EE UU logran introducir en los vuelos armas
de fuego en el 30% de los casos y armas blancas en el 70%
Los aviones de todas
las aerolíneas deberán reforzar las puertas de las cabinas de los
pilotos antes de noviembre de 2003, según las normas para
aumentar la seguridad en los vuelos civiles aprobadas por el Consejo de
la Organización Internacional de Aviación Civil (OACI), que agrupa a 187
países. También se pretende que dispongan de sistemas de acceso
restringido al área de la cabina y que se forme a los tripulantes
para enfrentarse a actos de interferencia ilícita en vuelo.
De acuerdo con esta
normativa, que obliga a todos los vuelos comerciales internacionales
de más de 60 pasajeros (es opcional en el resto de los casos), las
puertas de la cabina deberán permanecer cerradas desde el
momento en que se cierren las puertas externas del avión en el punto de
origen hasta que éstas se abran al llegar al aeropuerto de destino,
salvo cuando deban entrar o salir personas autorizadas.
También las aerolíneas
deberán disponer de sistemas que permitan que los pilotos
puedan vigilar la zona próxima a la cabina, reconocer a las personas
que vayan a acceder a ella, detectar a las personas sospechosas y poder
comunicarse con los auxiliares.
En lo que respecta a la
formación de la tripulación, ésta les debe capacitar para
evaluar la gravedad de cualquier incidente que ocurra en vuelo,
comunicarse y coordinarse con el resto del personal, tener
conocimientos de defensa personal y usar sistemas de
protección no letales y comprender el comportamiento de los
terroristas. Además, deben ser formados en situaciones reales de amenaza
en vuelo.
Falta seguridad en los
aeropuertos
Las aerolíneas
estadounidenses ya han reforzado las puertas de las cabinas
y, además, completaron la semana pasada los programas de
entrenamiento de la tripulación frente a ataques terroristas.
Asimismo, los 429 aeropuertos de Estados Unidos dispondrán de 30.000
nuevos agentes en los controles de seguridad a finales del presente
año, además de nuevos agentes armados que viajarán de incógnito en los
vuelos.
Estas nuevas medidas
parecen necesarias ya que las medidas de
seguridad adoptadas hasta el momento en aeropuertos, centrales nucleares y otras
instalaciones "sensibles" de Estados Unidos tras los atentados del
pasado 11 de septiembre han demostrado ser insuficientes. Un reciente
informe del Departamento de Transportes norteamericano ha
demostrado cómo sus agentes de incógnito logran en la mayor parte
de los casos acceder a los vuelos portando armas.
Estos agentes realizaron
783 pruebas en los 32 principales aeropuertos de Estados Unidos y en el 30 por ciento de los casos en
que intentaron entrar en los aviones con armas de fuego lo
consiguieron, superando las medidas de seguridad como los escáneres o
los registros del personal de seguridad. En el caso de las armas
blancas, lo consiguieron en el 70 por ciento de los casos y
en un 60 por ciento de las ocasiones en que intentaron introducir
explosivos.
Casi en la mitad de las
ocasiones, un 48 por ciento, lograron introducir en los
vuelos objetos considerados peligrosos, como cuchillas o tijeras,
que el personal de seguridad debería detectar y confiscar a los
pasajeros.
Un portavoz del
Departamento de Transporte ha intentado contrarrestar el efecto de este
informe, reproducido en el diario USA Today, y recordó que
antes de que el Gobierno reforzara la seguridad de más de 420
aeropuertos el pasado 17 de febrero y creara la Dirección General de
Seguridad en el Transporte se lograba introducir todas las armas. Estas deficiencias ponen
en duda la capacidad de autoridades para garantizar la seguridad en los
vuelos, ya que la seguridad en los aeropuertos ha pasado de las manos de
empresas contratadas por las aerolíneas al propio Gobierno federal.
Pero estas carencias no
son una exclusiva de los aeropuertos y, según un informe de la
Agencia de Energía Nuclear en manos del diputado Edward Markey, hay
exigencias mínimas de seguridad que las plantas nucleares no cumplen,
como comprobar el historial de aquellos empleados que no son
estadounidenses o inspeccionar al personal de seguridad.
Asimismo, la mayor parte de estas instalaciones no soportarían el
impacto de un avión, según reconocen las autoridades energéticas de este
país.
Fuente:
Europa Press
El Mundo
www.elmundo.es
26.03.02