Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
Estados
Unidos y Rusia acuerdan reducir sus arsenales nucleares estratégicos
para el 2012
Con este nuevo
tratado "se liquidará el legado de la Guerra Fría", anunció el
presidente norteamericano, George W. Bush
El
subsecretario de Estado para Asuntos de Defensa y Seguridad
estadounidense, John Bolton, y el viceministro ruso de Exteriores,
Gueorgui Mamédov, acordaron ayer que sus respectivos países reduzcan
los arsenales nucleares estratégicos en dos tercios para el 2012.
EE UU
pasaría de las cerca de 7.000 cabezas nucleares de que dispone
actualmente a unas 2.200, mientras que Rusia reducirá
sus 6.000 cabezas hasta 2.000. De este modo, como se encargó de
precisar el presidente
estadounidense, George W. Bush, se abre una era de confianza en
las relaciones entre ambos estados basada en un nuevo concepto de
seguridad.
El pacto alcanzado ayer
-hecho público por Bush, y corroborado después por su homólogo ruso,
Valdímir Putin- establece que en los próximos diez años,
alrededor de 4.000 misiles de largo alcance serán desmantelados o
almacenados, lo que supone el primer acuerdo de desarme
estratégico desde que terminó la Guerra Fría. Para Bush, esta
negociación supone una nueva etapa de relaciones con Moscú, a la
que define como "era de mejor seguridad mutua, relaciones
económicas y políticas".
La idea básica del
acuerdo y las cifras preliminares fueron acordadas por Bush y
Putin durante la cumbre que ambos mandatarios mantuvieron en
Washington en noviembre del año pasado, momento desde el que han
estado negociando las condiciones del pacto. De hecho, una de las
cuestiones más complicadas ayer fue la de concretar qué hacer con las
cabezas nucleares destinadas a quedar fuera de servicio.
EE UU quería no
desmantelarlas sino almacenarlas, por si hubiera que emplearlas
como reserva de emergencia o utilizarlas como "recambios
operacionales" para colocarlas en misiles (la Administración
norteamericana considera que el futuro es demasiado impredecible como
para adoptar decisiones de seguridad totalmente irreversibles),
mientras que Rusia era partidaria de un desmantelamiento real
(aunque no destrucción, por dificultades tecnológicas). Finalmente,
las dos partes aceptaron un compromiso mixto, por el que cada
país desmantelará o almacenará los arsenales retirados según su
criterio.
Con el fin de comprobar
el cumplimiento del tratado, ambos países crearán un comité de
verificación, que se encargará de garantizar la aplicación
transparente de las medidas acordadas en relación tanto a la destrucción
como al almacenamiento de las cabezas atómicas.
El acuerdo suscrito ayer,
que será firmado el próximo día 24 en San Petersburgo,
reemplaza al Start-II (de 1993, que fijó la reducción de cabezas
nucleares entre 3.500 y 3.500 para el 2007, pero que nunca llegó a a ser
ratificado), que sustituía a su vez al Start-I (de 1991, que
marcó el inicio del acercamiento ruso-americano). El nuevo tratado
entrará en vigor tres meses después de su ratificación por el
Senado norteamericano y por la Duma rusa.
Escudo antimisiles
A pesar del acuerdo
suscrito ayer, aún existen disconformidades entre ambas potencias.
La gran asignatura bilateral pendiente continúa siendo la insistencia de
la Casa Blanca para construir un sistema nacional de defensa contra
misiles, en contra de los deseos de Moscú y las
previsiones del Tratado Antimisiles Balísticos (ABM) de 1972.
El Tratado ABM fue uno de los
documentos firmados por Estados Unidos y la antigua Unión Soviética
durante la Guerra Fría para regular la carrera armamentista nuclear
iniciada por ambos países. En él se limitaba el número de armas y
radares permitidos, y se acordaba ubicar los misiles tan sólo en los
territorios nacionales, además de prohibirse
los sistemas nacionales de defensa anti-misiles.
Por otra parte, los
nuevos desafíos de seguridad aparecidos recientemente en el mundo (y
remarcados tras los atentados del 11-S) han llevado al Pentágono a
plantear la creación de un Ejército capaz de hacer frente a estos nuevos
retos ( así como a las incógnitas en el 'tablero' de las relaciones
internacionales, cuestión a la que además han aludido para no
desmantelar su armamento nuclear). De ahí que el Departamento de Defensa
norteamericano haya apostado por una organización militar más ágil,
integrada gracias a los
avances de la tecnología de la información, cuyos elementos
fundamentales son el escudo antimisiles, las pequeñas armas nucleares
tácticas, los aviones espía automáticos, los satélites, los cazas y
bombarderos invisibles y las bombas inteligentes, capaces de hacer
blanco a miles de kilómetros de distancia.
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Fuente: El
País
El Mundo
ABC
La Razón
www.elmundo.es
www.lavanguardia.es
www.libertaddigital.com
www.estrelladigital.es
www.elperiodico.es
14.05.02
www.new.bbc.co.uk