Seguridad Pública y
Protección Civil
Torrevieja pierde su
atractivo
por la inseguridad de
sus calles
En esta localidad alicantina es
veinte veces
más fácil morir violentamente que en Madrid
Lejos han
quedado los tiempos en los que se regalaban los apartamentos en un
paraíso de la costa mediterránea. En este
municipio de 70.000 habitantes, la media de homicidios supera seis veces
la nacional.
En 1990, el censo de
esta población era de 23.192 personas. En 2002, hay 74.000 censados y
una población real de 130.000. Sólo entre 2000 y 2002 la
población censada ha subido un 50%. Y, a la vez, el balance anual del
número delitos aumenta un 30% cada año. “Algo pasa en Torrevieja
cuando hay un homicidio cada quince o veinte días”, resumía, en
marzo de 2001, el presidente del Tribunal Superior de Justicia de la
Comunidad Valenciana, Juan Luis de la Rúa.
En 2000, ultimo año
con estadísticas, hubo 22 homicidios en Torrevieja. Un tercio de los
68 registrados en Madrid. Pero Torrevieja tenía entonces 51.000
habitantes y Madrid tres millones. Es decir que en la localidad
alicantina se multiplica por veinte la posibilidad de morir de forma
violenta, y eso que Madrid no es un juego de niños.
Vivienda a bajo
precio
Cuando a principios
de los 90 empezó a llegar dinero desde las mafias de la antigua URSS,
el alcalde, Pedro Ángel Hernández-Mateo, vio el soporte para sus
planes de crecimiento urbanístico de Torrevieja que él apuntalaba
abaratando el precio del suelo. Los movimientos especulativos de estas
mafias y su urgencia por blanquear dinero convirtieron a Torrevieja
en el paraíso de la vivienda barata.
Así se atrajo a
miles de personas de clase baja que se podían hacer con una vivienda por
poco dinero. Lo mismo que los inmigrantes ilegales que pasaban el
Estrecho podían encontrar alojamiento por cinco o diez mil pesetas
se hacinaban convenientemente en uno de esos apartamentos de saldo.
Excesivo
crecimiento
La oferta
sanitaria y educativa nunca pudo seguir la marcha de este crecimiento
poblacional descontrolado, lo que creó una bolsa de marginalidad.
Policía y Guardia Civil tampoco contaron con el aumento de efectivos
que
pudieran hacer frente al incremento de los índices de criminalidad. En Torrevieja
aseguran que son la única población de España con más de 50.000
habitantes que no tiene comisaría.
El rastro
de atracos se puede seguir prácticamente tienda a tienda y banco a banco.
Las élites financieras del Este trajeron el rebujo de clanes
delincuenciales formados en los conflictos bélicos de sus países de
origen, acostumbradas al manejo de armas, a la organización militar,
a la disciplina al trabajo ‘serio’.
Los menos grandes de
este escalafón se dedican al asalto organizado de tiendas y viviendas.
Los turistas de dinero son la presa más fácil. Controlan las llegadas a
los aeropuertos y siguen a los coches hasta su residencia vacacional.
En el momento que dejan la casa vacía entran y se llevan lo que hay
de valor. Si no hay nada no les importa esperar al regreso de los
inquilinos, especialmente si son personas mayores y ‘dar el palo’
a cara descubierta.
Remedios caseros
En una urbanización
instauraron una patrulla vecinal de vigilancia, en contacto con la
Policía Local. Los resultados de reducción de la delincuencia allí y
en otros barrios, gracias a este método, han sido espectaculares.
También la presencia
de un grupo de élite de la Guardia Civil, procedentes de Alicante
y que llevan tres meses operando por Torrevieja, ha permitido al
alcalde dar unas cifras halagüeñas de reducción de delitos, de un
10%, y del aumento del número de detenidos. La Guardia Civil se ha apuntado también el tanto de cerrar el mercadillo de Guardamar, en
las afueras, donde a partir de cierta hora de la madrugada se podían
adquirir todo tipo de objetos robados. Sin embargo, en marzo ya se
volvieron a producir dos nuevos y espectaculares asesinatos.
Fuente: El Mundo
14.04.02