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Viernes, 31 de mayo de 2002


Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio

Las salas de juntas cambian la madera por cristales antibalas ante la posibilidad de ataques terroristas

En sólo tres meses, seis salas de juntas de Manhattan
se han puesto un armazón de acero blindado

 

La empresa de decoración Graffco Inc., que hasta hace poco se dedicaba a revestir de fina madera las salas de juntas de las grandes empresas, ha abandonado los materiales decorativos por otros más toscos. Cristales blindados, hormigón armado, acero y fibra de vidrio antibalas figuran ahora en su catálogo de productos.

Después de las últimas advertencias de otro posible ataque terrorista a gran escala en Estado Unidos y las declaraciones del FBI, que indicaban que las instituciones financieras podrían ser el blanco de estos ataques, han provocado que los gerentes de las empresas se hayan puesto nerviosos.

Aunque esto no es nada nuevo, pues los ejecutivos, como cara visible de las compañías, tienen más probabilidades de ser el centro de un ataque, no sólo de los terroristas y secuestradores, sino también de accionistas molestos por la marcha de las acciones, o ex empleados furiosos por haber sido despedidos.

Este año, Graffco espera construir por lo menos 50 salas de juntas más, de las denominadas salas de seguridad. Un aumento de casi el 50% respecto a las que habilitó el año pasado. Sus costes van desde los 50.000 hasta los 250.000 dólares. Las habitaciones reforzadas típicamente pueden soportar un asalto armado del exterior durante unos 30 minutos, tiempo suficiente para que la Policía o el personal armado respondan.

Otra empresa, R.L. Oatman & Associates, ofrece un curso de siete días sobre protección ejecutiva, que antes sólo atraía a expertos en seguridad. El programa, que cuesta más de 3.100 dólares, incluye material de entrenamiento y municiones, así como cursos de cómo evitar ser secuestrado hasta detección de bombas.

El actual auge de estos servicios se debe a la psicosis del 11-S, tras la cual las empresas de seguridad recibieron un aluvión de llamadas desesperadas. Pero ahora, según el consejero delegado de Graffco, Thomas Gaffney, "se están convirtiendo en consumidores más educados; se ha vuelto un crecimiento constante".

Fuente: The Wall Street Journal
24.05.02
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