Seguridad Pública y
Protección Civil
Carlos
Rubio: «Hay que ponerse en un plano de igualdad con el secuestrador»
El Comisario jefe
de la Brigada de Policía Judicial de Barcelona y mediador en el
secuestro de Hospitalet explica cómo se procedió en la liberación de los
niños del centro escolar
- ¿Qué pudo llevar a
este chico de 17 años a cometer un secuestro? ¿Da usted credibilidad al
móvil económico?
- Mi
impresión es que le guió el afán de notoriedad,
de aparecer ante todo el mundo como una persona capaz de cometer
un hecho de semejante calibre. Su situación de desarraigo, de fracaso
escolar e inactividad laboral abonarían la
necesidad de este
adolescente de destacar por algo.
- ¿Lo tenía todo
planeado? ¿Por que eligió su antiguo colegio y la clase de su hermana?
-Un hecho así
requiere premeditación. Eligió la escuela porque conocía las
instalaciones y la clase de su hermana porque le daba seguridad. Quizá
pensó que le ayudaría a escapar, a descolgarse con sábanas por la
ventana.
- ¿Descolgarse con
sábanas?
- Sí,
fue una de las cosas que pidió. Primero se empecinó en el tema del
dinero: un millón y medio de euros. Para ganar tiempo y obtener más
datos sobre su personalidad, le hice entender que era difícil conseguir
tanto dinero. Aceptó la cifra de un millón. Después pidió sábanas para
descolgarse, luego un coche para huir... Al final desechó esa
posibilidad porque el centro estaba rodeado. Flaqueó, se dio cuenta de
que no lo tenía todo tan bien planeado, que estaba en un callejón sin
salida.
- ¿En qué momento
vio usted que la situación estaba encarrilada?
- Cuando aceptó
liberar a un grupo de niños. Es un gesto que denota buena voluntad.
- ¿Cómo estaban
los niños?
- Bastante
tranquilos. Les dejó jugar y para algunos era casi como una película.
- Pero había que
merendar.
- Había que ganar
tiempo, porque éste siempre juega en contra del secuestrador. Le
ofrecimos esa posibilidad. Pidió pizzas y refrescos para él y los cuatro
niños aún retenidos. El negociador tiene que aprovechar situaciones como
ésta para conseguir cosas o para que actúen los cuerpos de intervención.
- Y apareció un «pizzero».
- Antes de dejarle
entrar, el chico tuvo otro momento de flaqueza. Cambio varias veces de
opinión sobre si debía recoger él mismo la comida a través de la puerta
o dejaba entrar al repartidor. Optó por esto último.
- Claro que el «pizzero»
sabía más de artes marciales que de comida italiana.
- Era un policía
de los grupos de operaciones especiales experto en esa disciplina.
Redujo al chico y los agentes apostados fuera entraron en el aula. El
secuestrador no se lo esperaba y a partir de ese momento se puso en el
papel de detenido: se encerró y se negó a dar explicaciones sobre lo que
había hecho.
- ¿Fue más fácil
negociar con él por tratarse de un menor?
- La edad, a
priori, no tiene por qué favorecer la resolución de un secuestro. Lo
peor que le puede pasar al mediador es topar con un secuestrador
irracional, y eso, a veces, no tiene que ver con la edad.
- ¿Cómo actúa un
mediador?
- Es una pieza
clave, aunque a lo mejor no soluciona todo el problema. Lo que nunca
debe es a agravar la situación. El objetivo es salvaguardar la vida de
los rehenes y del propio asaltante. Debe ponerse en un plano de igualdad
con el secuestrador, pactar, ceder a veces, derivar la negociación hacia
derroteros distintos de los que pretende el raptor, no perder el terreno
ganado, buscar vías que satisfagan a todas las partes. El mediador tiene
que tener credibilidad, de lo contrario, su papel no tiene sentido.
- ¿Cómo influye en
él el resto de personas que actúan en una situación como ésta?
- El mediador
actúa siempre bajo una enorme presión: de la familia, los medios de
comunicación, el comité de crisis que forman políticos y mandos
policiales. Pero es mejor que el mediador se aísle, pese a que debe
actuar de manera coordinada. El comité de crisis decide si se ha de
intervenir y cómo; el mediador aconsejar cuándo y procurar que el
momento sea favorable. Hay que tener claro que quien manda no negocia y
quien negocia no manda. De todas formas, hay que evitar la intervención,
porque, si llega, es señal de que la negociación ha fracasado.
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Fuente: ABC
20.11.02