Seguridad
Alimentaria y Protección Biotecnológica
Etiquetar o no los transgénicos: la polémica llega a EE.UU
Las grandes
empresas del sector, contrarias al referéndum de noviembre en Oregón
Oculta entre otras seis
medidas que serán sometidas a referéndum en Oregón en noviembre está una
iniciativa que podría alterar la forma en la que opera el sector de
la alimentación de Estados Unidos.
La medida 27, la
primera de su clase que se presentará ante los votantes estadounidenses,
haría lo que el Congreso y la Dirección de Alimentos y Medicamentos de
EE.UU (FDA) se han negado a hacer: requerir a las compañías de
alimentos que especifiquen en la etiqueta qué ingredientes han sido
alterados genéticamente. Alrededor del 70% de los alimentos
procesados contienen maíz modificado genéticamente, soja o algún otro
cultivo, según grupos de la industria alimentaria. Esos cultivos, de los
que no se ha comprobado que causen problemas de salud, resisten las
pestes y los herbicidas y a los agricultores les resulta más fácil
cultivarlos.
Con la propuesta
pendiente de votación en Oregón, aquellos que proponen el etiquetado
de los productos podrían haber encontrado el talón de Aquiles e los
sectores de alimentación y biotecnología. Resulta probable que la ley
sea aprobada, al haber sido planteada ante los consumidores, en
lugar de ante los políticos.
Los sondeos realizados a
escala nacional han mostrado reiteradamente que una mayoría
aplastante de consumidores responde sí a la pregunta de si les gustaría
ver información sobre ingredientes modificados genéticamente en las
etiquetas de los alimentos.
"Si los alimentos son tan
seguros y la tecnología tan maravillosa, por qué no poner una etiqueta y
permitirme de ese modo la posibilidad de elegir", afirma Donna Harris,
una madre de Portland que integra la Asociación de Ciudadanos de Oregón
Preocupados por la Seguridad Alimentaria, el grupo que encabeza la
campaña a favor del etiquetado.
Los sectores de
alimentación y biotecnología de cultivos están utilizando fondos para
luchar contra la medida. La coalición contra la cara ley del
etiquetado ya ha gastado alrededor de US$1,9 millones en la campaña. Del
dinero recaudado (unos US$4,6 millones en efectivo en las siete semanas
hasta el 20 de septiembre), alrededor de US$3,7 millones proceden de
Crop Life International, un grupo del sector biotecnológico. La mayor
parte del resto de los fondos procede de compañías como PepsiCo Inc.,
General Mills Inc., Kellog Co., y H. J. Heinz Co., responsable de la
campaña contra el etiquetado.
Por su parte, el grupo
a favor de las etiquetas ha recaudado alrededor de US$84.000 en
efectivo, préstamos y contribuciones similares y ha gastado
alrededor de US$72.000 en aproximadamente el último año y medio, según
la Secretaría de Estado de Oregón. El principal contribuyente es Mel
Bankoff, fundador de Emerald Valley Kitchen Inc., compañía de alimentos
orgánicos de Oregón, que contribuyó con US$47.500, la mayoría en
préstamos, según documentos oficiales.
La industria
alimentaria y la de biotecnológica se han mostrado
contrarias a leyes similares, ante la posibilidad de que las leyes
estigmatizasen injustamente sus productos.
De aprobarse, la ley
supondría un quebradero de cabeza para agricultores, productores de
alimentos y supermercados. ¿Podría la industria recurrir a un
empaquetado especial para productos destinados a un solo Estado? El
sistema es posible, según grupos de la industria, pero requeriría
grandes y caros cambios. Los productos perecederos, como el pan y la
leche se producen localmente, haciendo más sencillo cumplir una ley de
etiquetado estatal. pero las compañías de alimentos hacen muchos
productos procesados en plantas que a menudo sirven a todo el país.
"Una cosa es crear un
sistema para Norteamérica, uno para el suresta asiático, pero crear un
sistema Estado por Estado...", deja caer Stephanie Childs, una portavoz
de los Productores de Comestibles de EE.UU.
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Fuente: The
Wall Street Journal
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