Seguridad
de la Información y Protección de Datos
Seguridad Colectiva y Defensa Nacional
Ex altos
cargos del desaparecido Cesid temen más robos de información
confidencial
Se han sucedido extraños asaltos
a viviendas de directivos del servicio secreto
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Juan Alberto Perote
abandonó el CESID llevándose1.245 fichas con información
confidencial.
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Ex altos cargos del desaparecido Cesid, hoy Centro
Nacional de Inteligencia (CNI), temen que puedan repetirse robos
como el que sufrió el pasado 25 de diciembre en su domicilio
el ex secretario general del Cesid, general Aurelio Madrigal Díez.
Desde que el coronel Juan Alberto Perote abandonó el Centro
en 1991, llevándose 1.245 microfichas que contenían
información confidencial relativa la seguridad nacional,
se han sucedido extraños asaltos a viviendas de directivos
del servicio secreto, siempre bajo la apariencia de robos comunes. Los interesados sospecharon, en su momento, que
el Cesid no era ajeno a esas "penetraciones" en domicilios privados.
Fuentes cercanas al servicio de inteligencia han
señalado que actualmente prácticas de este tipo están
expresamente prohibidas por el poder político. Apuntan, con
todas las cautelas, que tras los robos sufridos por el general Madrigal
o en agosto pasado por el asesor de la Presidencia del Gobierno,
Pedro Arriola, en su chalé profesional, podrían
estar empresas de seguridad extranjeras que trabajan por encargo.
Ambos colaboradores del Partido Popular tienen
en común su acceso desde sus respectivos puestos a información
muy sensible (Madrigal fue el número dos del Cesid desde
la llegada del PP al poder en 1996 hasta junio de 2001). Empresas
británicas dirigidas por ex agentes secretos tienen fama,
según las fuentes consultadas, de realizar robos en oficinas
y en domicilios de personalidades relevantes para sustraer información
confidencial, modificar o borrar archivos informáticos,
e incluso colocar aparatos de escucha.
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| Fuentes
cercanas al servicio de inteligencia señalan a empresas
de seguridad extranjeras que trabajan por encargo |
Los ex agentes viajan a España, someten
a la "víctima" a una estrecha vigilancia, que incluye
la intervención de conversaciones telefónicas para
conocer sus movimientos, efectúan el robo y abandonan días
después el país. Los ladrones que penetraron en
casa del general Madrigal el día de Navidad, entre las
dos y las tres de la tarde, sabían que se encontraba fuera
de Madrid con su familia y que en esas horas el resto de las viviendas
de la planta estaban desocupadas. Denunció a la Policía
la desaparición de varias joyas, pero no guardaba en su
casa ningún documento confidencial en función
del cargo que desempeñó. En un principio se especuló
que estaba redactando sus memorias. El ilustre militar fue asesor
del ex presidente del Gobierno, Felipe González, para cuestiones
de contraterrorismo.
Noticias relacionadas:
* El
Centro Nacional de Inteligencia trabaja sobre seis hipótesis en
el robo de los documentos del chalé de Pedro Arriola, asesor del
presidente Aznar (11.10)
* ARTÍCULO:
"Un robo muy peculiar, un asesor muy particular", Editorial El Mundo
*
El Ministerio de Defensa pretende la creación
de un gran servicio de inteligencia militar (06.08)
Fuente:
La Razón
(11.01.03)