Seguridad
Corporativa y Protección del
Patrimonio
El
reconocimiento ocular a la cabeza de los sistemas biométricos
La tecnología de
reconocimiento del iris parece ser la alternativa más escogida en los
controles de acceso con sistemas biométricos
La
necesidad de utilizar sistemas de autentificación
imposibles de copiar
llevó, hace ya bastante tiempo, a la introducción del análisis
biométrico como sistema de identificación de un usuario. Estos sistemas
se basan en la lectura de características físicas del usuario a
identificar.
Aunque existen multitud de rasgos únicos por individuo, la industria
se volcó en 6 grandes tecnologías: reconocimiento del iris, de la
retina, de las huellas dactilares, de la geometría de la mano, de la
escritura y de la voz. Con el paso del tiempo cada tecnología se ha
desarrollado en un campo específico y son pocas las que han llegado a
ser una opción válida, funcional y económicamente, a nivel de seguridad.
En
este aspecto la tecnología ocular parece ser la más precisa.
Los
modelos de autenticación biométrica basados en patrones oculares se
dividen en dos tecnologías diferentes: o bien analizan patrones retinales (sistemas vasculares de la retina), o bien analizan el iris
(anillo que rodea la pupila del ojo). La fiabilidad de este último, su
rapidez y la generación de un código único (IRISCODE®) de pequeño tamaño
(512 bytes) hacen de este sistema el más extendido para aplicaciones de
seguridad.
La precisión de estos métodos y las características de los tejidos
oculares, que son invariables a lo largo de la vida de un individuo y
que degeneran rápidamente al fallecer, dificulta el acceso de atacantes
que puedan robar este órgano de un cadáver o intentar hacer imitaciones.
Sin
embargo, la principal desventaja de los métodos basados en el
análisis de patrones oculares es su escasa aceptación; el hecho de
mirar a través de un binocular (o monocular), necesario en ambos
modelos, no es cómodo para los usuarios, ni aceptable para muchos de
ellos. Por un lado, los usuarios no se fían de un haz de rayos
analizando su ojo, y por otro, un examen de este órgano puede revelar
enfermedades o características médicas que a muchas personas les puede
interesar mantener en secreto, como el consumo de alcohol o de ciertas
drogas.
Aun así, la salida de productos semiprofesionales y
domésticos al mercado es un factor revelador del buen estado de dicha
tecnología
que hace rentable su comercialización no sólo a nivel
industrial. Como
un claro ejemplo podemos señalar la reciente aparición de una webcam
para PC que incorpora otra cámara destinada al reconocimiento del iris
del usuario, de manera que se utiliza dicho dispositivo como un
sistema de identificación personal (mediante el análisis del iris del
individuo en un tiempo de 2 seg. aprox.) para acceder al sistema, a un
archivo, etc.
Estos equipos de
coste elevado pero ya no tan prohibitivo (alrededor de los 300€) son
un paso más hacia la universalidad de los sistemas biométricos que,
desterrando las tarjetas, las claves y contraseñas, se convierten en
las nuevas “llaves” de este milenio.
Fuente: Roberto Frías
rfrias@belt.es
Belt Ibérica S.A.