Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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Rumsfeld & Franks
Cuando los
republicanos recuperaron el poder llegaron al Pentágono con un programa
centrado en la «transformación» de las capacidades, de acuerdo
con la «Revolución de los Asuntos Militares» que estaba en
marcha, es decir, los cambios en la conducción de la guerra derivados de
la aplicación de las nuevas tecnologías. Las tensiones fueron grandes y
se hicieron evidentes sobre todo en la definición de los presupuestos:
mientras unos querían dirigir las inversiones hacia programas
renovadores, otros preferían modernizar los ya existentes.
Durante
la Guerra de Afganistán las circunstancias permitieron un uso intensivo
de los más modernos sistemas y las formas más futuristas de acción.
La experiencia dio alas a los «transformadores» y, llegado el momento de
planificar la guerra de Irak, presionaron fuerte para que se hiciera
desde los nuevos supuestos. El resultado de la tensión entre unos y
otros llevó al envío de una fuerza expedicionaria de unos cien mil
hombres, en la confianza de que un bombardeo preciso y brutal de los
centros de mando y control, inteligencia, gobierno... debilitaría
seriamente al régimen y que la resistencia iraquí ante el avance aliado
sería muy limitada. A los once días de iniciado el conflicto vemos cómo
el régimen sigue en pie; el ejército regular ha desaparecido, pero las
guerrillas de los fedayines causan serios trastornos en las ciudades que
las fuerzas anglo-americanas dejan a su paso; y, sobre todo, la toma de
Bagdad se presenta más difícil.
Ha
llegado el momento de los generales y de las formas convencionales de
actuación. Franks podrá disponer de más fuerzas y actuar con ellas
de manera más tradicional. En el Pentágono las voces de los
«transformadores», incluido Rumsfeld, se oirán más bajo en los próximos
meses.
Florentino Portero
Analista del Grupo de Estudios Estratégicos
Fuente: ABC
31/03/2003