Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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Estrategia en el Golfo Pérsico
Las distintas
clases de estrategia, unas en el nivel militar y otras en el político,
siendo éstas últimas las que fijan el objetivo final que debe
alcanzarse, siempre contando con la voluntad del enemigo que se le
enfrenta.
Sobre estrategia se han escrito infinidad de libros, yo tengo no menos
de treinta en mi biblioteca, lo cual para un historiador de las
operaciones militares no es cosa anormal, pero con ello quiero resaltar
la dificultad de explicar con palabras claras y comprensibles el
concepto de estrategia, con objeto de conocer lo que se está
desarrollando en Irak. Por ello y como forma mejor de proceder veamos lo
que no es estrategia. Es normal oir o leer en la prensa que “la
estrategia empleada por tal entrenador en el partido del domingo no fue
efectiva”, evidentemente eso no es estrategia, eso es táctica,
que procede de “tacto”, es decir lo que se puede tocar,
por tanto gran parte de lo que están haciendo los ejércitos en Irak
entran dentro de este concepto de la táctica.
Para que exista estrategia tiene que existir dos voluntades que se
enfrentan. Hoy día se abusa del concepto “planes estratégicos”, con
que se pretende concretar un escenario futuro en distintos órdenes de la
vida: infraestructuras, comunicaciones, nuevas tecnologías, viviendas,
transportes, etc., de tal manera que de tanto usarlo se ha llegado a
aceptar, que aunque no exista una voluntad consciente que se oponga a
los planes previstos, si hay una serie de condicionantes imprevistos que
nos pueden obligar a reconducir y reestructurar el plan estratégico.
Pero en sentido estricto toda estrategia se hace contra alguien, que a
su vez pretende imponernos su estrategia.
Estrategia viene de “stratego”, que en la Grecia antigua era el
general en jefe de un ejército, por lo que estrategia es el arte de ese
general para conducir las operaciones militares, tenemos pues que el
general Tommy Franks, comandante del Comando Central y jefe de todas
las fuerzas de tierra, mar y aire, norteamericanas, británicas y de
todos los países que tienen contingentes combatientes o no en el
escenario del conflicto, ha diseñado una estrategia militar ocupar Irak
y derrotar al ejército iraquí. En los medios audiovisuales se han visto
las flechas por donde avanzan las tropas de la coalición, dos por el
sur, pareciendo una tenaza que nunca llega a cerrarse y otra por el
norte, a esta estrategia se le podría denominar de doble envolvimiento,
teniendo por objeto dispersar las fuerzas enemigas, de tal manera que en
el sur, que es por donde parece que los aliados llevan el esfuerzo
principal, no puedan oponer los iraquíes todas las divisiones que
quisieran. Las dos flchas del sur representan dos avances simultáneos
que se apoyan mutuamente y que mientras uno fija una posición (una
ciudad importante) el otro conjunto de fuerzas la envuelve y la ataca
por retaguardia.
A esta estrategia, dentro del ámbito militar, se le inscribiría en el
nivel operacional, del general que dirige y conduce las operaciones
militares.
Dentro del ámbito militar hay otros niveles estratégicos, pero no vamos
a entrar en ellos, quedémonos con lo expuesto.
En un plano superior se gesta y se desarrolla otra estrategia, en un
nivel político-militar, dando mucho más énfasis a lo político que a lo
militar. Esta estrategia que es la diseñada por los políticos,
auxiliados por los estados mayores, norteamericanos, y sobre la cual han
podido opinar Tony Blair y José María Aznar en la reunión de las Azores,
ha fijado el objetivo político pretendido, el derrocamiento de Sadam
Hussein y de su régimen y ha calculado los recursos económicos,
materiales y humanos para alcanzar dicho objetivo, así como las medidas
diplomáticas y de otras índoles para apoyar su consecución. Esta
estrategia también analiza un aspecto importante, el “recurso moral”,
porque como decía Liddel Hart, uno de los más importantes tratadistas
militares de los últimos tiempos, “nutrir el espíritu y la voluntad
del pueblo es a menudo tan importante como poseer las formas más
concretas de poder”. Esta estrategia, junto con su “recurso moral”
ha sido bien aceptada por los pueblos norteamericanos y británicos,
según se desprende de los sondeos de opinión, no así en el español, tal
vez porque no se haya sabido exponer convenientemente a los líderes
políticos y a la población en general.
Estrategia es por tanto “ver lejos”, ver lo que tengo que ir haciendo
sucesivamente para alcanzar un objetivo.
Táctica son las acciones que hay que realizar para adecuarme a la
estrategia fijada, teniendo en cuenta que en este caso la voluntad que
se enfrenta a mi táctica, tiene armas, medios y tropas que se oponen a
la mía.
Rafael Vidal Delgado
Coronel de Artillería en la Reserva
Diplomado de Estado Mayor y de Estados Mayores Conjuntos
Doctor en Historia
Director de I+D+i. BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es