Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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¿Es posible otro
Vietnam?
Doce días después
de la invasión, algunos creen ver una pausa en la ofensiva del sur, Irak
anuncia nuevos ataques suicidas, los dirigentes estadounidenses
defienden su plan militar frente a durísimas críticas y nadie sabe dónde
ni cómo se encuentra el presidente iraquí, Sadam Husein.
¿Se ha parado la ofensiva en espera de refuerzos?
Ningún dirigente estadounidense reconoce oficialmente que haya una
pausa, pero algunos militares de las unidades desplegadas han recibido
instrucciones para preparar posiciones defensivas durante varias
semanas, se supone que en espera de refuerzos, repuestos y combustible.
Dure días o semanas, la pausa se está aprovechando para intensificar los
ataques aéreos. La mitad, aproximadamente, de estos ataques (unas 1.600
salidas diarias) se dirigen ya contra las posiciones defensivas iraquíes
y no contra sus centros de mando. Del estrangulamiento inmediato de
Bagdad se ha pasado al control de las ciudades del sur para garantizar
la seguridad de las líneas de suministro, hostigadas a diario por
comandos iraquíes desde los flancos y por la retaguardia.
¿Cuánto puede durar la guerra?
El
presidente de la Junta de Jefes del Estado Mayor de EEUU, general
Richard Myers, declaró anoche a la CNN que «la guerra es siempre
caótica, más arte que ciencia, y no se puede predecir nada con
seguridad». La fase más difícil y peligrosa todavía no ha empezado. Será
el choque con las seis divisiones de la Guardia Republicana que
defienden Bagdad y la ofensiva contra el eje estratégico Kirkuk-Mosul
(segundas reservas de petróleo del país). Si se repite lo que estamos
viendo en Basora desde el primer día de la invasión, superadas esas
divisiones todavía habrá que conquistar los dos principales objetivos:
Bagdad y Tikrit.
¿Se equivocó Donald Rumsfeld?
Si, como insistieron ayer los principales dirigentes estadounidenses, el
plan de ataque fue obra, sobre todo, del general Franks tras meses de
debates y consultas con los responsables políticos y los mandos de los
cuatros ejércitos, el error habría sido colectivo. Rumsfeld, Franks y
Myers insisten en que «el plan es bueno» y no hay nada que lamentar. Un
alto funcionario del Pentágono, sin embargo, reconoce en el próximo
número del 7 de abril de la revista New Yorker que Rumsfeld rechazó
sistemáticamente la petición de más fuerzas de los mandos militares
antes de comenzar la guerra.
¿Puede haber una crisis de Gobierno en Washington si no se cumplen los
objetivos de la intervención?
Si
por crisis se entiende la destitución de Rumsfeld, es improbable:
primero porque estamos sólo en los primeros días de la guerra y habrá
muchas sorpresas; segundo, porque George Bush asumió como suyo el plan
de Rumsfeld y está tan comprometido con su éxito como el propio Rumsfeld.
Ganarán o perderán juntos.
¿Qué efecto tendrán los ataques suicidas?
Obligarán a reforzar la protección de las rutas de avituallamiento,
harán mucho más difícil el movimiento de los civiles iraquíes cerca de
las fuerzas atacantes y ayudarán al régimen iraquí a transmitir, sobre
todo en el mundo árabe, la idea de que su lucha no es la respuesta
desesperada de un tirano como piensan en Washington, sino parte de la
misma guerra que, desde hace años, vienen librando Hamas, Hizbulá y
otros grupos antiisraelíes.
¿Qué resultados tienen los llamamientos a la 'yihad' en Irak?
Ayer, en su rueda de prensa, el portavoz militar iraquí, general Hazim
al Rawi, dijo que ya se han incorporado más de 4.000 muyahidin de todos
los países árabes, pero es poco creíble dadas las dificultades de acceso
a Bagdad desde todos los países vecinos.
¿Por qué todavía no hay levantamientos populares contra Sadam?
Porque las fuerzas de EEUU y del Reino Unido no controlan ninguna ciudad
y la mayoría no se atreverá a manifestarse hasta que el régimen haya
desaparecido. La memoria del 91, cuando Washington abandonó a los que
desafiaron a Sadam, pesa mucho. Odian al régimen iraquí, pero no se fían
de los invasores. Además, la mayoría de los iraquíes y de los árabes
culpa a los invasores de todas las víctimas de la guerra.
¿Cambiará la actitud con la llegada de la ayuda humanitaria?
Difícilmente mientras no sean eliminados el partido Baaz, los fedayin y
las demás fuerzas de seguridad que, vestidos de paisano, utilizan como
escudos humanos y rehenes a la población.
¿Es imaginable un segundo Vietnam?
Es
posible, pero improbable. Sin embargo, las primeras declaraciones de
Bush -«durará el tiempo que haga falta»-, las primeras imágenes de
prisioneros censuradas en EEUU, la oposición de la opinión pública en
casi todo el mundo a la guerra, los errores de cálculo sobre el enemigo,
las tácticas de guerrilla y terrorismo, los primeros ataques suicidas y
el abismo entre las versiones oficiales y la realidad recuerdan mucho lo
sucedido en Vietnam.
¿Controla Sadam aún el régimen?
Todo indica que sí. No hay ninguna prueba de que hayan muerto o
resultado heridos ni él ni sus dos hijos en los bombardeos intermitentes
sobre sus palacios. Aunque no ha hablado nunca en directo por televisión
desde que comenzó la guerra, lo ha hecho en tres ocasiones en mensajes
grabados. Las ruedas diarias de prensa de sus ministros y las respuestas
a los invasores en las ciudades del sur prueban que aún hay una
coordinación estrecha entre el mando en Bagdad y sus fuerzas sobre el
terreno.
Felipe Sahagun
Periodista especialista en estrategia
Fuente: El Mundo
31/03/2003