Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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Ganar la guerra y perder la paz
Si reflexionamos sobre la Historia de España nos sorprenderemos que
en muchas ocasiones hemos ganado la guerra pero curiosamente hemos
perdido la paz, es decir, hemos sido derrotados en las
conversaciones, negociaciones, tratados, etc., que son la
continuación y colofón de una contienda, y que tienen por objeto
legalizar la situación alcanzada, de ocupaciones territoriales,
privilegios en el comercio, compensaciones económicas, etc..
Francia, nuestra hermana y vecina, habrá perdido guerras pero nunca ha
perdido la paz, siempre ha salido victoriosa aún dentro de su desgracia.
Creo que fue en tiempos del rey Fernando el Católico, el “Príncipe” por
excelencia del maquiavelismo, cuando no solamente se ganaban las
guerras, sino que también ocurría lo mismo con la paz, posteriormente,
con Carlos I, Felipe II y los llamados Austrias menores, el signo de las
batallas no se correspondía con el período posterior. El caso más
flagrante fue tras la Guerra de la Independencia, que fuimos
completamente apartados de las decisiones que se tomaron tras la caída
del imperio napoleónico, siendo España, una de las artífices de la
victoria de los aliados. Para más esperpéntica situación y como
consecuncia de la destrucción de nuestra flota –que era en 1804 la
segunda más potente del mundo, tras la del Reino Unido-, Rusia en un
gesto magnánimo, nos vendió como un “chollo” un buen número de buques de
guerra, que al llegar a puertos españoles y después de haberlos pagado,
no pudieron volver a navegar porque estaban infestados de carcoma.
Algunos historiadores achacan esta incapacidad para la diplomacia
posterior a los conflictos a nuestro “quijotismo”, creyendo que estamos
bien pagados con gestos morales. Ni la Iglesia con toda su
espiritualidad es tan “quijote” como nosotros, la historia nos dice que
siempre ha estado con los vencedores, dejando como es lógico un resto
residual con los vencidos, como un acto de misericordia.
No quiero que se desprenda de todo ello que debemos tener un carácter
belicita, los españoles somos como somos y creo que estamos orgulloso de
ello, pero esta desgraciada contienda el Oriente Medio tiene todos los
visos de que nos vuelva a ocurrir lo que históricamente siempre nos ha
acaecido.
Por cuestiones de convicción política, el Gobierno actual nos ha
alineado con las potencias que están interviniendo activamente en el
conflicto. Podría suceder que cuando se inicien las conversaciones de
paz, en las que a buen seguro intervendrá la ONU, España tuviera un
Gobierno de signo distinto, apoyado en un grupo político que ha
criticado abiertamente la posición española, y que en aras de nuestro
tradicional quijotismo, hiciera dejación de cualquier ventaja política,
diplomática, económica, comercial, etc., que nos pudiera corresponder.
Estoy seguro que Francia, reclamará sus derechos a la reconstrucción
de Irak, al menos con la misma fuerza que con anterioridad al conflcto
bélico ha manifestado su posición.
Puede que el Gobierno actual haya errado en su alineamiento, pero no
debemos caer en el error de perder la paz, porque cuando transcurra el
tiempo y las generaciones venideras analicen la situación, podrán volver
a pensar que otra situación histórica se ha perdido.
Rafael Vidal Delgado
Coronel de Artillería en la Reserva
Diplomado de Estado Mayor y de Estados Mayores Conjuntos
Doctor en Historia
Director de I+D+i. BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es