Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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¿Qué
guerra de liberación?
Paralelismo
con la Guerra de la Independencia Española
Desde el primer momento las fuentes informativas aliadas han querido
transmitir a todo el mundo y muy especialmente a los iraquíes, que el
ataque e invasión de Irak no se hace contra ellos, sino contra el
dictador que los manda y que los tiene aherrojados. Ante esta
afirmación, los iraquíes, excepto en principio los kurdos, han
contestado negativamente, y sin estar muy claro que defiendan a su líder
Sadam Hussein, lo que está fuera de toda duda es que están defendienco
su tierra y que consideran a los ejércitos aliados como invasores.
Este dilema patente nos lleva a una cuestión singular en la historia
bélica, que los dos contendientes emplean la misma tipología para
clasificar su acción militar, la de “liberación”, ampliándose en el caso
de los iraquíes a “liberación nacional”.
Algunos articulistas ya han tratado de alguna manera este tema, pero no
está mal que se recalque, para clarificar en nuestras mentes las
actuaciones que está llevando a cabo un pueblo entero, y para ello nada
mejor que presentar la situación en Irak en paralelismo con otra
situación histórica, bien conocida por los españoles, la Guerra de la
Independencia.
La España de 1808 era una España desgraciada. La economía estaba por los
suelos; no existía ningún tipo de libertad; el pueblo estaba oprimido;
todo se gobernaba por el absolutismo real y a través de una camarilla de
favoritos, entre los que se encontraba Godoy, cuyas relaciones con los
reyes, Carlos IV y su esposa María Luisa comprendían no sólo la política
sino a otros aspectos más íntimos. Napoleón, el libertador de
Italia, Países Bajos y parte de Alemania, cree que debe “liberar” al
pueblo español del régimen político-administrativo que tenía, por lo
que mediante una importante “quinta columna”, los famosos
“afrancesados”, se dispone a derrocar al monarca, Fernando VII -que
por otra parte se había sublevado contra su padre, Carlos IV, el
legítimo rey-, e instaurar una nueva monarquía que dotara de la
modernidad necesaria al pueblo español. Por supuesto la cuestión tenía
otras connotaciones relacionadas con el imperiallismo y la guerra del
emperador contra Inglaterra.
La historia la conocemos, tras una primera entrada pacífica de los
ejércitos franceses, la chispa que prendió la mecha de tan cruenta
guerra de seis años de duración, fue la exigencia napoleónica de que
toda la familia real saliera de Madrid en dirección a Bayona, entre
ellos los más jóvenes infantes. Al ver a estos niños llorando, el pueblo
de Madrid se agita y de la manifestación pasaron a solicitar armas al
ejército español. El 2 de mayo todos los conocemos y desde aquel momento
los franceses se convirtieron en infieles y los sacerdotes predicaron
la guerra santa, no “siendo pecado matar a un francés”. El
planteamiento se ha simplificado, pero en líneas generales fue así.
¿Que ha ocurrido en Irak?. Estado Unidos se ha pasado los últimos
meses bombardeando a la opinión pública de que Sadam Hussein es un
peligro para la humanidad y para el pueblo iraquí, pero enterándose
la comunidad internacional de ello, no lo han sido los segundos,
adoctrinados por la aberrante propaganda del régimen baasista, que ante
la inminencia de la invasión incrementa su propaganda, implicando en
ella la religión –Sadam rezando y Tarik Azis, cristiano caldeo en el
Vaticano, son una buena muestra-, para hacer ver al pueblo que “los
infieles quieren apoderarse del petróleo de las riquezas del país”. Lo
clérigos musulmanes, sunníes y chíies se aprestan a alentar a los fieles
en la defensa de la fe. Ante todo este cúmulo de circunstancias,
aparentemente no previstas por los estrategas norteamericanos, la
defensa de Irak, no es la que le proporciona su ejército, sino que la
verdadera defensa es la que está efectuando el pueblo, que en su
fanatismo y más cuando entran componentes religiosos, saldrán “martires”
que cargados de explosivos se inmolaran contra los enemigos.
No debemos extrañarnos del comportamiento del iraquí medio contra los
aliados, incluso los más opuestos al régimen de Sadam Hussein,
contestaron a los periodistas occidentales: “que derriben a Sadam, pero
que después inmediatamente se vayan, que los iraquíes queremos y sabemos
gobernarnos solo”. Irán ha emplazado a las Naciones Unidas para que
tomen las riendas de la Administración de Irak, tras la caída de
Sadam Hussein, ellos saben que si los americanos permanecen como
administradores, continuará la “guerra santa” con más intensidad.
Como siempre la Historia se repite y si bebíesemos de ella, los errores
del pasado no se repetirían.
Rafael Vidal Delgado
Coronel de Artillería en la Reserva
Diplomado de Estado Mayor y de Estados Mayores Conjuntos
Doctor en Historia
Director de I+D+i. BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es