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Jueves 3 de abril de 2003


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

¿Qué guerra de liberación?

Paralelismo con la Guerra de la Independencia Española

Desde el primer momento las fuentes informativas aliadas han querido transmitir a todo el mundo y muy especialmente a los iraquíes, que el ataque e invasión de Irak no se hace contra ellos, sino contra el dictador que los manda y que los tiene aherrojados. Ante esta afirmación, los iraquíes, excepto en principio los kurdos, han contestado negativamente, y sin estar muy claro que defiendan a su líder Sadam Hussein, lo que está fuera de toda duda es que están defendienco su tierra y que consideran a los ejércitos aliados como invasores.

Este dilema patente nos lleva a una cuestión singular en la historia bélica, que los dos contendientes emplean la misma tipología para clasificar su acción militar, la de “liberación”, ampliándose en el caso de los iraquíes a “liberación nacional”.

Algunos articulistas ya han tratado de alguna manera este tema, pero no está mal que se recalque, para clarificar en nuestras mentes las actuaciones que está llevando a cabo un pueblo entero, y para ello nada mejor que presentar la situación en Irak en paralelismo con otra situación histórica, bien conocida por los españoles, la Guerra de la Independencia.

La España de 1808 era una España desgraciada. La economía estaba por los suelos; no existía ningún tipo de libertad; el pueblo estaba oprimido; todo se gobernaba por el absolutismo real y a través de una camarilla de favoritos, entre los que se encontraba Godoy, cuyas relaciones con los reyes, Carlos IV y su esposa María Luisa comprendían no sólo la política sino a otros aspectos más íntimos. Napoleón, el libertador de Italia, Países Bajos y parte de Alemania, cree que debe “liberar” al pueblo español del régimen político-administrativo que tenía, por lo que mediante una importante “quinta columna”, los famosos “afrancesados”, se dispone a derrocar al monarca, Fernando VII -que por otra parte se había sublevado contra su padre, Carlos IV, el legítimo rey-, e instaurar una nueva monarquía que dotara de la modernidad necesaria al pueblo español. Por supuesto la cuestión tenía otras connotaciones relacionadas con el imperiallismo y la guerra del emperador contra Inglaterra.

La historia la conocemos, tras una primera entrada pacífica de los ejércitos franceses, la chispa que prendió la mecha de tan cruenta guerra de seis años de duración, fue la exigencia napoleónica de que toda la familia real saliera de Madrid en dirección a Bayona, entre ellos los más jóvenes infantes. Al ver a estos niños llorando, el pueblo de Madrid se agita y de la manifestación pasaron a solicitar armas al ejército español. El 2 de mayo todos los conocemos y desde aquel momento los franceses se convirtieron en infieles y los sacerdotes predicaron la guerra santa, no “siendo pecado matar a un francés”. El planteamiento se ha simplificado, pero en líneas generales fue así.

¿Que ha ocurrido en Irak?. Estado Unidos se ha pasado los últimos meses bombardeando a la opinión pública de que Sadam Hussein es un peligro para la humanidad y para el pueblo iraquí, pero enterándose la comunidad internacional de ello, no lo han sido los segundos, adoctrinados por la aberrante propaganda del régimen baasista, que ante la inminencia de la invasión incrementa su propaganda, implicando en ella la religión –Sadam rezando y Tarik Azis, cristiano caldeo en el Vaticano, son una buena muestra-, para hacer ver al pueblo que “los infieles quieren apoderarse del petróleo de las riquezas del país”. Lo clérigos musulmanes, sunníes y chíies se aprestan a alentar a los fieles en la defensa de la fe. Ante todo este cúmulo de circunstancias, aparentemente no previstas por los estrategas norteamericanos, la defensa de Irak, no es la que le proporciona su ejército, sino que la verdadera defensa es la que está efectuando el pueblo, que en su fanatismo y más cuando entran componentes religiosos, saldrán “martires” que cargados de explosivos se inmolaran contra los enemigos.

No debemos extrañarnos del comportamiento del iraquí medio contra los aliados, incluso los más opuestos al régimen de Sadam Hussein, contestaron a los periodistas occidentales: “que derriben a Sadam, pero que después inmediatamente se vayan, que los iraquíes queremos y sabemos gobernarnos solo”. Irán ha emplazado a las Naciones Unidas para que tomen las riendas de la Administración de Irak, tras la caída de Sadam Hussein, ellos saben que si los americanos permanecen como administradores, continuará la “guerra santa” con más intensidad.

Como siempre la Historia se repite y si bebíesemos de ella, los errores del pasado no se repetirían.

Rafael Vidal Delgado
Coronel de Artillería en la Reserva
Diplomado de Estado Mayor y de Estados Mayores Conjuntos
Doctor en Historia
Director de I+D+i. BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

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