Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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Colin Powell:
«La ONU
ha dicho claramente que no quiere hacerse cargo de Irak»
Colin Powell
explicó ayer, en la Embajada de su país ante la OTAN para un pequeño
grupo de diarios europeos, cómo espera que se produzca la transición de
un poder interino post Sadam ejecutado por las fuerzas invasoras a una
administración transitoria integrada por iraquíes del exilio y del
interior
-Hay
mucha gente incómoda con los planes de su Gobierno para la post guerra
en Irak. ¿Cómo están abordando esa inquietud? ¿Se podrá situar a la ONU
de nuevo en el centro del escenario?
-Sabemos
que Naciones Unidas debe estar involucrada. El presidente lo ha dicho
repetidamente. Y la razón por la que estoy hoy en Bruselas es porque
quería oir la opinión de otros sobre el papel que debe tener la ONU.
Pero la ONU ha dicho claramente que no quiere hacerse cargo de Irak. Así
que aquí no hay una carrera para ver quién se hace cargo de Irak.
Estamos intentando asegurarnos de que se cree una estructura en la ONU
que pueda ocuparse de la ayuda humanitaria, que respalde a la futura
autoridad interina teniendo su propia legitimidad emanada de la ONU.
Vamos a trabajar con nuestros aliados y con nuestros amigos en el
Consejo de Seguridad para lograr las resoluciones pertinentes. En cómo
crear una autoridad interina, que es algo en lo que estamos trabajando
ahora, nos gustaría empezar con gente que está fuera del país y ha
formado parte de la oposición externa que ha luchado tanto por
deshacerse de este régimen, pero sabemos también que hay que incluir
gente de dentro para que esto sea visto como algo representativo y no
simplemente como la oposición. Lo que estamos dilucidando es si una
conferencia puede ser el modelo idóneo para lograr esto, como lo fue en
Afganistán.
-¿Quién
tiene poder para desempeñar una administración interina y cuánto puede
durar?
-Estamos
realizando una campaña militar y una vez que ésta se pone en marcha el
comandante militar y los dirigentes políticos de la coalición tienen la
plena responsabilidad del territorio que ocupan. Mientras continúe el
esfuerzo libertador y mientras quebramos el control que ejerce este
régimen asumimos de manera inmediata la responsabilidad de la seguridad
de la población, la seguridad de sus propiedades, de las riquezas del
país, la responsabilidad de asegurar la estabilidad e integridad del
país. Y no hay nadie más que pueda hacer eso. No se lo puedes encargar a
la ONU o la UE: a nadie. Es la responsabilidad de la fuerza que entró.
Pero estamos ansiosos por establecer, tan pronto como sea posible,
cierta seguridad y estabilidad, asegurar que la población está siendo
alimentada, que se restablece la infraestructura para abastecer de agua
y medicamentos a la población. Pero tan pronto como sea posible queremos
pasar la responsabilidad de los militares a ministerios civiles que
ahora se están reformando. Proporcionaremos funcionarios que ayudarán a
estos ministerios iraquíes a actuar de nuevo sin dirigentes del partido
Baaz y sin la tiranía de Sadam Husein. Y entonces crearemos una
autoridad interina que tan pronto como sea capaz de ejercitar plenamente
su responsabilidad irá recibiendo todas las responsabilidades. Entre
tanto, la ONU habrá definido su propio papel al amparo de resoluciones
del Consejo de Seguridad. Pero no es posible saber cuánto tiempo
llevará. No se puede decir si la estabilidad se logrará en una semana, o
un mes o cuánto.
-Parece
tener una visión diferente a la del secretario Rumsfeld respecto a la
reconstrucción de Irak y el papel de las empresas americanas a las que
parece que se les quiere dar todo.
-Ésa no es
nuestra posición. La entrada inicial de dinero al país está siendo de
Estados Unidos y se están otorgando contratos a compañías que tienen la
capacidad de proveernos lo que necesitamos rápidamente: gestionar el
puerto de Um Qasr y cosas de ese tipo. Según avancemos habrá fondos de
la UE disponibles y corresponderá a la UE decidir a qué se destinan. Y
en su momento, cuando la explotación petrolífera esté funcionando de
nuevo y se esté exportando, habrá ingresos para el Gobierno iraquí que
podrá decidir por sí mismo cómo gastarse su dinero, a quién darle
contratos. Estamos en el proceso de determinar como podemos hacer ver al
mundo que no hay ninguna lista negra de compañías con las que no se
pueden firmar contratos. Queremos dejar muy claro a la Agencia
Internacional de Desarrollo qué necesidades hay y como hay que concursar
para ser adjudicatario de esos contratos.
-¿No
habrá diferencias entre los países que han apoyado a Estados Unidos y
los que no?
-Mientras
se use el dinero que pertenece al pueblo iraquí, generado por los
ingresos del petróleo, habrá que asegurarse de que el sistema es
transparente y éstas son las decisiones que deberán tomar las
autoridades iraquíes. No hay listas negras. Pero no me corresponde decir
cómo se adjudican los contratos y a quién. Yo sólo soy el secretario de
Estado.
-¿Cómo
de serio es el divorcio entre Alemania y América? ¿Dirán los
historiadores que en estos meses hemos visto la desintegración de
Occidente?
-No. Yo
estuve en Alemania durante la guerra como soldado, yo era el jefe del
Estado mayor conjunto cuando se produjo la unificación, y no sé a
cuántas conversaciones sobre el fin de la OTAN he asistido. En los
últimos días de la URSS, en mis conversaciones con mis colegas
soviéticos, ellos me decían: «Mire, nosotros vamos a disolver el Pacto
de Varsovia. ¿Por qué no renuncian ustedes a la OTAN?». Yo tenía una
respuesta muy simple: «Es muy difícil. La gente se empeña en
incorporarse a ella. Todos los que han abandonado su Pacto de Varsovia
vienen a mi oficina a solicitar un formulario de adhesión. Quieren estar
vinculados a la seguridad transatlántica». Estos países todavía creen en
la necesidad de ese sólido nexo entre los Estados Unidos y Europa. Éste
no va a desaparecer porque nos hayamos enfrentado por Irak. La necesidad
de tener un sólido nexo es una realidad perdurable. Alemania y los
Estados Unidos han sido los más estrechos aliados desde el fin de la
Segunda Guerra Mundial. Tras la caída de Hitler ayudamos a Alemania a
Francia y a tantas partes de Europa a reconstruirse y forjamos una
sólida alianza y muy fuertes vínculos bilaterales. Empecé mi carrera en
Alemania y terminé la parte operativa de la misma allí. Estamos haciendo
tantas cosas juntos, en Afganistán, en los Balcanes... estamos muy
agradecidos por el apoyo de Alemania a nuestras bases en el proceso de
enviar tropas a Irak. La amistad entre los Estados Unidos y Alemania y
otros países, más allá de desacuerdos circunstanciales, sobrevivirá.
Europa seguirá creciendo bajo el paraguas de la relación transatlántica.
Ésta no es la primera vez que nos peleamos. ¿Quiere que se las enumere?
¿En 1966...?
-Francia
-Voilá!
Nos echaron de París. «¡Fuera! ¿Salgan de aquí!». ¿Y qué pasó? Nos
adaptamos. Ha habido problemas con muchos asuntos a lo largo de los
años. Esto ha sido un problema, uno serio, no quiero minusvalorarlo,
pero al mismo tiempo no ha sido un golpe mortal.
-¿Cómo
le va con sus colegas discrepantes como Villepin y Fischer?
-Acabo de
verme con Fischer, que es un buen amigo, pero esto no tiene nada que ver
con amigos sino con «business» -será mejor retirar eso, suena a término
mafioso salido de «El Padrino»-. Esto no es nada personal. Nunca hemos
dejado de ser amigos y de hablarnos. Discutimos, estamos en desacuerdo,
perdemos la compostura, a veces la relación se enfría un poco y otras
muchas echa chispas, pero nunca hemos roto nuestra amistad. Sigue
habiendo debates y desacuerdos en los que tenemos que trabajar. Pero
estas situaciones se presentan, hay que abordarlas y desaparecen. Hoy he
sacado la conclusión de que hay la sensación de que es hora de volver a
unirse. Y podemos hacerlo en la reconstrucción de Irak, no por esta
guerra, sino por las décadas de destrucción perpetrada por Sadam Husein.
Él ha destruido su sociedad, no nosotros.
-¿Está
sorprendido por la falta de apoyo popular a sus tropas después de dos
semanas de guerra?
Creo que
vamos a ir viendo un incremento del apoyo. Según la gente se da cuenta
de que el control del régimen ha sido destruido se va incrementando el
número de bienvenidas que reciben las fuerzas de la coalición. Hoy ha
ocurrido en Najaf. Lo que estamos viendo en el sur es que una vez que se
ha destruido el poder del partido Baaz, una vez que la gente ya no está
atemorizada, están saliendo y comenzando a cooperar con las fuerzas de
la coalición. Las fuerzas han comenzado a emplearlos para distintos
trabajos y están viendo que han entrado para quedarse, no como sucedió
en 1991. Y esto irá a más cuando vean que este régimen ha acabado y les
espera una vida mejor.
-Ésta
es una guerra contra el terrorismo, pero la lista de países que apoyan
el terrorismo es más amplia. ¿Debemos esperar otras guerras a
continuación?
-Ésta ha
sido una guerra contra armas de destrucción masiva. Una guerra contra un
Estado bribón, pero también un Estado terrorista que lleva doce años
violando un total de diecisiete resoluciones de la ONU. Y una vez más,
después de que todo el Consejo de Seguridad se pusiese de acuerdo por
unanimidad el pasado mes de septiembre y le dijese, «actúe
inmediatamente, incondicionalmente. Es culpable y está violando las
resoluciones». Tampoco cumplió. Hay una percepción en muchas partes de
Europa de que ahora que los Estados Unidos han hecho esto, simplemente
están buscando otro sitio al que ir a la guerra. Es como si ustedes no
conociesen nuestra historia. Nosotros no buscamos guerras a las que ir.
Lo hacemos con reticencia. Cuando denuncian la acción preventiva, quizá
pudiesen repasar la historia europea y ver naciones que han disfrutado
yendo a la guerra. No estamos buscando guerras, sino socios para
afrontar los problemas del SIDA, de las familias, del crecimiento
económico, del crecimiento sostenible. Eso es lo que verdaderamente
queremos hacer. Pero no ignoraremos a los regímenes que apoyan a
organizaciones terroristas. Así que diremos a la comunidad internacional
que Siria e Irán apoyan actividades terroristas. Irán está desarrollando
armas de destrucción masiva. No quiere decir que, igual que la noche
sigue al día, vaya a haber guerras con Siria, Irán y Corea del Norte.
Los sucesos de los últimos meses han hecho pasar desapercibidos los
esfuerzos que estamos haciendo por afrontar el problema de Corea del
Norte de manera multilateral, comprometiendo a los vecinos: China, Corea
del Sur, Rusia y Japón en la consecución de una solución. Y la crítica
que recibo permanentemente es «¿Por qué no les dice -unilateralmente- a
los norcoreanos que tienen que sentarse a hablar de inmediato?». Por
ahora queremos ocuparnos del problema iraquí y lograr una sociedad mejor
para ellos. Intentaremos en sus momento afrontar la amenaza de otros
estados bribones y que respaldan el terrorismo y no queremos perder la
perspectiva de la agenda más amplia: la ampliación de la OTAN, la de la
UE y con ello la del nexo transatlántico. Hay que luchar contra el SIDA,
que mata más gente al mes que ningún conflicto sobre la faz de la
tierra, hambrunas, sequías, horribles circunstancias inhumanas que
debemos afrontar. Hay que asegurarse de que no estalla una guerra entre
la India y Pakistán, que se incrementa el número de miembros de la
comunidad de las democracias, hay que asegurar las buenas relaciones con
China y Rusia, las otras dos grandes potencias...
-¿Qué
papel podría jugar la OTAN en Irak?
-Hemos
hecho algunas sugerencias en el contexto de operaciones de estabilidad y
mantenimiento de la paz. También hemos sugerido que podría ayudar en la
búsqueda de armas de destrucción masiva. Lo que me complace de la
reunión de hoy es que nadie se opuso a ninguna de estas posibilidades.
Hoy ha habido voluntad de considerar un papel para la OTAN en Irak y
también se ha hablado de Afganistán.
Fuente: ABC
04/04/2003