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Viernes 4 de abril de 2003


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

Crónica desde el aeropuerto

La prensa atosiga a todos con informaciones puntuales, precisas y veraces de los que ocurre en la zona de conflicto, pero las imágenes, escritas o visuales, que se describen, son tan crudas, que pueden llegar a herir la sensibilidad de las personas.

Viajar hoy día en avión o en clase preferente en los trenes de alta velocidad no es un buen trago, la terminación del viaje tiene un sabor amargo, de angustias por todo lo que se ha leído.

Generalmente una persona “ojea” (también se dice hojear, de pasar hojas casi sin interesarse) como mucho dos periódicos de noticias generales al día, y la velocidad de la vida diaria impide que se puedan leer en profundidad todos los artículos de opinión, que sobre el tema de la crisis de Oriente Próximo se escriben por prestigiosos columnistas. Algunos “privilegiados”, como políticos, empresarios, militares, sindicalistas, etc., leen casi toda la prensa diaria, pero previamente se la han subrayado y van exclusivamente a esas anotaciones que sus asesores les han puesto, lecturas que se circunscriben a la relación de Irak con su propia actividad, por lo que reciben una información sesgada.

Cuando uno recibe información cabal de cómo está la situación es cuando sale de viaje en avión o preferente y durante el cual, no un periódico, sino casi todo el espectro, entre nacionales y locales, puede uno zambullirse en el transcurso de las horas y la monotonía del viaje, roto de cuando en cuando por una agradable azafata que te invita a la comida o a un aperitivo.

Un primera impresión se recibe de toda esa prensa escrita, es la absoluta soledad del Gobierno y del Partido Popular ante el conflicto armado. Diarios afines antes a las tesis gubernamentales, le niegan el “pan y la sal”, excepto algún que otro artículo, que tímidamente, como pidiendo perdón, se atreve a romper una lanza por el partido popular. Todos achacan de una forma más o menos velada la situación, como si José María Aznar y su Gobierno hubieran iniciado las hostilidades y tuvieran miles de soldados españoles implicados en las distintas batallas, a ello hay que decir que el conflicto hubiera comenzado igualmente, y las muertes seguirían saliendo en las portadas de los diarios y en las pantallas de las televisiones, aunque bien es verdad que ello no justifica la decisión tomada, y antes de tomarla se debían de haber previsto las consecuencias de la misma.

Otra apreciación que se observa de la prensa escrita es que muchos afamados columnistas han apartado la medida de la ecuanimidad y de forma belicosa no dudan en tomar partido contra la acción armada, ya no en este caso contra el Gobierno español y su partido, sino contra todo lo que tenga alguna relación con los aliados. De esta manera se prodigan los improperios y descalificaciones contra estadistas, políticos, diplomáticos y militares. A esta clase que me honro en pertenecer, los epítetos van desde su incultura y falta de intelectualidad, cabezonería, salvajismo, etc., llegando a más inri a descalificar a Tommy Franks, no por su hacer guerrero –que es el que habría que criticar- sino por gustarle la música clásica y tener un bagaje intelectual importante, como si esas cosas fueran indignas de un soldado.

Como tercera apreciación es la incidencia en el conflicto de las bajas civiles y la presentación de las más sangrientas escenas de la guerra, como si con ella nos quisieran vacunar a los españoles de cualquier intento de acción militar en el futuro. En esta cuestión, ya no es solamente la prensa escrita sino también la visual, llegando este extremo hasta la propia televisión pública, que en “teoría” está en manos del Gobierno, pero que está demostrando una aceptable independencia. Ante toda esta masacre que se ve diariamente habría que preguntarse ¿debe ser así?, ¿porqué al español le gusta ver lo más tenebroso de la vida y de la muerte?, ¿es que no sufre o sufre demasiado ante el dolor de un niño herido?. Después de horas y horas leyendo las mismas noticias desde distintos puntos de vista, pero siempre con el dolor de trasfondo, es comprensible que el viajero de avión o preferente sienta una opresión en el corazón cuando termina su viaje o hace un alto en el mismo.

En plena Crisis del Golfo, en 1991, escribí una columna titulada “El Planeta en llamas”, y con ella se quería reflexionar sobre que aunque la atención mundial y por supuesto la española estaba focalizada en el conflicto, había más de veinte guerras declaradas, desde extremo oriente a occidente, desde Filipinas hasta Colombia, atravesando toda África, en las cuales se muere día a día y cuyos horrores, al estar alejado de cualquier convención internacional, son muy superiores a las escenas de Irak.

¿Se está con ello disculpando una actitud concreta?. Rotundamente no, pero la sensibilidad y el presentar de forma cruda el dolor humano al descubierto, creo que no es un favor para la sociedad.

Rafael Vidal Delgado
Coronel de Artillería en la Reserva
Diplomado de Estado Mayor y de Estados Mayores Conjuntos
Doctor en Historia
Director de I+D+i. BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

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