Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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El doble del temible Uday
Latif
Yahia sustituyó, en público, al hijo mayor de Sadam Husein
Latif
Yahia era uno de tantos oficiales del Ejército iraquí empantanado en
la guerra contra Irán cuando, en 1987, Uday Husein, el primogénito del
dictador de Bagdad, le ordenó que fuese su fidai, una palabra que
significa a la vez doble y guardaespaldas.

El doble
Latif Yahia, a la izquierda, y Uday, el hijo de Sadam Husein, a la
derecha.
Yahia
se resistió. Llevaba siete meses en el frente, pero no estaba
convencido de que, gracias a su parecido físico con el hijo de Sadam, le
esperase una vida mejor. Los sicarios de Uday "me amenazaron entonces
con violar a mis dos hermanas". "No tuve más remedio que aceptar",
explica en una conversación telefónica con EL PAÍS desde Dublín, la
ciudad donde reside.
La
nueva vida de Yahia, que ahora tiene 38 años, empezó con unas
operaciones maxilofaciales para que su dentadura se pareciese a la de
Uday, del que había sido compañero de colegio. Visionó también vídeos en
los que el joven al que debía imitar aparecía discurseando, fumando o
caminando. Tras dos meses de intensa preparación, a Yahia le tocó, por
fin, sustituir en público al vástago de Sadam, que ya temía ser víctima
de un atentado como el que estuvo a punto de costarle la vida en 1996.
"He
sufrido más de un intento de asesinato", recuerda Yahia, incluido
uno al final de la guerra del Golfo en 1991. Poco antes había viajado a
Kuwait, por orden de Uday, para "organizar el traslado a Bagdad de
cientos de objetos de lujo robados y valorados en 125 millones de
dólares".
También fue testigo de múltiples violaciones y sesiones de tortura.
"Aquello era una salvajada permanente", afirma. "Tanta violencia
rutinaria cambió mi carácter". Uday tiene la reputación de ser un
sádico al que le gusta infligir sevicias a los adversarios del régimen y
no dudaba en secuestrar a jóvenes y adolescentes atractivas para abusar
de ellas y humillarlas.
"Lo vi
de cerca pero no participé activamente en nada de ello", se justifica el
antiguo doble aunque, en una entrevista en la televisión alemana,
reconoció que tuvo la oportunidad de disfrutar en "fiestas y orgías".
Como otros
muchos secuaces de Uday, Yahia fue víctima de uno de sus arrebatos. A
mediados de 1991 disparó a su doble en una pelea en el hotel Meliá
Mansour de Bagdad. Herido en un hombro, Yahia aprovechó la confusión
que reinaba en la posguerra del Golfo para, tras cuatro años y medio al
servicio del hijo del dictador, huir del país.
Cayó, en el norte de Irak, en manos de los guerrilleros kurdos. "Me
robaron los 50.000 dólares que llevaba encima y estaban dispuestos a
entregarme a Uday a cambio de más dinero". "Me rescató la CIA, que me
ayudó a pasar a Turquía". El espionaje de EE UU quería saber de
primera mano cómo era el círculo íntimo de Sadam.
Empezó entonces para Yahia un largo periplo por Europa -Viena, Londres,
Oslo, Amsterdam, etcétera- salpicado de persecuciones por agentes de un
Sadam deseoso de vengarse. En la capital austriaca un fotógrafo egipcio
del semanario vienés News escuchó por casualidad, en la terraza de un
café, el estremecedor relato que Yahia hacía de su vida. Se lo contó a
su redactor jefe, Karl Wendl, quien, a su vez, le propuso hacer un
libro.
"Comprobé previamente que Latif fue un doble", explica Wendl por
teléfono. "Le llevé, por ejemplo, a un dentista para que me confirmase
la operación y he visionado vídeos en los que se le ve actuar". La
autobiografía de Yahia escrita por el periodista austriaco se puso a la
venta en 1994, pero pasó inadvertida. Ahora, con el título Yo fui hijo
de Sadam, acaba de ser publicada por Goldmann Verlag, en Alemania, y por
Arcade, en EE UU.
¿Qué
opina Yahia de la guerra en Irak? "Me gustaría poder luchar por mi país,
pero no lo haré porque, en cuanto cruce la frontera, me matarán los
esbirros de Sadam", contesta. "Hay algo que los occidentales no
entienden". "Los iraquíes nos peleamos entre nosotros, pero, frente al
invasor, cerramos filas y resistimos juntos". "Bush, Blair y también
Aznar son ahora tan culpables como Sadam".
Fuente: El País
02/04/2003