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Lunes 7 de abril de 2003


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

¿Qué pretende Sadam?

La estrategia iraquí ha consistido en rehuir el combate en terreno abierto, presentando solo resistencia en determinados puntos vitales. Se ha llegado a pensar que Sadam no estaba realmente librando una guerra. No es así. Buena parte de sus tropas se han hecho fuertes en las ciudades, en espera de su oportunidad. Hace 25 siglos, el estratega chino Sun Tzu escribía: «Si el enemigo es superior en fuerzas, evítalo. Si sus fuerzas están unidas, sepáralas. Atácale cuando no esté preparado; aparece cuando no seas esperado».

Cuando las tropas de la coalición angloestadounidense se encuentran a las puertas de Bagdad, punto fuerte del régimen iraquí, cabe preguntarse que opciones le quedan a un Gobierno que apenas controla un tercio del territorio, dispone de un Ejército que ha sufrido importantes bajas que han afectado a su moral y, sobre todo, tiene enfrente a un enemigo muy superior con voluntad de vencer.

Los dirigentes iraquíes tienen bien aprendidas las lecciones de la guerra de 1991 y van a tratar de prolongar ésta el mayor tiempo posible. Saben que el tiempo juega a su favor y que sus posibilidades de victoria pasan porque la presión de la opinión pública de Estados Unidos y el Reino Unido lleve a sus gobiernos a detener la guerra y retirarse de Irak.

El principal soporte del régimen iraquí lo constituye todo el entramado de organizaciones civiles y militares que ha articulado en torno a él. Si sigue teniendo el control sobre ellas y logra mantener la moral de combate, el régimen puede resistir un tiempo. Bagdad está defendida por las fuerzas de la Guardia Republicana, las fuerzas especiales de este cuerpo y milicianos de la más diversa índole, que intentarán transmitir la imagen de que cada palmo de terreno costará sangre y fuego. Al mismo tiempo, continuarán mostrando al mundo las bajas civiles que previsiblemente puedan ocasionar los bombardeos aliados de los próximos días.

Si llega el asalto final de las tropas angloestadounidenses, los bagdadíes intentarán presentar batalla y, a su manera, ganarla. El mando iraquí ha tenido años para organizar su defensa, en la que ha puesto especial empeño desde que comenzó el despliegue de las tropas aliadas en Kuwait. La organización de las milicias del partido Baaz, equipados con fusiles AK-47 y lanzagranadas recién estrenados, son buena prueba de ello. Es posible que en puntos concretos de la ciudad hayan preparado trampas explosivas con la intención de paralizar a los atacantes.

Además de las clásicas acciones de guerrilla urbana se utilizarán acciones no convencionales. Cuando el ministro de Información de Irak, Mohamed Said el Sahaf, habló de ellas tras la toma del aeropuerto internacional de Bagdad, nos dio algunas claves que podrían explicar cómo será la defensa de la ciudad. Se buscará golpear los puntos débiles de los atacantes, utilizando técnicas no convencionales.

En Bagdad podemos asistir a una guerra donde los aliados combaten con un Ejército clásico contra unos defensores que no visten de uniforme, que no tienen una organización militar y que no utilizan métodos convencionales. Estaríamos en una guerra donde todo es más difícil de prever y de planificar y en la que podrían aparecer los atentados suicidas, ante los que la disuasión pierde gran parte de su eficacia. Tampoco puede descartarse la utilización de la población civil, principalmente mujeres y niños, como masas humanas que salgan a las calles y se interpongan en el avance de las tropas aliadas.

Lo que parece poco probable es la utilización de armas químicas o biológicas, no ya por las dificultades tácticas que se derivan de su empleo en zonas urbanas, sino sobre todo porque políticamente se volvería de forma inmediata contra Sadam.

Enfrente se encontrarán con unas tropas aliadas que, con el condicionante de no causar bajas civiles, utilizarán las tácticas mas avanzadas de combate urbano. No se trata de estrechar el círculo y combatir casa por casa, sino de efectuar ataques simultáneos y por sorpresa desde múltiples direcciones, para a continuación desaparecer y volver al ataque en distintos lugares y desde ángulos diferentes. Aunque todavía serán usados en grandes avenidas o en misiones de reconocimiento, los helicópteros Apache y los carros de combate Abrams cederán el protagonismo a armas ligeras como los fusiles M-16 o los mas modernos M-4, bulldozers o artilugios como el «ariete», especie de viga que ya se utilizaba en la Edad Media para golpear y derribar puertas de entrada de las fortalezas.

Los aliados tienen por delante una ardua misión. Finalizar las operaciones militares, dejando a Irak en las mejores condiciones posibles para la reconstrucción, es sin duda su mas difícil reto. Enfrente tiene un duro adversario que ha hecho los preparativos necesarios. Como dijo el viceprimer ministro iraquí Tariq Aziz antes de comenzar la guerra: «Nosotros no somos vietnamitas, ni tenemos pantanos ni junglas, pero convertiremos nuestras ciudades en pantanos y nuestros edificios en junglas».

Alfonso Delgado Morteno
Capitán de Corbeta de la Armada. Profesor de Estrategia
Fuente: ABC
06/04/2003

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