Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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¿Qué pretende
Sadam?
La estrategia
iraquí ha consistido en rehuir el combate en terreno abierto,
presentando solo resistencia en determinados puntos vitales. Se ha
llegado a pensar que Sadam no estaba realmente librando una guerra. No
es así. Buena parte de sus tropas se han hecho fuertes en las ciudades,
en espera de su oportunidad. Hace 25 siglos, el estratega chino Sun Tzu
escribía: «Si el enemigo es superior en fuerzas, evítalo. Si sus
fuerzas están unidas, sepáralas. Atácale cuando no esté preparado;
aparece cuando no seas esperado».
Cuando las tropas de la coalición angloestadounidense se encuentran a
las puertas de Bagdad, punto fuerte del régimen iraquí, cabe preguntarse
que opciones le quedan a un Gobierno que apenas controla un tercio del
territorio, dispone de un Ejército que ha sufrido importantes bajas que
han afectado a su moral y, sobre todo, tiene enfrente a un enemigo
muy superior con voluntad de vencer.
Los
dirigentes iraquíes tienen bien aprendidas las lecciones de la guerra de
1991 y van a tratar de prolongar ésta el mayor tiempo posible. Saben
que el tiempo juega a su favor y que sus posibilidades de victoria pasan
porque la presión de la opinión pública de Estados Unidos y el Reino
Unido lleve a sus gobiernos a detener la guerra y retirarse de Irak.
El
principal soporte del régimen iraquí lo constituye todo el entramado de
organizaciones civiles y militares que ha articulado en torno a él.
Si sigue teniendo el control sobre ellas y logra mantener la moral de
combate, el régimen puede resistir un tiempo. Bagdad está defendida por
las fuerzas de la Guardia Republicana, las fuerzas especiales de este
cuerpo y milicianos de la más diversa índole, que intentarán transmitir
la imagen de que cada palmo de terreno costará sangre y fuego. Al mismo
tiempo, continuarán mostrando al mundo las bajas civiles que
previsiblemente puedan ocasionar los bombardeos aliados de los próximos
días.
Si
llega el asalto final de las tropas angloestadounidenses, los bagdadíes
intentarán presentar batalla y, a su manera, ganarla. El mando iraquí
ha tenido años para organizar su defensa, en la que ha puesto especial
empeño desde que comenzó el despliegue de las tropas aliadas en Kuwait.
La organización de las milicias del partido Baaz, equipados con
fusiles AK-47 y lanzagranadas recién estrenados, son buena prueba de
ello. Es posible que en puntos concretos de la ciudad hayan preparado
trampas explosivas con la intención de paralizar a los atacantes.
Además
de las clásicas acciones de guerrilla urbana se utilizarán acciones no
convencionales. Cuando el ministro de Información de Irak, Mohamed
Said el Sahaf, habló de ellas tras la toma del aeropuerto internacional
de Bagdad, nos dio algunas claves que podrían explicar cómo será la
defensa de la ciudad. Se buscará golpear los puntos débiles de los
atacantes, utilizando técnicas no convencionales.
En
Bagdad podemos asistir a una guerra donde los aliados combaten con un
Ejército clásico contra unos defensores que no visten de uniforme, que
no tienen una organización militar y que no utilizan métodos
convencionales. Estaríamos en una guerra donde todo es más difícil de
prever y de planificar y en la que podrían aparecer los atentados
suicidas, ante los que la disuasión pierde gran parte de su eficacia.
Tampoco puede descartarse la utilización de la población civil,
principalmente mujeres y niños, como masas humanas que salgan a las
calles y se interpongan en el avance de las tropas aliadas.
Lo que
parece poco probable es la utilización de armas químicas o biológicas,
no ya por las dificultades tácticas que se derivan de su empleo en zonas
urbanas, sino sobre todo porque políticamente se volvería de forma
inmediata contra Sadam.
Enfrente
se encontrarán con unas tropas aliadas que, con el condicionante de no
causar bajas civiles, utilizarán las tácticas mas avanzadas de combate
urbano. No se trata de estrechar el círculo y combatir casa por casa,
sino de efectuar ataques simultáneos y por sorpresa desde múltiples
direcciones, para a continuación desaparecer y volver al ataque en
distintos lugares y desde ángulos diferentes. Aunque todavía serán
usados en grandes avenidas o en misiones de reconocimiento, los
helicópteros Apache y los carros de combate Abrams cederán el
protagonismo a armas ligeras como los fusiles M-16 o los mas modernos
M-4, bulldozers o artilugios como el «ariete», especie de viga que ya se
utilizaba en la Edad Media para golpear y derribar puertas de entrada de
las fortalezas.
Los
aliados tienen por delante una ardua misión. Finalizar las operaciones
militares, dejando a Irak en las mejores condiciones posibles para la
reconstrucción, es sin duda su mas difícil reto. Enfrente tiene un duro
adversario que ha hecho los preparativos necesarios. Como dijo el
viceprimer ministro iraquí Tariq Aziz antes de comenzar la guerra:
«Nosotros no somos vietnamitas, ni tenemos pantanos ni junglas, pero
convertiremos nuestras ciudades en pantanos y nuestros edificios en
junglas».
Alfonso Delgado
Morteno
Capitán de Corbeta de la Armada. Profesor de Estrategia
Fuente: ABC
06/04/2003