Seguridad Pública y Protección Civil
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El servicio secreto
español teme atentados islámicos
Dezcallar muestra
inquietud en una reunión de jefes de inteligencia militar de la OTAN que
ha tenido lugar confidencialmente en Madrid.
El
director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI, antiguo Cesid), Jorge
Dezcallar, ha reasaltado en una reunión confidencial de jefes de
inteligencia militar de la OTAN -que ha tenido lugar esta semana en
Madrid- el peligro creciente de que se produzcan atentados islámicos
en España tras el estallido de la guerra de Irak.
España
ha asumido protagonismo político en la coalición que está invadiendo el
país y puede ser uno de los objetivos terroristas. Los movimientos
islámicos en territorio nacional se están convirtiendo en alta prioridad
de las actividades del Centro Nacional de Inteligencia, que cuenta con
2.000 efectivos como personal.
Según ha podido saber este diario, Dezcallar mostró esta inquietud en su
intervención de clausura del encuentro el pasado miércoles.
Con
su alocución, pronunciada en inglés, concluyó una reunión de dos días en
la sede del Centro de Estudios Superiores de la Defensa (Ceseden) en el
madrileño Paseo de la Castellana. Ni la existencia del encuentro ni
sus conclusiones han sido hechas públicas. Según asistentes
consultados, Dezcallar no centró en el peligro de atentados su
intervención - fue más genérica mencionando las nuevas amenazas
internacionales- pero dejó claro a los asistentes la preocupación del
servicio secreto español por las consecuencias terroristas de la guerra.
Silencio terrorista
«De
momento, existe un cierto silencio terrorista islámico, quizá para no
irritar a las opiniones públicas mundiales, que están muy en contra de
la guerra», subraya uno de ellos, que cree que no hay que alarmar, pero
sí estar «atentos a los grupos islámicos ahora y siempre».
El
secreto encuentro fue presidido por el jefe de la División de
Inteligencia Militar de la OTAN, Richard Sentner -ver información
adjunta- y asistieron los responsables de inteligencia militar de los 19
países aliados. Participó entre ellos el general de brigada español
José Jiménez, responsable de Inteligencia en el Estado Mayor Conjunto
español y no acudió el siempre esperado director de la Defence
Intelligence Agency (DIA) de Estados Unidos, Lowell E. Jacoby, el más
poderoso centro de espionaje militar de los países aliados. Pero se
considera que el estadounidense Sentner conoce al minuto la posición de
la DIA.
Dezcallar se mantiene escéptico desde hace meses sobre las conexiones
entre Al Qaeda e Irak, que hasta ahora no han conseguido ser probadas.
Así lo ha mostrado en los informes que, con periodicidad semanal, eleva
al Gobierno. De hecho, el presidente Aznar no insiste en la conexión con
Al Qaeda, pese a que así lo defendió en su intervención en el Congreso
de los Diputados del 5 de febrero. «Caso aparte, por su especial
trascendencia, lo constituyen las relaciones de Sadam Husein con Al
Qaeda. Abu Musa Al Zarkawi es el responsable de Al Qaeda encargado de
desarrollar sustancias tóxicas para envenenamientos masivos. Este
terrorista huyó de Afganistán tras la caída del régimen talibán. Fue
cobijado en Bagdad. Allí vivió varios meses, hasta que se perdió su
pista. Algunos de sus colaboradores han sido detenidos recientemente en
el Reino Unido y en España. El problema, señorías, nos afecta, y de
cerca», sostuvo entonces el presidente.
Las
últimas detenciones en España de presuntos miembros de Al Qaeda han
resultado erróneas, pero Dezcallar teme que, por un efecto simpatía.
éste u otros grupos terroristas islámicos escojan España para actuar.
En la
misma línea, las unidades especiales de la Guardia Civil y la Policía
Nacional se encuentran ya en situación de emergencia desde el estallido
de la guerra. La Guardia Civil cuenta desde hace un mes con la llamada
«Orden de servicio 5/2003. Crisis de Irak», según publicó este diario,
que detalla la necesidad de proteger instalaciones clave y plantas
químicas, entre otras medidas. También el ministro de Defensa,
Federico Trillo-Figueroa, ha apoyado un aumento de la vigilancia en el
Estrecho por si hay atentados navales, aunque Dezcallar no cree que en
esas aguas pueda haber ataques.
En todo
caso, aunque se toman precauciones, el mensaje oficial es que no cunda
la alarma. Aznar, eludió el pasado jueves en una entrevista con Radio
Nacional una pregunta directa sobre este asunto restando dramatismo.
Y el vicepresidente primero, Mariano Rajoy, ha señalado que, hasta
ahora, «no hay ningún dato concreto» que permita prever un riesgo, pero
ve «normal» que se preparen planes para cualquier eventualidad.
Fuente: El Mundo
06/03/2003