Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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La seguridad vista desde
el cielo
Desde Chicago
(Illinois) a 07/04/03
Como colofón de
estas jornadas organizadas por ASIS INTERNATIONAL, hemos tenido la
suerte de recibir una perspectiva muy interesante de las nuevas
tendencias técnicas y organizativas de seguridad aplicadas por el
Director de Seguridad de la Torre Sears (el edificio más alto de Estados
Unidos y uno de los más altos del mundo).
Todos sabemos que el 11 de septiembre
provocó un pánico general en el país y en medio mundo. Para Carlos
Villareal, Director de Seguridad de la Torre Sears significó poner en
marcha su Plan de Emergencia y tomar las precauciones necesarias para
prevenir las fatales consecuencias de un posible ataque.
La Torre Sears es un icono
nacional. Construida en el año 1973, acoge en sus 110 pisos a unos
10.000 trabajadores y un total de 125 empresas, además de los 1.500
visitantes diarios que se desplazan para disfrutar de una perspectiva
privilegiada de la ciudad de Chicago así como para probar exquisitos
platos en los restaurantes situados en lo alto de la tremenda
estructura.
Los padres de Carlos se trasladaron
desde México a Chicago en los años 50, aunque su padre insistía en que
sus hijos naciesen en México. Carlos se incorporó a los Marines y en
1976 se convirtió en un ciudadano americano.
Después de su retirada de los Marines
en 1980, Carlos trabajó seis años como guarda de seguridad en el sector
de la banca para después convertirse en Director de empresas
inmobiliarias hasta llegar a TizecHahn, empresa propietaria de la Torre
Sears.
Después de los ataques del 11 de
septiembre, la seguridad en la Torre Sears ha experimentado un cambio
significante. El objetivo, según Carlos, es elevar el nivel de
seguridad, disminuir potenciales amenazas, estar preparados para
posibles actuaciones y sobre todo, transmitir sensación de tranquilidad
a sus clientes.
La seguridad no puede provocar que las
empresas situadas en el edificio deseen desplazarse por inconveniencias
e incomodidades. La actividad tiene que seguir su desarrollo normal y
además la gente tiene que detectar que hay medidas establecidas.
Por supuesto que la organización de la
Torre Sears no puede prevenir un ataque como el del World Trade Center,
eso es competencia de otros organismos, pero si existen otra serie de
ataques de los cuales se tienen que proteger. Bombas y bioterrorismo
son su principal preocupación y para ello se ha elevado el
presupuesto de seguridad hasta la cantidad de 6 millones de dólares.
Esto ha provocado un incremento del precio por metro cuadrado del suelo
de 42 centavos, aunque según Carlos, siguen siendo competitivos y la
ocupación del edificio no ha sufrido variación desde el 11 de
septiembre.
La entrada al edificio acoge medidas
de inspección por rayos x. Las tarjetas de identificación permiten
entrar a los diferentes sectores del edificio y las visitas son tratadas
independientemente. Todo ello controlado por sofisticados equipos de
video vigilancia.
Se han realizado estudios de tráfico
de personas para garantizar que los controles de acceso no provocan
colas ni retrasos para que las personas lleguen a sus puestos de
trabajo.
La estructura del edificio, diferente
a las torres gemelas, está compuesta por edificios independientes de
diferentes alturas. Esto supone que el 60% de las personas se encuentren
por debajo del piso 50, suponiendo esto una mayor concentración en
niveles inferiores. A su vez, el diseño arquitectónico facilita la
realización de diferentes tipos de evacuaciones (horizontales y
verticales).
Posterior al 11 de septiembre se han
realizado diversos estudios estudios de ingeniería y arquitectónicos
para calcular las consecuencias en el edificio de un impacto de un avión
comercial.
El equipo y los medios de los que
Carlos dispone se han visto incrementados considerablemente. Se han
contratado servicios de seguridad para operar los equipos de inspección,
así como unidades caninas para inspeccionar todos los camiones y
furgonetas que acuden para distribuir su mercancía.
Todos los vehículos son inspeccionados
y la paquetería es escaneada e incluso se ha conseguido eliminar el
parking en la periferia del edificio así como el estacionamiento de
taxis en la entrada del edificio.
A efectos de evacuación, los equipos
de inspección que están situados en la entrada son fácilmente
desplazables para habilitar el máximo espacio en las diferentes salidas.
Todas estas medidas son no
solamente efectivas, sino que además no se perciben como incómodas.
La importante labor que Carlos y su equipo han realizado es ganarse la
confianza de sus huéspedes. Se realizan simulacros de emergencia para
cada piso o empresa “diariamente”. El personal de seguridad es amable y
están entrenados para ser el primer y último contacto agradable del
edificio. Esto poco a poco provoca confortabilidad, tranquilidad y
sensación de seguridad.
Pero todo esto no ha sido un paseo
militar. La instalación de todos los elementos ha sido complicada y
molesta. El entrenamiento del personal es continuo, de hecho Carlos
ha tenido la amabilidad de invitarme a asistir a unas jornadas
formativas para su personal sobre la actuación frente a atentados
bioterroristas y en especial con antrax.
En ellas se analizó el conocimiento
del personal de seguridad sobre el tema para poder así elevar ese nivel
así como el conocimiento que el cliente o usuario del edificio puede
tener al respecto. Con ello, se demostró que la preparación ante un
ataque bioterrorista es complicada debido a que las medias a adoptar por
la organización son opuestas a las de una emergencia por incendio. En
conclusión, para estas primeras charlas a su personal, se quería que
tuviesen conciencia de los peligros a los que están sometidos, las
medidas que el gobierno y la organización interna están adoptando y la
importancia de saber actuar y demostrar al cliente que se tiene
conocimiento y control de la situación.
Como conclusión de esta visita y de
estas interesantes jornadas que he podido asistir, la sensación de
empresas y entidades públicas de Estados Unidos es que la batalla contra
el terrorismo ha cambiado de reglas de juego.
Las condiciones en las que la
estructura terrorista se mueve, como organización inteligente y bien
estructurada, dificultan las tareas de planificación, ya que no
solamente esta gente está enloquecida, sino que además están preparados
intelectualmente y financieramente.
El mundo terrorista conoce las
vulnerabilidades y es consciente de la repercusión de sus ataques,
no solamente en la economía sino además en la mente de las personas. El
pánico creado por los ataques del World Trade Center seguidos por el
Antrax han creado un pánico general difícil de controlar.
Las consecuencias psicológicas han
entrado en juego y los responsables de seguridad de organizaciones
públicas y privadas tienen una labor duradera de inculcar una cultura de
seguridad en sus trabajadores y ciudadanos. Es tan importante
disponer de medidas técnicas de inspección, de detección y CCTV como de
que las personas sean prevenidas en sus viajes, en el metro, en sus
puestos de trabajo, en sus casas. La prevención comienza con el
individuo y hay es donde se quiere poner énfasis.
La protección de infraestructuras
críticas del país es un objetivo a conseguir a corto plazo. El impacto
económico y moral de un ataque sería devastador. La función del Director
de Seguridad que asuma no solamente las competencias de seguridad
física, sino además los aspectos relacionados con la seguridad
informática y la coordinación con las fuerzas de seguridad pública, es
vital para garantizar una mínima protección adecuada a las amenazas
existentes.
Con todo ello, se hace una llamada a
la cooperación entre diferentes entidades y profesionales para
compartir información y vencer poco a poco esta indeseada batalla.
José
Luis Hidalgo
Master Business Administration (MBA), por el Instituto de Empresa
(Madrid)
Director de Relaciones con Clientes
y Formación de Directivos
BELT IBÉRICA, S.A.
jlhidalgo@belt.es