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Martes 8 de abril de 2003


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

«La guerra no es un decorado, no es un «reality» porque la gente muere»

Curtida por los directos y las informaciones para Canal + y CNN+ para Marta Fernández la guerra de Irak ha supuesto pocos retoques de horarios, pero mucho esfuerzo mental para separar el grano de la paja. Identificar la propaganda negra en las informaciones de ambos bandos es la clave

 

-¿Qué diferencias informativas existen respecto a otras guerras?

-Encuentro muchas respecto a la de Kosovo, que es la que vivimos en CNN cuando comenzaron las emisiones. En esa época no se veían imágenes del ejército avanzando. Esto es una guerra en directo, incluso más porque la videoconferencia ofrece nuevas posibilidades. Sin embargo, muchas de las imágenes que nos llegan nos la sirven los ejércitos anglosajones.

-¿Cómo se puede discernir qué noticias o imágenes son propaganda política?

-El problema en esta guerra, como en todas, es la desinformación: te llegan muchos datos de uno de los bandos y pocos del otro, lo cual también es una estrategia de guerra. El propio Donald Rumsfeld, secretario de Defensa de EE.UU., dijo al comienzo de la guerra que ahora iba a empezar a mentir. Además, las noticias cambian con mucha rapidez y no sabes dónde está la propaganda negra. Eso nos pasó con la toma del primer puerto iraquí por parte de las tropas británicas al principio de la intervención. Parecía que estaba tomado, cuando realmente quedaba bastante por hacer. Lo mismo sucede ahora con el asedio de Basora. Aunque haya corresponsales en la zona o en el frente, el peso de la propaganda es enorme.

-¿Cree que se crea una especie de afinidad entre el periodista que viaja con las tropas y éstas?

-Sí, por eso intentamos contrarrestarla en lo posible. Y aunque la mitad de la empresa es de CNN y la otra mitad de Canal +, ambas nos dejan libertad para informar, no hay restricciones. Tenemos acceso a todas las señales y a la red de corresponsales de CNN, pese a que éstos fueron expulsados de Irak. Nos nutrimos también de otros medios de información (emisoras como Al Yasira y otras iraquíes) para dar todas las perspectivas del conflicto. Nuestro trabajo es dar toda la información, aunque haya contaminación desde los dos bandos, y que el espectador discierna. Además, siempre que hay un dato de ataques o heridos citamos muy bien la fuente para que se sepa que no es una verdad absoluta. Si se toma como tal, hay que recurrir a desmentidos como el de Basora.

-Se dice que las mentiras de guerra de todos los bandos suele salir algo de verdad, ¿está de acuerdo?

-Sí, sí, de todas las mentiras se puede discernir al final la verdad, pero para eso hay que tener todo el puzzle, es decir, todos los datos de ambos bandos. Somos muy conscientes de eso y ahí está nuestra labor informativa. Para abrir más nuestro objetivo, trabajamos mucho con analistas militares y de información internacional.

-¿Cómo asume el lado humano de la guerra?

-Es lo más brutal: saber que mientras estás informando hay gente que muere y sufre. Cuando veo civiles heridos es muy duro. La guerra no es un decorado, no es un «reality», aunque a veces pueda parecerlo por la profusión de escenas violentas ficticias en el cine o la televisión. No asistimos simplemente a una guerra televisada.

-¿La guerra televisada puede llegar a ser un «reality» total?

-Sólo en el sentido de que aparece realidad, pero ni eso, porque estos espacios muestran una realidad falsa, inducida y, además, el tratamiento es muy diferente. Las nuevas tecnologías ofrecen una nueva dimensión al conflicto al hacerlo inmediato para los espectadores, algo inconcebible hace 15 años. Para mí es un reto personal informar del modo más objetivo posible.

Fuente: ABC
02/04/2003

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