Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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«La guerra no es un
decorado, no es un «reality» porque la gente muere»
Curtida por los
directos y las informaciones para Canal + y CNN+ para Marta Fernández la
guerra de Irak ha supuesto pocos retoques de horarios, pero mucho
esfuerzo mental para separar el grano de la paja. Identificar la
propaganda negra en las informaciones de ambos bandos es la clave
-¿Qué
diferencias informativas existen respecto a otras guerras?
-Encuentro
muchas respecto a la de Kosovo, que es la que vivimos en CNN cuando
comenzaron las emisiones. En esa época no se veían imágenes del ejército
avanzando. Esto es una guerra en directo, incluso más porque la
videoconferencia ofrece nuevas posibilidades. Sin embargo, muchas de las
imágenes que nos llegan nos la sirven los ejércitos anglosajones.
-¿Cómo
se puede discernir qué noticias o imágenes son propaganda política?
-El
problema en esta guerra, como en todas, es la desinformación: te llegan
muchos datos de uno de los bandos y pocos del otro, lo cual también es
una estrategia de guerra. El propio Donald Rumsfeld, secretario de
Defensa de EE.UU., dijo al comienzo de la guerra que ahora iba a empezar
a mentir. Además, las noticias cambian con mucha rapidez y no sabes
dónde está la propaganda negra. Eso nos pasó con la toma del primer
puerto iraquí por parte de las tropas británicas al principio de la
intervención. Parecía que estaba tomado, cuando realmente quedaba
bastante por hacer. Lo mismo sucede ahora con el asedio de Basora.
Aunque haya corresponsales en la zona o en el frente, el peso de la
propaganda es enorme.
-¿Cree
que se crea una especie de afinidad entre el periodista que viaja con
las tropas y éstas?
-Sí, por
eso intentamos contrarrestarla en lo posible. Y aunque la mitad de la
empresa es de CNN y la otra mitad de Canal +, ambas nos dejan libertad
para informar, no hay restricciones. Tenemos acceso a todas las señales
y a la red de corresponsales de CNN, pese a que éstos fueron expulsados
de Irak. Nos nutrimos también de otros medios de información (emisoras
como Al Yasira y otras iraquíes) para dar todas las perspectivas del
conflicto. Nuestro trabajo es dar toda la información, aunque haya
contaminación desde los dos bandos, y que el espectador discierna.
Además, siempre que hay un dato de ataques o heridos citamos muy bien la
fuente para que se sepa que no es una verdad absoluta. Si se toma como
tal, hay que recurrir a desmentidos como el de Basora.
-Se
dice que las mentiras de guerra de todos los bandos suele salir algo de
verdad, ¿está de acuerdo?
-Sí, sí,
de todas las mentiras se puede discernir al final la verdad, pero para
eso hay que tener todo el puzzle, es decir, todos los datos de ambos
bandos. Somos muy conscientes de eso y ahí está nuestra labor
informativa. Para abrir más nuestro objetivo, trabajamos mucho con
analistas militares y de información internacional.
-¿Cómo
asume el lado humano de la guerra?
-Es lo más
brutal: saber que mientras estás informando hay gente que muere y sufre.
Cuando veo civiles heridos es muy duro. La guerra no es un decorado, no
es un «reality», aunque a veces pueda parecerlo por la profusión de
escenas violentas ficticias en el cine o la televisión. No asistimos
simplemente a una guerra televisada.
-¿La
guerra televisada puede llegar a ser un «reality» total?
-Sólo en
el sentido de que aparece realidad, pero ni eso, porque estos espacios
muestran una realidad falsa, inducida y, además, el tratamiento es muy
diferente. Las nuevas tecnologías ofrecen una nueva dimensión al
conflicto al hacerlo inmediato para los espectadores, algo inconcebible
hace 15 años. Para mí es un reto personal informar del modo más objetivo
posible.
Fuente: ABC
02/04/2003