Guerra urbana
Según los informes remitidos a este diario por el SBCCOM, parte del
contingente norteamericano cuenta con un potente dispositivo de
combate ¬compuesto por cámaras infrarrojas que cuadruplican la visión
humana y láseres capaces de localizar objetivos invisibles y detectar
si son amigos o enemigos¬ que fue probado con éxito en Afganistán, una
mínima punta del iceberg del programa OFW, cuyo último fin es com-
pletar la versión 1.0 del «Land Warrior»: el soldado del futuro, lo
más parecido a un robot de combate.
El resto del proyecto, en el que participan múltiples agencias de
tecnología militar y dos gigantescos consorcios armamentísticos ¬Eagle
Enterprises, subsidiaria de la aeroespacial General Dynamics, y el
coloso Exponent Inc¬, sorprende incluso a sus propios creadores, que
trabajan contrarreloj para acelerar la entrega de un prototipo
definitivo, en principio previsto para 2004, pero que Washington desea
cuanto antes en la mesa del Despacho Oval ante la guerra casa por casa
que se prevé en la toma de Bagdad.
La compleja versión del
«Land Warrior 1.0», incluye armaduras
impenetrables de menos de 22 kilos, que proveen de una protección casi
absoluta a las tropas ante ataques balísticos, ambientales, químicos o
bacteriológicos; cascos herméticos cuyos visores integrados y
computerizados permiten ver en cualquier circunstancia; armas de gran
precisión y capacidad ilimitada; esqueletos externos capaces de
incrementar la agilidad y convertir al soldado en un robot de
movimientos felinos, en «tigres del combate», como los califica Darpa
(Defense Advanced Research Projects Agency), la agencia que diseña los
componentes y que fue precursora de internet.
Otro de los subsistemas indetectables del «Land Warrior 1.0» con
que cuentan los marines en Iraq es el dispositivo computerizado de
radio, que permite a las tropas estar en permanente contacto con su
unidad, evitando el aislamiento de los soldados en las misiones
nocturnas e incrementando la sensación del individuo de que forma
parte de una unidad aunque esté solo y perdido.
Las tropas a las que se ha distribuido este equipo cuentan con una
diminuta radio numérica emisor-receptor que facilita que el resto de
su unidad pueda escucharle incluso en condiciones de alta
contaminación acústica e inclusive si el soldado se ve obligado a
susurrar al advertir presencia enemiga. Un potente lector de
oscilaciones craneales capta las vibraciones de la voz emisora y logra
duplicarlas y transmitirlas. Los marines que disponen de este
dispositivo pueden escuchar la voz de sus compañeros a través de
auriculares y el sonido exterior gracias a dos micrófonos que cortan
su emisión al detectar un ruido violento para proteger los tímpanos
del individuo.

Además, tienen en el bolsillo de su chaleco un sistema GPS ¬proyectado por el OFW¬
que les permitirá acceder a mapas de la zona,
aunque no sepan dónde están. Un punto intermitente en el GPS señala la
posición del individuo. El conjunto es administrado por un
microcomputador situado en la cintura.
El sistema dispone de un potente fusil M4, probado con éxito sobre
el terreno. El M4 consta de tres cilindros que convierten a este arma
en la joya de las armas de fuego de las Fuerzas Armadas de EE UU. A la
izquierda, el primer cilindro incorpora una cámara capaz de efectuar
un barrido completo de la zona de combate y detectar, mediante un
potente zoom, cualquier objeto a una distancia de 300 metros.
Apoyado sobre la culata, un segundo cilindro dispone de una cámara
de visión térmica, capaz de descubrir todos los cuerpos que irradien
calor. El último cilindro del M4 se encuentra situado cerca del mango
del fusil. Allí, un láser es capaz de calcular automáticamente la
distancia y altitud de todos los objetivos que aparezcan situados en
el punto de mira. Instantáneamente, los objetivos seleccionados que se
encuentran en el punto de mira, cuyo alcance es de dos kilómetros,
reciben la proyección de un punto luminoso que fija el blanco
perfecto.
La cuestión es: ¿cómo puede el soldado del futuro observar todo
este complejo procedimiento? Mediante otro de los subsistemas del «Land
Warrior 1.0», una micropantalla transparente de 2,5 centímetros
¬integrada en el visor que protege los ojos del individuo y le permite
una nítida visión nocturna en la que se plasman todos los movimientos
de los objetos detectados por las cámaras del M4. Si el soldado apunta
por error a uno de sus compañeros, es advertido por un zumbido
intermitente.
Mayor capacidad de matar
Por si todo esto fuera poco, la versión 1.0 del «Land Warrior»
añade un teclado virtual que aparece proyectado en el visor y permite
redactar informes sobre el terreno y transmitirlos por correo
electrónico a la base central de operaciones y a sus propios
compañeros. Todos los movimientos de estas unidades están recogidos
individualmente por el comando central de retaguardia. De esta manera,
el centro director de la batalla puede ver, oír y casi hasta palpar el
teatro de operaciones.
El excesivo peso del equipamiento ¬sólo el apartado electrónico
supera los seis kilogramos, incluidas las dos baterías que permiten
una autonomía de 24 horas¬ no ha permitido que la totalidad del
proyecto esté desplegado en Iraq, a pesar de haber sido íntegramente
probado con éxito en Savannah (Georgia).
La visión del Mayor Brian Cummings, jefe del proyecto en el
apartado electrónico, resume la envergadura del proyecto. «El sistema
ayudará a hacer más compatible a los soldados con la tácticas de
infantería en cualquier lugar, independientemente de las condiciones
externas de combate, incluso en donde no teníamos ventaja por no
conocer el terreno», asegura, para añadir que el objetivo del «Land
Warrior 1.0» «no es que las condiciones de combate del soldado sean
más cómodas, sino aumentar su capacidad de matar». Todas las unidades
del Ejército estarán equipadas antes de 2006 con este sistema. De su
éxito sobre el terreno dependerá su extensión al resto de unidades.