Belt Ibérica S.A. Analistas de Prevención

- Menú -

HOME

Noticias...
Se busca...
Eventos...
Legislación...
Bibliografía...
Artículos...

> MAPA del WEB <

Su opinión...

Envíenos la noticia o el comentario que desee.

 

 

Noticias Profesionales

  

Noticias

Viernes 11 de abril de 2003


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

EEUU ha cambiado de táctica en Bagdad

Se diseñó como una campaña lenta, para cubrir paso a paso cada palmo del terreno, al estilo de los británicos en Basora. Pero a los norteamericanos al final les entraron las prisas y la capital iraquí ha caído en pocos días, casi sin presentar batalla.

Cuando se concibió la campaña terrestre, los comandantes de Estados Unidos pensaban en un ataque mucho más pausado. El ataque contra Bagdad suponía establecer unas bases avanzadas de operaciones en la periferia de la capital iraquí. Unos análisis meticulosos determinarían el paradero de los dirigentes iraquíes. Equipados con esa información, los movimientos de la infantería acorazada y ligera golpearían sus objetivos y luego se retirarían rápidamente.

Pero este plan pausado ha sido abandonado en favor de un enfoque más audaz, que busca aprovechar las crecientes vulnerabilidades del ejército iraquí, pero que también presenta riesgos para las fuerzas estadounidenses.

Los comandantes responsables de planear la ofensiva han concluido que el sistema de mando y control iraquí está desgastado, y que los cuerpos de seguridad de Sadam Husein son incapaces de organizar una defensa eficaz. En opinión de algunos generales, los aplastantes ataques aéreos contra la Guardia Republicana, fuera de Bagdad, y el rápido avance del Ejército y la Infantería de Marina han cogido desprevenidas a las fuerzas de Sadam.

Así pues, obedeciendo un principio muy arraigado, el ejército norteamericano está respondiendo con mayor fuerza a las indicaciones de la debilidad del enemigo.

Esto no es una ocupación, dicen los oficiales americanos: el Ejército de Estados Unidos no tiene interés alguno en abrirse en abanico por la ciudad y hacerse con el control de sus barrios, de gran diversidad étnica. No tiene ni las fuerzas necesarias ni el deseo de controlar y administrar una ciudad de unos 5,5 millones de habitantes. Por el contrario, la campaña es un esfuerzo agresivo para destruir lo que quede de la organización de Sadam y aplastar a sus defensores, golpeando a los cuerpos de seguridad de Sadam desde distintos lugares.

En Washington se ha hablado mucho de la «conmoción y espanto» que podría producir una campaña aérea. Es un intento de inducir conmoción y espanto en el terreno, conforme las unidades acorazadas maniobran cerca del antiguo centro de poder del Gobierno de Sadam.

Así es como se estaba desarrollando el plan el martes por la noche. Tres grandes destacamentos de la Tercera División de Infantería estaban atacando la ciudad desde tres direcciones.

La Segunda Brigada de la Tercera División de Infantería, que creó el marco para la acción de la noche del martes al abrirse camino hasta el centro de la ciudad el día anterior, ha permanecido allí.

Fuerzas de la Tercera Brigada, mientras, han maniobrado por el norte de la ciudad y se dirigen hacia el sur. La Primera Brigada ha estado atacando desde otra dirección. Al mismo tiempo, los marines estaban empujando desde el este.

Estos ataques se están coordinando con otros lanzados en el interior de la ciudad por fuerzas de las Operaciones Especiales.

La idea de coordinar ataques de las fuerzas convencionales y misiones de comandos se ha puesto ya en práctica en las operaciones para asegurar las ciudades del sur de Irak y es producto de la experiencia norteamericana en Afganistán. La teoría es que los esfuerzos combinados de las fuerzas convencionales del Ejército y la Infantería de Marina, de la capacidad aérea estadounidense y de las ágiles fuerzas de Operaciones Especiales desquiciarán rápidamente al enemigo.

Aunque el Ejército norteamericano es muy superior al iraquí, sus fuerzas se han enfrentado a algunos desafíos. La cantidad de información fiable y útil, proporcionada por los operativos de inteligencia norteamericanos, ha sido limitada por lo que respecta a posibles objetivos en la ciudad. Existía también el riesgo del fuego amigo en una ciudad que se ha convertido en un muestrario de fuerzas diferentes.

Estaba también el hecho de que los paramilitares de Sadam han estado operando en su territorio natal. Los comandantes estadounidenses han advertido a sus hombres de los peligros de la guerra asimétrica, como ataques suicidas, con los que se pretende compensar la superioridad de EEUU en el campo de batalla convencional.

Las fuerzas de Sadam se han llevado una paliza, pero muchos han seguido resistiendo. Casi hasta el final, han dispuesto de un rudimentario sistema de mando y control, aunque no está claro si había alguien al mando de las defensas de Sadam en general.

Las fuerzas iraquíes han incluido a los paramilitares fedayin, que aparecieron desplegados contra los marines. Elementos de algunas divisiones de la Guardia Republicana, entre ellos algunas unidades de mando y control, se trasladaron también a la capital para protegerse de las incursiones aéreas y combatir un día más. Aunque la Tercera Brigada de las Fuerzas Especiales de Irak cometió el error de abandonar las cercanías de la ciudad para enfrentarse a los marines.

La ofensiva norteamericana contrasta con el enfoque aplicado por los británicos en Basora. Inspirándose en su experiencia en operaciones urbanas de Irlanda del Norte, los británicos adoptaron un planteamiento mucho más pausado. Su ofensiva contra Basora duró semanas, mientras los británicos trataban de extender su punto de apoyo en la ciudad, ganar nuevos aliados entre la población y cultivar contactos de inteligencia.

El nuevo enfoque para Bagdad ha sido también más agresivo de lo que algunos comandantes sugirieron en un principio. El momento del análisis ha pasado. Los norteamericanos han optado por aplicar toda la presión en el sector.

Michael R. Gordon
Corresponsal militar de The New York Times.
Fuente: El Mundo
11/04/2003

© BELT.ES  Copyright. Belt Ibérica, S.A. Madrid - 2004. belt@belt.es