Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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Derecho a discrepar
El pacifista
por antonomasia, Gandhi, mira con disconformidad lo que ocurre en
España.
En alguna ocasión he comentado que cuando surgen situaciones de tensión
dialéctica, como la que vivimos en España, recurro a la lectura de
Unamuno y Ortega y Gasset, añadiendo en esta ocasión a don Gregorio
Marañón, por si me pueden aclarar el porqué de la cuestión.
Desgraciadamente no tiene respuesta, pero al menos me resigna el saber
que la España de principios de siglo y la de 1931 a 1936 estaba llena
de la misma confrontación.
En esta guerra moderna, comentar una noticia sobre Irak, no deja de
tener su peligro, porque los acontecimientos avanzan a tan velocidad,
que cuando la noticia se publica, ha sido rebasada por los
aconteicimientos. Es lo que ha ocurrido con la huelga general del día
10 de abril, con el eslogan “no a la guerra”, celebrada cuando la guerra
prácticamente ha finalizado, efectuándose una transformación muy
importante en la misma, dado que el ejército angloamericano, de
invasor ha pasado a “liberador”, plasmándose en nuestras retinas el
avance de los vehículos militares y los soldados por Bagdad, y la
población, o al menos parte de ella, celebrando su entrada y
entregándoles flores. Parece que queremos los españoles ser más iraquí
que los propios iraquíes.
En estos ventitantos días de guerra una cosa me ha sobrecogido, y no
tiene nada que ver, o al menos directamente con la guerra, y son las
caras de crispación y las miradas de odio, que algunos “declarados
pacifistas” se han presentado ante las cámaras de televisión,
desentonando, desde luego, con su actitud, con el espejo de todos los
pacifistas y hombre ejemplar, Gandhi.
Me doy cuenta que en España nadie tiene derecho a discrepar. Los
partidos políticos son monolíticos, no puede haber contestación dentro
de ellos, porque si ocurre, inmediatamente es expulsado o se marcha
voluntariamente. El partido laborista inglés, en la votación en el
Parlamento, muchos de los diputados discreparon de su primer ministro y
líder ideológico, pero estoy seguro que a ninguno se le ha ocurrido
abandonar las filas del mismo o estar amenazadao de expulsión. En
España, no, todos los militantes de un partido tienen que estar
conforme con todas las ideas que se mueven en el mismo, eso les hace
o al menos parecer poco democráticos. Los populares que están contra la
guerra, abandonan el partido, porque no se admite la discrepancia, y
como no quieren apearse de su pequeña poltrona mediática se alistan como
independientes a otro partido, no importa de qué ideología, lo
importante es que lo acojan y que lo incluyan en las listas las próximas
elecciones. Desde luego los socialistas y mucho menos los comunistas, ni
se les ocurra discrepar, porque son anatemizados.
Por supuesto delante de los energúmenos seudointelectuales cuyas
caras de crispación y miradas de odio han aparecido en distintos lugares
de España, nadie puede discrepar, porque aparte de los insultos
correspondientes, como nazi o inculto, que serían los más benignos,
hasta podría peligrar la integridad física del discrepador, porque
tras el anatema del seudointelectual, está un salvaje, un “joven
bárbaro”, como decía Lerroux en la Barcelona de la Semana Trágica, que
en aras del pacifismo asestaría un contundente mamporro al “provocador”.
Por todo ello, por ese monolitismo de los partidos, por esa intolerancia
en los planteamientos, por esos seudointelectuales de pacotilla que
quieren liderar la sociedad, todos, cualquiera que sea la
ideología, estén a favor, en contra o como quieran con la guerra de
Irak, con el aborto o contra él o con cualquier otra situación compleja,
se deben unir como una voz, porque estoy seguro que son mayoría
en la población y con voz queda, sin gritar, como haría Gandhi, pero con
firmeza, y decir a todos: “Tenemos derecho a discrepar sin que
por ello debamos de abandonar globalmente nuestra ideología”.
Yo particularmente discrepo y rotundamente, con los que han aparecido
con la cara crispada y la mirada de odio.
Rafael Vidal Delgado
Coronel de Artillería en la Reserva
Diplomado de Estado Mayor y de Estados Mayores Conjuntos
Doctor en Historia
Director de I+D+i. BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es