Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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Siria
Por
FLORENTINO PORTERO
La
serie comenzó en Israel y continuó en Washington. Wolfowitz, Perle,
Woolsey, Rumsfeld y, por último, Bush han hecho serias advertencias al
Gobierno sirio sobre los riesgos que corre si continúa colaborando con
los antiguos dirigentes iraquíes. Certezas y suposiciones se confunden.
Es seguro que desde Siria han entrado armas y combatientes y que
algunos, parece que pocos, de los huidos han encontrado allí refugio. Se
sospecha, pero aún no hay pruebas, que en ese país se han escondido
arsenales prohibidos.
La
decidida política exterior norteamericana y la contundencia de las
declaraciones han desatado la idea de que «el siguiente» será Siria. En
realidad no hay «siguiente» en términos militares. Siria no ha sido
prudente y está sufriendo presiones dirigidas a contener su aventurada
política. El oleoducto que parte de Kirkuk con dirección a Siria
(200.000 barriles por día) ha sido cerrado y el Senado está estudiando
un conjunto de sanciones contra Damasco. Mientras tanto, crecen las
tensiones en la clase política Siria entre los que defendían un
distanciamiento de Bagdad y los que, encabezados por su actual
presidente, optaron por la colaboración.
Libia y Corea del Norte, que ayer cambió de criterio y aceptó
conversaciones multilaterales, parecen entender la lógica de la
contención. Serbia e Iraq no la comprendieron y tuvieron que hacer
frente, sin fortuna, a dos campañas militares. Siria se ha colocado
voluntariamente en una situación comprometida. El futuro está en sus
manos. En cualquier caso, Estados Unidos no aceptará la continuidad de
su colaboración con Hizbolá y con los grupos terroristas palestinos.
Fuente: Florentino Portero
Analista del Grupo de Estudios Estratégicos
ABC (15.04)