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Martes 15 de abril de 2003


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

Las dos Españas

Durante cerca de doscientos años los españoles se han enfrentado, de forma violenta, ideológicamente. Parecía que desde 1975 este fenómeno había desaparecido, pero la actual crisis de Irak ha vuelto a hacer resurgir el espectro de las dos Españas.

Estoy seguro que cualquier que lea el título de la columna de hoy, tendrá un rechazo para leerla, porque hablar de las dos Españas es rememorar épocas que todos quieren olvidar, pero la realidad es que los acontecimientos vividos en el último mes, las diferencias dialécticas que se han planteado ideológicamente y los casos de violencia demostrados, hacen entrever que si los líderes políticos no promueven un cambio de timón, nos podemos encontrar de nuevo con el enfrentamiento de las dos Españas.

Como historiador he analizado este crucial aspecto de la historia de nuestra país y he podido comprobar que el hecho se remonta hasta doscientos años, sin que en la actualidad pueda decirse que se encuentra erradicado, lo único es que durante determinados períodos de tiempo se ha encuentrado adormecido.

La Guerra de la Independencia dividió en cierto modo a la nación española en dos mitades, uno los constitucionalistas, divididos a su vez en afrancesados y doceañistas (partidarios de la Constitución de 1812) y los absolutistas, partidarios del poder absoluto del monarca. La vuelta de Fernando VII al hogar patrio generó una oleada de violencia contra los que habiendo luchado hasta el límite de sus fuerzas por el rey, se consideraban defensores de la nueva Constitución, cayendo en el paredón don Juan Martín “El Empecinado”, Lacy, Vidal y otros. Con esta represión nacieron las dos Españas, desde el momento que cada una, en sus momentos de poder querían acabar con la otra.

La implantación de la Constitución de 1812 en 1820, la vuelta al absolutismo en 1823, las agitaciones políticas de 1834, 1837 y 1840, las sublevaciones de 1843, la revolución de 1854 y la contrarrevolución de años después, el alzamiento de 1868 y el golpe de estado de 1874, la paz ficticia preconizada por Cánovas del Castillo y la eclosión brutal de la guerra civil de 1936, son todos casos en donde se han enfrentado las dos Españas.

¿Cuando aparece este fenómeno de las dos Españas?. Históricamente aparece cuando un partido político ha triunfado en las urnas y su contrario quiere alcanzar el poder conquistando previamente la calle.

El recurso a la agitación de las masas contra el poder constituido nace durante los años 1837 y 1840, principalmente éste último año, en el cual el general Espartero alcanzó el poder y la regencia del reino, gracias al apoyo que le prestaron las manifestaciones populares y la milicia nacional.

El proceso, a lo largo de la historia siempre ha sido el mismo. Contra un gobierno legítimamente constituido se inicia un estado de crispación, lanzando acusaciones fundadas o infundadas en los medios de comunicación social y presionando a las capas más desfavorecidas de la sociedad para que protestaran enérgicamente por la obtención de unos mínimo derechos. El partido denotante de esta agitación era por supuesto el que no se encontraba en el poder. De esta forma y señalando ideológicamente, con un rasero comprensible, en 1837, 1840, 1854, 1868 y 1934 (revolución asturiana), la crispación la inició la izquierda. En 1843, 1874 y 1936 fue en cambio la derecha. Tal como se observa, siempre inicia el estado de crispación el que no posee el poder.

A partir de 1975 parecía que la generosidad y el olvido de rencillas pasadas haría desaparecer el concepto de las dos Españas y de hecho así ha sido durante más de veinticinco años, hasta la desgraciada aventura del ataque a Irak, en donde los fantasmas del pasado han vuelto a la sociedad española.

Como siempre, uno de los partido hegemómicos, el que no ocupa el poder a través de las urnas, en este caso espoleado desgraciadamente por un partido residual y trasnochado, ha iniciado un estado de crispación, que ha llegado a desestabilizar hasta la tranquilidad y sosiego que debe existir en las familias. La guerra de Irak, potenciados sus efectos por la clase política, ha llegado a herir la sensibilidad de las personas y ha logrado el enfrentamiento de padres contra hijos y hermanos contra hermanos.

La historia se repite cíclicamente y cuando un partido quiere alcanzar el poder a través de la calle y no por medio de las urnas, está resucitando, sin saberlo o conscientemente el enfrentamiento entre las dos Españas. Como historiador debe denunciarlo, porque los políticos deben ser bomberos y no incendiarios.

Rafael Vidal Delgado
Coronel de Artillería en la Reserva
Diplomado de Estado Mayor y de Estados Mayores Conjuntos
Doctor en Historia
Director de I+D+i. BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

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