Belt Ibérica S.A. Analistas de Prevención

- Menú -

HOME

Noticias...
Se busca...
Eventos...
Legislación...
Bibliografía...
Artículos...

> MAPA del WEB <

Su opinión...

Envíenos la noticia o el comentario que desee.

 

 

Noticias Profesionales

  

Noticias

Miércoles 16 de abril de 2003


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

En los archivos de la antigua Policía secreta

ALBERTO SOTILLOENVIADO ESPECIALBAGDAD

La memoria es una de las obsesiones de los iraquíes en esta posguerra. El saqueo de la Biblioteca Nacional y de todos los archivos del Gobierno, la destrucción de la Galería de Arte Moderno y los intentos de pillaje en el Museo Arqueológico son vistos por algunos bagdadíes como una campaña orquestada por fuerzas oscuras -entre las que entrarían los servicios secretos israelíes y kuwaitíes- para acabar con la memoria histórica de Irak tras la entrada de tropas norteamericanas.

Puede parecer exagerado, pero lo cierto es que toda esta destrucción va a modificar profundamente las señas de identidad iraquíes. Y sin embargo, hay un «saqueo» diferente, éste sí íntimamente vinculado con la recuperación de la memoria histórica: el de la sede de la antigua Policía secreta, un lugar al que antes estaba literalmente prohibido mirar.

El complejo de la antigua Policía secreta ocupa una parcela de un par de kilómetros cuadrados en el que se levantan varios edificios rodeados de idílicos jardines. Un grupo de muchachos entra dando alaridos de victoria, porque antes no se podía ni caminar por la acera adyacente al interminable complejo. Vienen a ver, aunque no sepan muy bien qué. A ver si encontraran su ficha personal, a ver qué podría decir ésta; o a ver si en los archivos se guarda memoria de los crímenes cometidos por el viejo régimen.

El complejo fue duramente bombardeado durante la guerra; y la mayor parte de sus visitantes están convencidos de que los principales documentos fueron quemados en los primeros días de combate. Pero no todos los papeles han desaparecido. Todavía pueden rescatarse aquí y allá mamotretos de documentos en los que se consignan los nombres de agentes secretos, colaboradores y simpatizantes en los más diversos países. Uno de los curiosos que escarba entre papeles a nuestro lado nos muestra el repertorio de actividades de los servicios en India, incluido un listín de unos sesenta o setenta nombres con sus respectivos números de teléfono y los «alias» de los principales agentes al servicio de Bagdad.

Nuestro interlocutor, sin embargo, considera que es preferible no descender tan bajo: «Si exigimos responsabilidades para todos, la mitad del país tendría que ser encerrado en la cárcel», pondera. Él ya fue castigado con dos años de cárcel por insinuar en el lugar de trabajo que la responsabilidad de la guerra entre Irán e Irak era de Sadam Husein. Pero insiste en que, si hay que pedir cuentas, sólo habría que centrarse en «los de arriba».

«La voluntad de Washington»

No todos son de la misma opinión. Un agente de cambio que también vino aquí guiado por una indefinida curiosidad por este lugar prohibido insiste en que «la mayoría de la gente quiere venganza». Aunque puntualiza -no se sabe si con alivio o con pesar- que ese desquite será imposible porque «tampoco Estados Unidos quiere que haya venganza». Y tanto amigos como enemigos del viejo régimen coinciden en que, por ahora, no hay más voluntad en Irak que la de Washington.

Fuente: ABC 16/04/2003

 

 

© BELT.ES  Copyright. Belt Ibérica, S.A. Madrid - 2004. belt@belt.es