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Sábado 19 de abril de 2003


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

Comunicación pública

La opinión pública ha sido sometida a la mayor desinformación de la historia en la reciente guerra de Irak.

Si hay algo que ha fallado estrepitosamente en el reciente conflicto bélico de Irak ha sido la comunicación pública, de tal forma que después de analizar toda la secuencia de los acontecimientos y la información que se ha dado sobre ello, hay que decir que se ha intentado manipular a la opinión pública.

El primer error cometido lo fue por parte de los países líderes de las dos posturas, la belicitas y antibelicista, precisamente por esta razón, porque plantearon de una forma un tanto simplista las mismas, cuando en realidad ni los primeros plantearon la guerra sin más, sino después de 14 Resoluciones de las NN.UU. incumplidas por Sadam Hussein, ni los segundos no deseaban la guerra, lo que pretendían era ganar tiempo, aparentando dar tiempo a los inspectores de la ONU, para arreglar adecuadamente sus intereses comprometidos con el régimen baasista.

Los líderes de las “Azores” no explicaron convincentemente a la opinión pública que la lucha no era contra el pueblo iraquí, sino contra el dictador Sadam y contra los que lo apoyaban. Simultáneamente y muy especialmente en España, la oposición se aprestó a defender la postura contraria a la del Gobierno, seguramente no por convicción política, ya que ahora se están dejando entrever resquicios de confrontación interna, sino con el mero afán de ganar votos para las próximas elecciones. El simplismo de dos visiones, una cien por cien bélica, con todo los horrores que conlleva y otra pacífica utópica y por tanto irrealizable, fueron presentada ante la opinión pública, que como es lógico y como una sola mente se decantó por la segunda, sin detectar por supuesto, porque no se había expuesto en ningún comunicado, el utopismo de la misma.

Iniciada la contienda, la soberbia norteamericana, creyendo que iban a rendirse ante la presentación mayestática de su poder, concedieron acreditaciones para acompañar a las unidades de primera línea a periodistas de medio mundo, pero curiosamente no proporcionándoles información, considerando con ello, que el acompañar a sus unidades de élite era suficiente. Lógicamente el periodista, un tanto despechado, ha plasmado en sus fotos y ha narrado, no las apabullantes victorias aliadas, no los avances espectaculares de las columnas angloamericanas, no las rendiciones en masa de los enemigos, no las muestras quirúrgicas de destrucción, no en definitiva el escaso daño causado en esta guerra comparándola con las que se na declarado en el pasado, sino que el periodista ha escrito sobre la destrucción y el dolor, probablemente el Séptimo de Caballería en su avance arrollador destruyó una vivienda particular y mató desgraciadamente a parte de sus habitantes y a otros dejó mutilados, entre ellos niños, pues esa imagen fue repetida hasta la saciedad por todas las cadenas y narrada en todos los diarios, creyendo la opinión pública que la unidad se había cebado con la población civil. Es como si en estos días de vacaciones de Pascua, un fotógrafo se dedicara a recorrer los más de cien accidentes que se han producido, y plasmara en sus placas el horror de la tragedia, para posteriormente indicar que esa es la vida en España en Semana Santa, una tierra insegura a donde no hay que acudir jamás.

Posteriormente y nada más derrocar al régimen de Sadam, se han visto esclusivamente escenas de pillaje y saqueo, clamando todo el orbe, que cesaran y que el ejército de EE.UU. reprimiera con rigor ese tipo de actos violentos. Los informadores norteamericanos, en sus ruedas de prensa, no contaron previamente que eso se podría producir, tal vez no previeron que el régimen se desmoronaría totalmente, porque en Irak, el ejército y gran parte de la policía no eran adictas al régimen baasista, por lo que tras su rendición, de forma inmediata hubieran continuado su labor, pero la postura angloamericana, al menos en apariencia, era de la desmantelar todo el aparato de gobierno, sin prever que ello conllevaría desórdenes públicos, de los que se aprovechan de la falta de autoridad para delinquir. No hay que extrañarse de ello, cuando precisamente en los planes de protección civil españoles se tiene previsto que ante una emergencia que hubiera que evacuar a una parte de la población, la zona evacuada se debe quedar protegida por fuerzas y cuerpos de seguridad en evitación de saqueos, y eso se piensa en un país en paz, ¡qué no hay que pensar en otro que sufre la mayor emergencia, la guerra!.

Por todo ello y a pesar de que se considera que la guerra de Irak ha sido el mayor esfuerzo periodístico realizado hasta el presente, hay que denunciar, que la opinión pública, no sólo la española, sino mundial, ha sido manipulada de la forma más ignominiosa. Menos mal que esta opinión pública tiene capacidad de discernimiento, aunque los comunicadores no lo creían así.

Rafael Vidal Delgado
Coronel de Artillería en la Reserva
Diplomado de Estado Mayor y de Estados Mayores Conjuntos
Doctor en Historia
Director de I+D+i. BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

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