Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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Comunicación pública
La opinión
pública ha sido sometida a la mayor desinformación de la historia en la
reciente guerra de Irak.
Si hay algo que ha fallado estrepitosamente en el reciente conflicto
bélico de Irak ha sido la comunicación pública, de tal forma que después
de analizar toda la secuencia de los acontecimientos y la información
que se ha dado sobre ello, hay que decir que se ha intentado
manipular a la opinión pública.
El primer error cometido lo fue por parte de los países líderes de
las dos posturas, la belicitas y antibelicista, precisamente por
esta razón, porque plantearon de una forma un tanto simplista las
mismas, cuando en realidad ni los primeros plantearon la guerra sin más,
sino después de 14 Resoluciones de las NN.UU. incumplidas por Sadam
Hussein, ni los segundos no deseaban la guerra, lo que pretendían era
ganar tiempo, aparentando dar tiempo a los inspectores de la ONU, para
arreglar adecuadamente sus intereses comprometidos con el régimen
baasista.
Los líderes de las “Azores” no explicaron convincentemente a la opinión
pública que la lucha no era contra el pueblo iraquí, sino contra el
dictador Sadam y contra los que lo apoyaban.
Simultáneamente y muy especialmente en España, la oposición se
aprestó a defender la postura contraria a la del Gobierno,
seguramente no por convicción política, ya que ahora se están dejando
entrever resquicios de confrontación interna, sino con el mero afán
de ganar votos para las próximas elecciones. El simplismo de dos
visiones, una cien por cien bélica, con todo los horrores que conlleva y
otra pacífica utópica y por tanto irrealizable, fueron presentada ante
la opinión pública, que como es lógico y como una sola mente se decantó
por la segunda, sin detectar por supuesto, porque no se había expuesto
en ningún comunicado, el utopismo de la misma.
Iniciada la contienda, la soberbia norteamericana, creyendo que
iban a rendirse ante la presentación mayestática de su poder,
concedieron acreditaciones para acompañar a las unidades de primera
línea a periodistas de medio mundo, pero curiosamente no
proporcionándoles información, considerando con ello, que el
acompañar a sus unidades de élite era suficiente. Lógicamente el
periodista, un tanto despechado, ha plasmado en sus fotos y ha
narrado, no las apabullantes victorias aliadas, no los avances
espectaculares de las columnas angloamericanas, no las rendiciones en
masa de los enemigos, no las muestras quirúrgicas de destrucción, no en
definitiva el escaso daño causado en esta guerra comparándola con las
que se na declarado en el pasado, sino que el periodista ha escrito
sobre la destrucción y el dolor, probablemente el Séptimo de
Caballería en su avance arrollador destruyó una vivienda particular y
mató desgraciadamente a parte de sus habitantes y a otros dejó
mutilados, entre ellos niños, pues esa imagen fue repetida hasta la
saciedad por todas las cadenas y narrada en todos los diarios, creyendo
la opinión pública que la unidad se había cebado con la población civil.
Es como si en estos días de vacaciones de Pascua, un fotógrafo se
dedicara a recorrer los más de cien accidentes que se han producido, y
plasmara en sus placas el horror de la tragedia, para posteriormente
indicar que esa es la vida en España en Semana Santa, una tierra
insegura a donde no hay que acudir jamás.
Posteriormente y nada más derrocar al régimen de Sadam, se han visto
esclusivamente escenas de pillaje y saqueo, clamando todo el orbe,
que cesaran y que el ejército de EE.UU. reprimiera con rigor ese tipo de
actos violentos. Los informadores norteamericanos, en sus ruedas de
prensa, no contaron previamente que eso se podría producir, tal vez no
previeron que el régimen se desmoronaría totalmente, porque en Irak,
el ejército y gran parte de la policía no eran adictas al régimen
baasista, por lo que tras su rendición, de forma inmediata hubieran
continuado su labor, pero la postura angloamericana, al menos en
apariencia, era de la desmantelar todo el aparato de gobierno, sin
prever que ello conllevaría desórdenes públicos, de los que se
aprovechan de la falta de autoridad para delinquir. No hay que
extrañarse de ello, cuando precisamente en los planes de protección
civil españoles se tiene previsto que ante una emergencia que hubiera
que evacuar a una parte de la población, la zona evacuada se debe quedar
protegida por fuerzas y cuerpos de seguridad en evitación de saqueos,
y eso se piensa en un país en paz, ¡qué no hay que pensar en otro que
sufre la mayor emergencia, la guerra!.
Por todo ello y a pesar de que se considera que la guerra de Irak ha
sido el mayor esfuerzo periodístico realizado hasta el presente, hay que
denunciar, que la opinión pública, no sólo la española, sino mundial, ha
sido manipulada de la forma más ignominiosa. Menos mal que esta opinión
pública tiene capacidad de discernimiento, aunque los comunicadores no
lo creían así.
Rafael Vidal Delgado
Coronel de Artillería en la Reserva
Diplomado de Estado Mayor y de Estados Mayores Conjuntos
Doctor en Historia
Director de I+D+i. BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es