Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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El
ciudadano suizo Elio Borradori manejaba el dinero ilegal de Sadam Husein
Sadam Husein canalizaba
miles de millones de euros en paraísos fiscales. Sus cuentas fueron
controladas durante 10 años por un abogado suizo tras ser ejecutado el
familiar que las llevaba.
El
dictador iraquí, Sadam Huseim, canalizaba cientos de millones de
euros hacia cuentas de compañías secretas que tenían su sede en
paraísos fiscales, tal y como lo afirmó un asesor financiero del
dictador.
Durante diez años, Elio Borradori, administrador de una empresa
domiciliada en el paraíso fiscal de Liechtenstein y en Lugano (Suiza),
manejaba el flujo de las enormes comisiones y honorarios de
consultoría derivados de compraventa de armas y contratos para el
desarrollo de Iraq. Estas grandes cantidades de dinero servían para
financiar la construcción de los palacios del dictador y su lujosa vida.
Borradori, jubilado hace años y que vive tranquilamente a orillas del
Lago Lugano, afirmó haberse reunido personalmente con Sadam en
diferentes ocasiones. Fue contratado con la finalidad de establecer
sociedades en determinados paraísos fiscales.
Mucho de los millones salían de unas cuentas denominadas en clave como
Satán. Ésta estaba controlada por un familiar de Sadam que fue
ejecutado por extraer dinero de la cuenta y pasó a manos de un abogado
suizo. Poco antes de comenzar la guerra del Golfo, salió de Satán
casi un millón y medio de euros que se ocultaron por bancos esparcidos
por todo el mundo.
Mediterranean Entreprises,
con sede en Lugano y delegaciones en Nueva York, Tokio, Londres y París,
es la principal entidad involucrada. A su vez, ésta compañía
controlaba otras 300 sociedades diferentes, la mayoría domiciliadas
en Liechetenstien y Panamá. Tres compañías domiciliadas en Vaduz
recibían los honorarios de consultoría llegando a manejar 700 millones
de euros durante los años 80.
Las sociedades de Sadam son sospechosas de haber percibido cobros
ilegales procedentes de la comercialización de crudo. Pese al
embargo impuesto por la ONU a Iraq en 1991, los investigadores sospechan
que el régimen iraquí se la ingenió para detraer fondos del programa
petróleo por Alimentos en forma de pagos ilegales que se desviaron hacia
cuentas que tenían en paraísos fiscales las compañías Dumynta y Radistal.
Funcionarios de EEUU aseguran que Sadam Huseim llegó a canalizar
una cantidad de dinero que podría oscilar entre los 6.000 y 10.000
millones de euros hasta diferentes cuentas situadas alrededor de
todo el mundo.
Fuente: El Mundo
14/04/03