Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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Soldados
El Soldado es
un hombre de paz. El Soldado no es violento, tiene que ejercer la
violencia, como el juez la dureza del derecho, para preservar la paz.
En la Semana Santa andaluza participan en los desfiles procesionales
diversas unidades militares. Málaga es tal vez la ciudad en donde se
hace más patente la unión entre la milicia y las hermandades de
penitencia, de esta forma, cuerpos muy prestigiosos, como la Guardia
Civil, Paracaidistas, Regulares, Legión, etc., son hermanos de
determinadas cofradías, participando activamente en el mantenimiento de
la misma y en su salida por las calles malagueñas.
Los medios de comunicación social se han hecho eco de sacerdotes de
la diócesis han planteado al obispo la necesidad de que los militares no
deben formar parte de la religiosidad popular, por ser contrario al
ideario de paz que proclama la Iglesia.
En el año 2000, mandando un Regimiento en la provincia de Cádiz el
consejo diocesano planteó la misma cuestión al obispo de la diócesis.
Inmediatamente los diarios del Campo de Gibraltar, lugar donde
desplegaba la unidad militar, solicitaron mi punto de vista sobre el
tema. Evidentemente era una situación comprometida, pero indiqué que
confundir milicia con violencia y soldado con violento es un error,
que ambos son sinónimos de paz, de garantes de la paz, y que no
obstante si el obispo, única persona en una diócesis que puede ordenar
ese acto lo hiciera, no se desfilaría en el Santo Entierro de Algeciras,
hermandad de la que el Regimiento era hermano mayor honorario. Por
supuesto el obispo no firmó el decreto y todo siguió como siempre.
Por eso, al ver días pasados a los hombres y mujeres que integraban
las unidades militares que desfilaban, ostentado muchos de ellos,
en sus pechos, las condecoraciones y distintivos de las misiones
humanitarias y de imposición y mantenimiento de la paz, viendo en
sus rostros -porque todos son voluntarios para el desfile procesional-,
la alegría por participar junto con el pueblo del que forman parte en
la mayor expresión de fervor popular que existe en España, mi alma
se sublevó contra esos sacerdotes, que apoyándose en un liderazgo
espiritual que le ha dado la Iglesia y que desgraciadamente muchos no se
merecen, arremeter contra los soldados, como si fueran elementos
sociales que hay que mantener lejos porque representan lo que hay que
desechar.
Menos mal, por supuestos, que las verdaderas autoridades eclesiásticas,
se conservan al lado del pueblo y aunque sean mediante el silencio,
siguen permitiendo que las fuerzas militares españolas, participen en
los desfiles procesionales.
Hay personas,
indudablemente mal informadas y con una cierta maldad en su interior
contra determinadas instituciones del Estado, han identificado guerra
de Irak con los soldados destructores de una paz. El soldado es un
servidor del Estado, lo mismo que el juez y el policía. El primero no es
un magistrado indigno porque aplique una ley que no nos guste, él aplica
la ley que ha aprobado la representación popular. El policía reprime el
delito y preserva la seguridad ciudadana, a veces empleando la
violencia. El soldado defiende la Estado y preserva la paz y la
seguridad contra otros países, a requerimiento de un Gobierno que ha
sido elegido por una amplia representación popular. Culpar por ello al
soldado de la violencia indiscriminada es cuanto menos una ......., que
cada lector ponga la expresión más oportuna.
A ese clero que se le llena la boca de paz, que rechaza al soldado como
integrante activo de la participación del pueblo en la religiosidad,
sería bueno tambien, que entonara el mea culpa y pidiera perdón por
determinadas acciones, que han salido a la luz últimamente, y que ningún
soldado de bien ha cometido, desde luego no con tanta amplitud.
Rafael Vidal Delgado
Coronel de Artillería en la Reserva
Diplomado de Estado Mayor y de Estados Mayores Conjuntos
Doctor en Historia
Director de I+D+i. BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es