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Jueves 21 de agosto de 2003


Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio

Los ladrones del Banco Herrero pasaron la noche en el falso techo del banco antes del robo

Lo tenían todo calculado. Los autores del Banco Herrero de la calle de Raimundo Fernández Villaverde que, el pasado lunes, se hicieron con 38.000 euros, habían planeado a conciencia el golpe. Encontraron la manera idónea de entrar en el recinto de seguridad que albergaba la caja fuerte de la sucursal: a través del falso techo que oculta los conductos del aire acondicionado de la oficina.

 

Para evitar ser vistos, aprovecharon el puente de la Virgen de la Paloma para acceder, durante el fin de semana, a este falso techo a través de la escalera de servicio del portal ubicado en el número 2 de la calle del General Moscardó. Controlaron a los empleados del banco para saber cuándo se abriría la cámara de seguridad. Esperaron hasta que los sensores de movimientos estuviesen desconectados. Abrieron un pequeño hueco en el techo y, en cuestión de tres minutos, se hicieron con nada menos que 38.000 de los 45.000 euros que había en ese momento en el banco.

Por si fuese poco, aún les sobró un minuto para huir sin ser vistos antes de que la policía llegase al lugar de los hechos y acordonase la zona.

El pasado lunes, como cada día, el banco cerró sus puertas al público a las 14.00 horas. Fue entonces cuando los empleados de la entidad desconectaron la alarma de la caja fuerte, puesto que debían acceder a ella para proceder al recuento del dinero que allí se guardaba.

Poco después de las 14.05, la trabajadora entró por primera vez en la caja fuerte de la entidad bancaria. Cogió un fajo de billetes y volvió a salir de la cámara de seguridad para efectuar el recuento en una máquina contadora que se encuentra en la oficina. Sin embargo, un ruido extraño logró desconcertarla. Tras la puerta que acababa de cerrar se oían pequeños golpecitos.

Sin pensarlo dos veces, abrió la puerta de la caja fuerte. Frente a ella, descolgándose del falso techo que oculta los conductos del aire acondicionado, asomaban el tronco y las piernas de un hombre con un arma de fuego a la cintura. "No puedo decir si era un revólver o una pistola, pero llevaba un arma", indicó la cajera. Lo que no pudo ver fue la cara del ladrón, pues éste aún no había descendido por completo del techo.

Asustada por el hecho de que el individuo que accedía al banco de esta manera tan peculiar estuviese armado, la cajera dio media vuelta, volvió a cerrar la puerta tras de sí y presionó la alarma de seguridad del banco, conectada directamente con la policía. "¡Nos están robando! ¡Hay un tipo ahí dentro!", fue lo único que acertó a decir, según sus compañeros.

Una vez descubierto, el ladrón debía actuar con rapidez si quería concluir con éxito su preconcebido plan. En cuestión de tres minutos, metió en una mochila los billetes más grandes (los de 500, 200, 100 y 50 euros), volvió a trepar hasta el techo, escapó por el falso techo, reptó hasta la escalera de servicio del portal ubicado en el número 2 de la calle del General Moscardó y huyó por los jardines interiores del edificio, que comunican con la calle de Orense.

Apenas medio minuto después, la policía llegaba hasta el lugar de los hechos y acordonaba la zona para tratar de localizar al ladrón. En un primer momento, los agentes creyeron haberle encontrado en el portal por donde supuestamente había escapado, ya que en ese momento salía del mismo un hombre ataviado con un mono azul lleno de polvo y suciedad. Sin embargo, era el encargado del mantenimiento de los ascensores.

Tres minutos es el lapso de tiempo que necesitó el caco para hacerse con el botín mediante el procedimiento del 'butrón'. Porque la policía llegó en menos de cuatro minutos y ya no había rastro de él. Tampoco una descripción, puesto que la cajera de la entidad bancaria no llegó a verle el rostro.

En el lugar de los hechos ya sólo quedaban el susto de la cajera, unos cuantos billetes pequeños (los de 50, 20, 10 y 5 euros), un agujero en el falso techo de la caja fuerte del Banco Herrero y un petate militar junto a los conductos del aire acondicionado.

El Grupo XIII de la Brigada Provincial de Policía Judicial se ha hecho cargo de la investigación de los hechos para tratar de averiguar la identidad del ladrón e intentar recuperar los 38.000 euros sustraídos.

Fuentes cercanas a la investigación explicaron que se está analizando el petate encontrado por si tuviese alguna huella del delincuente que, al parecer, pasó al menos una noche en el falso techo antes de cometer el robo.

 

Fuente: El Mundo
20.08.03

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