Seguridad
Corporativa y Protección del
Patrimonio
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Los ladrones del Banco
Herrero pasaron la noche en el falso techo del banco antes del robo
Lo tenían todo
calculado. Los autores del Banco Herrero de la calle
de Raimundo Fernández Villaverde que, el pasado lunes, se hicieron con
38.000 euros, habían planeado a conciencia el golpe. Encontraron la
manera idónea de entrar en el recinto de seguridad que albergaba la caja
fuerte de la sucursal: a través del falso techo que oculta los conductos
del aire acondicionado de la oficina.
Para
evitar ser vistos, aprovecharon el puente de la Virgen de la Paloma para
acceder, durante el fin de semana, a este falso techo a través de la
escalera de servicio del portal ubicado en el número 2 de la calle del
General Moscardó. Controlaron a los empleados del banco para saber
cuándo se abriría la cámara de seguridad. Esperaron hasta que los
sensores de movimientos estuviesen desconectados. Abrieron un pequeño
hueco en el techo y, en cuestión de tres minutos, se hicieron con nada
menos que 38.000 de los 45.000 euros que había en ese momento en el
banco.
Por
si fuese poco, aún les sobró un minuto para huir sin ser vistos antes de
que la policía llegase al lugar de los hechos y acordonase la zona.
El pasado
lunes, como cada día, el banco cerró sus puertas al público a las 14.00
horas. Fue entonces cuando los empleados de la entidad desconectaron la
alarma de la caja fuerte, puesto que debían acceder a ella para proceder
al recuento del dinero que allí se guardaba.
Poco
después de las 14.05, la trabajadora entró por primera vez en la caja
fuerte de la entidad bancaria. Cogió un fajo de billetes y volvió a
salir de la cámara de seguridad para efectuar el recuento en una máquina
contadora que se encuentra en la oficina. Sin embargo, un ruido extraño
logró desconcertarla. Tras la puerta que acababa de cerrar se oían
pequeños golpecitos.
Sin
pensarlo dos veces, abrió la puerta de la caja fuerte. Frente a ella,
descolgándose del falso techo que oculta los conductos del aire
acondicionado, asomaban el tronco y las piernas de un hombre con un arma
de fuego a la cintura. "No puedo decir si era un revólver o una
pistola, pero llevaba un arma", indicó la cajera. Lo que no pudo ver fue
la cara del ladrón, pues éste aún no había descendido por completo del
techo.
Asustada por el hecho de que el individuo que accedía al banco de esta
manera tan peculiar estuviese armado, la cajera dio media vuelta, volvió
a cerrar la puerta tras de sí y presionó la alarma de seguridad del
banco, conectada directamente con la policía. "¡Nos están robando! ¡Hay
un tipo ahí dentro!", fue lo único que acertó a decir, según sus
compañeros.
Una
vez descubierto, el ladrón debía actuar con rapidez si quería concluir
con éxito su preconcebido plan. En cuestión de tres minutos, metió en
una mochila los billetes más grandes (los de 500, 200, 100 y 50 euros),
volvió a trepar hasta el techo, escapó por el falso techo, reptó hasta
la escalera de servicio del portal ubicado en el número 2 de la calle
del General Moscardó y huyó por los jardines interiores del edificio,
que comunican con la calle de Orense.
Apenas
medio minuto después, la policía llegaba hasta el lugar de los hechos y
acordonaba la zona para tratar de localizar al ladrón. En un primer
momento, los agentes creyeron haberle encontrado en el portal por donde
supuestamente había escapado, ya que en ese momento salía del mismo un
hombre ataviado con un mono azul lleno de polvo y suciedad. Sin embargo,
era el encargado del mantenimiento de los ascensores.
Tres
minutos es el lapso de tiempo que necesitó el caco para hacerse con el
botín mediante el procedimiento del 'butrón'. Porque la policía llegó en
menos de cuatro minutos y ya no había rastro de él. Tampoco una
descripción, puesto que la cajera de la entidad bancaria no llegó a
verle el rostro.
En
el lugar de los hechos ya sólo quedaban el susto de la cajera, unos
cuantos billetes pequeños (los de 50, 20, 10 y 5 euros), un agujero en
el falso techo de la caja fuerte del Banco Herrero y un petate militar
junto a los conductos del aire acondicionado.
El
Grupo XIII de la Brigada Provincial de Policía Judicial se ha hecho
cargo de la investigación de los hechos para tratar de averiguar la
identidad del ladrón e intentar recuperar los 38.000 euros sustraídos.
Fuentes cercanas a la investigación explicaron que se está analizando el
petate encontrado por si tuviese alguna huella del delincuente que, al
parecer, pasó al menos una noche en el falso techo antes de cometer el
robo.
Fuente: El Mundo
20.08.03
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