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Jueves 28 de agosto de 2003


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

Teniente General Luis Feliú: "Existen riesgos y, desgraciadamente, es muy probable que haya alguna baja española"

La pacificación de Iraq es una tarea que parece casi imposible. España ha asumido una responsabilidad mayor en esa empresa, pero los riesgos son hoy más evidentes que la recompensa final

 

Se mueve por el antiguo palacio de Sadam Husein, donde tiene su sede la CPA (la Autoridad Provisional de la Coalición en Iraq), como pez en el agua. Lleva tres meses viviendo en una casa prefabricada instalada en los jardines y le ha tocado recientemente el trago más amargo de la misión española en Iraq, reconocer el cadáver del capitán de navío Manuel Martín-Oar. Desde su despacho en la Oficina de Asuntos de Seguridad, donde ocupa el segundo puesto, intentará dar forma al nuevo Ejército iraquí.

P: Los norteamericanos ya han sufrido más bajas en lo que llaman posguerra que en lo que llamaron guerra. ¿Se puede decir que la guerra ha acabado?

R: Siguiendo lo anunciado por las autoridades militares norteamericanas lo que acabó fue la fase activa de las operaciones militares. Ahora estamos en su continuación, una fase que el general Abizaid llama guerra de guerrillas o conflicto de baja intensidad.

R: El balance de víctimas todavía está lejos de las que se sufrieron en conflictos anteriores como Vietnam o el de Kuwait en 1991. ¿Se podrían considerar «normales» los actuales 279 muertos sólo entre militares norteamericanos?

R: Creo que sí, que está dentro del porcentaje que se puede considerar normal en un conflicto de baja intensidad. Aunque sea triste decirlo, lo normal es una media aproximada de un muerto diario. También hay que tener en cuenta que en esta cifra van incluidos los fallecidos por accidentes. Y son casi 150.000 los norteamericanos que hay ahora en Iraq.

P: ¿Durante cuánto tiempo estima que podría prolongarse la presencia de las fuerzas militares de la Alianza?

R: No cuento con datos para hacer esa estimación. Si me remito a la informaciones de los generales norteamericanos, serían como mínimo seis meses a partir del pasado 1 de agosto.

P: Iraq está en estos momentos ocupado pero no controlado. ¿Se piensan en nuevas fórmulas para dar más seguridad tanto a las tropas extranjeras como a los propios iraquíes?

R: No estoy de acuerdo con la afirmación de que está ocupado pero no controlado. El país no está suficientemente controlado porque las estructuras del nuevo Gobierno en Iraq no están aún suficientemente establecidas. En cuanto a nuevas fórmulas con respecto a la seguridad, se están buscando. Tenga en cuenta que esto más que una guerra de guerrillas es una lucha contra el terrorismo, y eso necesita tiempo. Hay que coordinar acciones en materia política, económica, policial y militar.

P: Si entendemos que lo enviado por Estados Unidos y Gran Bretaña son fuerzas de ocupación. ¿Por qué hay tanta reticencia a referirse con estos términos al contingente español?

R: No soy técnico en la materia pero entiendo que las fuerzas de ocupación son las que hicieron la guerra, en la que España no participó. Por lo tanto, nuestras tropas no pueden llamarse de ocupación.

P: ¿Deben entender los españoles que es normal que entre nuestros soldados haya en el futuro víctimas mortales?

R: Creo que en toda misión, sea de mantenimiento de la paz, de ayuda humanitaria o como ésta de ayuda a la estabilización de un país, siempre hay que admitir que existen unos riesgos, que pueden ser más o menos controlables. Pero desgraciadamente esos riesgos existen y es muy posible que haya alguna baja española, aunque sólo sea por la aplicación fría de tantos por ciento. Por mucho cuidado que tengan tanto los mandos como la tropa, y estoy seguro que eso prima en todo el contingente, no se puede decir que no habrá bajas.

P: ¿Qué cree que pasó realmente con la muerte de Martín-Oar? ¿Se está a la espera de nuevos informes?

R: Estoy abierto a cualquier información que pueda venir. El Gobierno español la ha pedido por muchos canales pero no me consta que, hasta el momento, haya llegado nada nuevo aquí. Si me entero de algo se lo haré llegar de inmediato al Comisionado del Gobierno para Iraq.

P: ¿Cuál es su misión dentro de la CPA (la Autoridad Provisional de la Coalición en Iraq)?

R: En la reconstrucción de Iraq también se incluye la reconstrucción de los mecanismos de funcionamiento del futuro Estado, y entre ellos debe haber unas Fuerzas Armadas. Pero esas Fuerzas Armadas deben corresponderse con las de un país democrático, esto es, subordinadas al poder civil y dedicadas a la defensa nacional, no al control de la población sirviendo a los intereses del partido en el poder. Esto exige prácticamente empezar de cero a construir el nuevo Ejército. Para ello se ha puesto en marcha una Oficina de Asuntos de Seguridad con un antiguo subsecretario estadounidense de Defensa, Walter Slocombe. Yo estoy como adjunto suyo y primer asesor militar. Tengo un pequeño equipo de personal integrado por 3 oficiales y un cabo primero y hay además otros cuatro oficiales españoles que trabajan como expertos en las diferentes secciones de esta oficina.

P: ¿Cuáles serán las principales dificultades para llevar todo este trabajo a cabo?

R: Primero hay que encontrar unos mandos para esas Fuerzas Armadas e instruirlos adecuadamente en el estilo y forma de mandar de un Estado democrático. En segundo lugar, hay que dotar de material y equipos adecuados. Por último, habrá que contar con la infraestructura necesaria en cuanto a edificios y demás.

P: ¿Quedará alguien del antiguo régimen iraquí en estas nuevas Fuerzas Armadas?

R: Lo que se ha dicho es que no se aceptará a personas de los cuatro escalones más altos del antiguo Partido Baas ni de sus servicios de Inteligencia (el Mujabarat). Por lo demás, está abierto a todos. Eso no quiere decir que necesariamente se vayan a respetar sus antiguos empleos. De hecho, una de las tareas que tengo como adjunto es la de supervisar estrechamente la apertura de la nueva Academia Militar, que me gustaría que estuviera para dentro de un año, aunque todavía es prematuro decirlo.

P: ¿Cómo está trabajando la CPA para llevar a cabo la transición hacia el nuevo Iraq?

R: Lo primero que se hizo fue elegir a los 25 miembros del Consejo de Gobierno. Ahora ellos tienen que elegir un Gobierno de transición, compuesto probablemente por 25 ministros que representen las diferentes etnias y tendencias. Esos ministros contarán con lo que se llaman asesores principales, que son los ministros de la CPA. Ahora estamos a la espera de que el Consejo de Gobierno decida, porque la segunda prioridad inmediata será la redacción de la Constitución. En cuanto esté el texto, habrá que fijar una fecha para las elecciones y constituir un Gobierno elegido por el pueblo. Estamos hablando de un plazo de más o menos un año, pero no hay nada seguro. Observo tanto en la parte militar como en la civil un deseo de acortar todo lo posible estos plazos. El único Ministerio que no se constituirá como tal hasta el momento de las urnas es el nuestro, el de Defensa.

P: ¿Por qué?

R: Porque tampoco estará el nuevo Ejército iraquí totalmente constituido hasta que no lo aprueben las autoridades locales competentes.

P: ¿Qué sabe de Sadam Husein?

R: Yo no sé nada. No sé ni lo que se sabe.

 

Fuente: ABC
28.08.03

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