Seguridad Colectiva y Defensa Nacional
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Teniente General
Luis Feliú: "Existen riesgos y, desgraciadamente, es muy probable que
haya alguna baja española"
La pacificación de
Iraq es una tarea que parece casi imposible. España ha asumido una
responsabilidad mayor en esa empresa, pero los riesgos son hoy más
evidentes que la recompensa final
Se mueve por el antiguo
palacio de Sadam Husein, donde tiene su sede la CPA (la Autoridad
Provisional de la Coalición en Iraq), como pez en el agua. Lleva tres
meses viviendo en una casa prefabricada instalada en los jardines y le
ha tocado recientemente el trago más amargo de la misión española en
Iraq, reconocer el cadáver del capitán de navío Manuel Martín-Oar. Desde
su despacho en la Oficina de Asuntos de Seguridad, donde ocupa el
segundo puesto, intentará dar forma al nuevo Ejército iraquí.
P: Los
norteamericanos ya han sufrido más bajas en lo que llaman posguerra que
en lo que llamaron guerra. ¿Se puede decir que la guerra ha acabado?
R:
Siguiendo lo anunciado por
las autoridades militares norteamericanas lo que acabó fue la fase
activa de las operaciones militares. Ahora estamos en su continuación,
una fase que el general Abizaid llama guerra de guerrillas o conflicto
de baja intensidad.
R:
El balance de víctimas
todavía está lejos de las que se sufrieron en conflictos anteriores como
Vietnam o el de Kuwait en 1991. ¿Se podrían considerar «normales» los
actuales 279 muertos sólo entre militares norteamericanos?
R:
Creo que sí, que está
dentro del porcentaje que se puede considerar normal en un conflicto de
baja intensidad. Aunque sea triste decirlo, lo normal es una media
aproximada de un muerto diario. También hay que tener en cuenta que en
esta cifra van incluidos los fallecidos por accidentes. Y son casi
150.000 los norteamericanos que hay ahora en Iraq.
P: ¿Durante cuánto
tiempo estima que podría prolongarse la presencia de las fuerzas
militares de la Alianza?
R:
No cuento con datos para
hacer esa estimación. Si me remito a la informaciones de los generales
norteamericanos, serían como mínimo seis meses a partir del pasado 1 de
agosto.
P: Iraq está en
estos momentos ocupado pero no controlado. ¿Se piensan en nuevas
fórmulas para dar más seguridad tanto a las tropas extranjeras como a
los propios iraquíes?
R:
No estoy de acuerdo con la
afirmación de que está ocupado pero no controlado. El país no está
suficientemente controlado porque las estructuras del nuevo Gobierno en
Iraq no están aún suficientemente establecidas. En cuanto a nuevas
fórmulas con respecto a la seguridad, se están buscando. Tenga en cuenta
que esto más que una guerra de guerrillas es una lucha contra el
terrorismo, y eso necesita tiempo. Hay que coordinar acciones en materia
política, económica, policial y militar.
P: Si entendemos que
lo enviado por Estados Unidos y Gran Bretaña son fuerzas de ocupación.
¿Por qué hay tanta reticencia a referirse con estos términos al
contingente español?
R:
No soy técnico en la
materia pero entiendo que las fuerzas de ocupación son las que hicieron
la guerra, en la que España no participó. Por lo tanto, nuestras tropas
no pueden llamarse de ocupación.
P: ¿Deben entender
los españoles que es normal que entre nuestros soldados haya en el
futuro víctimas mortales?
R:
Creo que en toda misión,
sea de mantenimiento de la paz, de ayuda humanitaria o como ésta de
ayuda a la estabilización de un país, siempre hay que admitir que
existen unos riesgos, que pueden ser más o menos controlables. Pero
desgraciadamente esos riesgos existen y es muy posible que haya alguna
baja española, aunque sólo sea por la aplicación fría de tantos por
ciento. Por mucho cuidado que tengan tanto los mandos como la tropa, y
estoy seguro que eso prima en todo el contingente, no se puede decir que
no habrá bajas.
P: ¿Qué cree que
pasó realmente con la muerte de Martín-Oar? ¿Se está a la espera de
nuevos informes?
R:
Estoy abierto a cualquier
información que pueda venir. El Gobierno español la ha pedido por muchos
canales pero no me consta que, hasta el momento, haya llegado nada nuevo
aquí. Si me entero de algo se lo haré llegar de inmediato al Comisionado
del Gobierno para Iraq.
P: ¿Cuál es su
misión dentro de la CPA (la Autoridad Provisional de la Coalición en
Iraq)?
R:
En la reconstrucción de
Iraq también se incluye la reconstrucción de los mecanismos de
funcionamiento del futuro Estado, y entre ellos debe haber unas Fuerzas
Armadas. Pero esas Fuerzas Armadas deben corresponderse con las de un
país democrático, esto es, subordinadas al poder civil y dedicadas a la
defensa nacional, no al control de la población sirviendo a los
intereses del partido en el poder. Esto exige prácticamente empezar de
cero a construir el nuevo Ejército. Para ello se ha puesto en marcha una
Oficina de Asuntos de Seguridad con un antiguo subsecretario
estadounidense de Defensa, Walter Slocombe. Yo estoy como adjunto suyo y
primer asesor militar. Tengo un pequeño equipo de personal integrado por
3 oficiales y un cabo primero y hay además otros cuatro oficiales
españoles que trabajan como expertos en las diferentes secciones de esta
oficina.
P: ¿Cuáles serán las
principales dificultades para llevar todo este trabajo a cabo?
R: Primero
hay que encontrar unos mandos para esas Fuerzas Armadas e instruirlos
adecuadamente en el estilo y forma de mandar de un Estado democrático.
En segundo lugar, hay que dotar de material y equipos adecuados. Por
último, habrá que contar con la infraestructura necesaria en cuanto a
edificios y demás.
P: ¿Quedará alguien
del antiguo régimen iraquí en estas nuevas Fuerzas Armadas?
R:
Lo que se ha dicho es que
no se aceptará a personas de los cuatro escalones más altos del antiguo
Partido Baas ni de sus servicios de Inteligencia (el Mujabarat). Por lo
demás, está abierto a todos. Eso no quiere decir que necesariamente se
vayan a respetar sus antiguos empleos. De hecho, una de las tareas que
tengo como adjunto es la de supervisar estrechamente la apertura de la
nueva Academia Militar, que me gustaría que estuviera para dentro de un
año, aunque todavía es prematuro decirlo.
P: ¿Cómo está
trabajando la CPA para llevar a cabo la transición hacia el nuevo Iraq?
R:
Lo primero que se hizo fue
elegir a los 25 miembros del Consejo de Gobierno. Ahora ellos tienen que
elegir un Gobierno de transición, compuesto probablemente por 25
ministros que representen las diferentes etnias y tendencias. Esos
ministros contarán con lo que se llaman asesores principales, que son
los ministros de la CPA. Ahora estamos a la espera de que el Consejo de
Gobierno decida, porque la segunda prioridad inmediata será la redacción
de la Constitución. En cuanto esté el texto, habrá que fijar una fecha
para las elecciones y constituir un Gobierno elegido por el pueblo.
Estamos hablando de un plazo de más o menos un año, pero no hay nada
seguro. Observo tanto en la parte militar como en la civil un deseo de
acortar todo lo posible estos plazos. El único Ministerio que no se
constituirá como tal hasta el momento de las urnas es el nuestro, el de
Defensa.
P: ¿Por qué?
R:
Porque tampoco estará el
nuevo Ejército iraquí totalmente constituido hasta que no lo aprueben
las autoridades locales competentes.
P: ¿Qué sabe de
Sadam Husein?
R:
Yo no sé nada. No sé ni lo
que se sabe.
Fuente: ABC
28.08.03