Seguridad Pública y Protección Civil
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El
trasiego de euros falsos solo concluye en centros comerciales y bancos
Cada mes, la
Comisaría recibe de 4 a 5 denuncias por billetes peor o mejor imitados,
que particulares y pequeños comercios prefieren ‘recolocar’
No sabe cómo pero tiene en su cartera un billete falso de 50 euros.
Son dos décimos y medio de lotería de Navidad que ya no podrá comprar.
¿O sí? El dilema moral y legal -al no denunciarlo se incurre en un
comportamiento delictivo- se zanja con picaresca. Decide ‘recolocarlo’ y
que lo resuelva otro. Casi siempre los mismos, centros comerciales y
entidades bancarias.
La Comisaría de Burgos recibe entre cuatro y cinco denuncias mensuales
-ninguna el mes pasado- relacionadas con billetes falsificados. Todas
llegan por la misma vía, jefes de seguridad de grandes superficies
comerciales con procedimientos reglamentados y una política de imagen
por la que prefieren asumir los ‘daños’ generados por el dinero
falsificado. Unas pérdidas que, dado el montante de sus negocios y
los casos detectados, son mínimas. Mientras, las entidades financieras
tienen la obligación de retener ese papel y enviarlo al Banco de España.
El billete elegido por excelencia para su falsificación es el de 50
euros, «un valor que hace rentable su falsificación. Otros más
pequeños no compensan y los de 200 y 500 ‘cantan’ mucho y en la mayoría
de los establecimientos se niegan a cogerlos», explican fuentes
policiales. Tampoco son habituales los de 100 y 20 euros, pero algunos
se ven.
El inicio de la cadena. ¿Qué mano es la que comienza la cadena? Hay dos
tipos de perfiles de los llamados ‘pasadores’, íntimamente ligados a la
calidad de la falsificación. Una burda fotocopia la puede ‘colar’
cualquiera. Y las hay. «Hemos llegado a ver incluso un billete de 50
euros mal cortado, era literalmente una fotocopia en color que estaba
recortada por el cinco», detallan desde la Comisaría. ¿Y cómo no
percatarse? Si va camuflada en la mitad de un fajo considerable.
Cuando son billetes más logrados se atribuyen, por regla general a
bandas profesionales llegadas del Este de Europa y, ocasionalmente, de
los Estados Unidos. «En España no hay tradición de falsificadores»,
detalla un experto policial en la lucha contra los delitos económicos.
Por muy trabajada que esté la imitación «no resiste un análisis
exhaustivo de quien conoce las medidas de seguridad -el ‘toque, mire,
gire’ de la campaña de lanzamiento-, pero nadie le hace un análisis al
billete, se lo guarda en la cartera y punto», concluye.
En la actualidad, circulan 8.000 millones de billetes auténticos y una
cifra de falsificaciones con la que nadie se atreve a especular
siquiera. En 18 meses, el Banco Central Europeo ha retirado de la
circulación cerca de 400.000 copias con un valor ficticio superior a los
20 millones de euros, informa la Asociación de Usuarios de Servicios
Bancarios (Ausbanc).
Fuente: www.diariodeburgos.es
08.12.03