Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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La detención de Sadam
Huseim
Sadam Husein,
sucio, demacrado y con barba de varios meses, estaba escondido en un
zulo de cinco metros cuadrados al que accedía a través de un estrecho
tubo

Tras eludir durante más
de ocho meses al Ejército y los servicios de Inteligencia más poderosos
del planeta, el tirano que había jurado que jamás lo atraparían vivo se
entregó mansamente a los soldados norteamericanos. Sadam Husein, con
el pelo enmarañado, la barba crecida, sucio y estupefacto, fue capturado
el sábado en un pequeño zulo, excavado a dos metros bajo tierra, en el
suelo de una granja de Ad Dawr, una aldea enclavada 15 kilómetros al sur
de Tikrit.
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Sadam Huseim,
después de ser detenido |
El ex
dictador yacía solo en el agujero y tenía una pistola cargada a su lado,
pero ni siquiera empuñó el arma. Fue maniatado sin que los hombres de la
IV División y los agentes de Operaciones Especiales, que se deslizaron
uno a uno por un estrecho tubo para acceder al escondite, tuvieran que
disparar un solo tiro.
«Lo que
nadie entiende es que lo hayan cogido vivo», comenta casi atónito
Ghasan Hasan, un electricista que acudió como muchos bagdadíes a
celebrar la noticia a la plaza Farduss, la misma donde un blindado
norteamericano derribó el pasado 9 de abril la gigantesca estatua de
Sadam erigida en su centro.
«Quizá
en el fondo, Sadam es un cobarde, aunque todos tembláramos de miedo
hasta al escuchar su nombre».
Los que se
rompían las manos aplaudiendo a Sadam cuando era dueño y señor de
Mesopotamia fueron en buena parte los mismos que pisotearon aquel 9 de
abril su descabalgado retrato y quienes se quitaron las babuchas para
pegarle alpargatazos en el rostro, pero ayer, entre la tornadiza
multitud, no sólo había chaqueteros. Lo que más abundaba entre la gente
eran los decepcionados y los incrédulos. No con los norteamericanos,
sino con su feroz ex presidente.
«¡Parece un mendigo!», repetía Rahim Kat, un pianista que trabaja de
camarero, quien era incapaz de apartar los ojos de la enorme pantalla
por la que las autoridades pasaban una y otra vez las imágenes de Sadam
abriendo dócilmente la boca para mostrar sus muelas a un médico militar
norteamericano. «¡Es una rata y se ha vuelto loco!».
Los
norteamericanos también facilitaron a las televisiones de todo el mundo
un vídeo en el que se ve borrosamente la miserable guarida donde se
ocultaba el ex dictador. Se trata de un refugio que apenas mide cinco
metros cuadrados, excavado bajo tierra y cuya entrada estaba tapada con
ladrillos y barro. El «nido de araña», que es como lo ha descrito
el general Raymond Odierno, comandante en jefe de la IV División,
carecía de puerta y para entrar o salir era necesario deslizarse por un
tubo de menos de un metro de anchura. Todo indica que Sadam permanecía
en la granja y a la menor alerta se deslizaba en su escondite, al que
llegaba el aire por una tubería a la que habían adosado un ventilador.
El general
Odierno ha explicado que participaron 600 soldados en la denomina
operación Amanecer Rojo. Odierno ha precisado que hacía más de una
semana que sus tropas hostigaban a los partidarios de Sadam en la zona,
centrándose sobre todo en las personas vinculadas tribalmente con el
tirano.
«En los
últimos 10 días habíamos detenido a una decena de miembros de su entorno
familiar, a los que sacamos trozos de información que nos sirvieron para
seguir tirando del hilo», relata el general Odierno. «Fue uno de
estos sujetos quien nos facilitó el dato definitivo».
Recompensa
No se
descarta que hayan jugado un importante papel los 25 millones de dólares
de recompensa prometidos por el Pentágono a cualquiera que facilitase
información que condujera a la captura o muerte del ex dictador.
El
paradero de Sadam Husein ha sido un angustioso misterio para las fuerzas
de la Coalición desde el pasado 20 marzo, cuando el presidente Bush dio
la orden de iniciar la guerra y el Pentágono largó una salva de misiles
de crucero contra una complejo residencial donde se había localizado al
presidente iraquí. El ataque falló y lo mismo ocurrió el 7 de abril,
tres días después de que la televisión emitiera un desafiante discurso
del sátrapa, cuando se bombardeó un restaurante del barrio de Mansur,
donde se suponía que almorzaban Sadam y sus dos hijos varones.
Cuando los
blindados estadounidenses entraron en Bagdad, el tirano se desvaneció en
el aire y no volvió a pensarse que su caída era inminente hasta el
pasado 22 de julio, fecha en que sus hijos fueron acribillados en una
casa de Mosul.
Lo
significativo para los servicios de Inteligencia norteamericanos no fue
que Uday y Qusay optaran por luchar a la desesperada contra dos
centenares de soldados, sino las patéticas circunstancias en que los
mimados vástagos del dictador habían llegado a la mansión donde
encontraron la muerte. El dueño del chalé, que era pariente de ellos
y cobró la friolera de 30 millones de dólares por delatarlos, confesó a
los estadounidenses que los dos jóvenes habían aparecido en su puerta un
buen día y se habían limitado a pedir refugio.
La
anécdota convenció a los expertos de que los jóvenes no estaban
preparados para una prolongada clandestinidad. Supusieron que lo mismo
ocurría con su antaño poderoso padre y que la caída de éste era cuestión
de días. Se equivocaban.
Se sabía
que estaba vivo y en el país, porque se detectaban de vez en cuando
mensajes, en los que se instaba a «preservar la vida del jefe»,
entre las células formadas por ex agentes del Mujabarat y antiguos
oficiales de la Guardia Republicana, pero han sido necesarios cuatro
meses, dos semanas y un día para cazarlo. Y esto sólo ha sido posible
después de un brutal endurecimiento de las tácticas de combate y de
centenares de redadas.
No era la
primera vez que las unidades de la IV División rastreaban la aldea de Ad
Dawr o peinaban los pueblos situados cerca de Tikrit, la localidad natal
de los Husein.
«Lo
tenemos»
El general
Ricardo Sánchez, quien estaba al lado de un exultante Paul Bremer cuando
el administrador civil de Irak confirmó con un sonriente «lo tenemos»
que Sadam había sido capturado, explicó que sus fuerzas habían iniciado
su búsqueda a primera hora del sábado.
«A las
seis de la mañana, cuando todavía estaba oscuro, y a enorme velocidad,
nuestros hombres comenzaron a moverse hacia los objetivos, situados al
noroeste de Ad Dawr», relata el general Sánchez.«A las ocho de la
mañana, asaltaron los objetivos, pero no encontramos en ellos a Sadam».
El
general, que se refirió a los lugares como Comadreja 1 y Comadreja 2,
añadió que se decidió acordonar toda la zona e incluir en el registro
una granja rodeada de un muro que había en las inmediaciones. Dentro de
ese recinto había una minúscula choza de barro.
«Fue
allí donde se detectó el nido de araña», explicó Sánchez.«Estaba hondo
bajo tierra y camuflado con lodo y ladrillos».
Sánchez
puntualizó satisfecho que Sadam permaneció «escondido en el fondo del
agujero». Añadió que el ex dictador contaba con «20 o 30
escondites similares por todo el país e iba rotando».
El ex
dictador fue detenido a las ocho y media de la tarde del sábado y según
sus captores, aparecía «cansado, estupefacto y hasta resignado».
Aunque su aspecto desaliñado, con el pelo largo y una descuidada barba,
no correspondía al del temido que acostumbraba a aparecer de uniforme en
la pantalla del televisor, las pruebas de ADN confirmaron enseguida su
identidad. Sadam tiene sólo 66 años, pero ayer parecía un anciano
indigente.
En el
lugar se encontraron dos fusiles AK-47, una pistola y 750.000 dólares en
billetes de cien. En el exterior permanecía el taxi de color naranja que
los dos asistentes del ex dictador, detenidos en la casa, usaban para
desplazarse a comprar comida y otras cosas.
No había
equipo alguno de comunicaciones, lo que confirma la tesis de que Sadam
no ha dirigido personalmente la ola de emboscadas y atentados con coche
bomba que ensangrientan periódicamente Irak y que ayer mismo segaron la
vida de unas veintena de policías iraquíes en Jalidiya.
La captura
de Sadam es un golpe durísimo para sus partidarios, pero no entrañará el
fin automático de los atentados. Donde ejercerán un tremendo impacto las
penosas imágenes del ex dictador, abriendo la boca y dócil como un
cordero, será en la gran mayoría de ciudadanos que hasta ayer temía
colaborar con las fuerzas de ocupación, por temor a represalias. La
certeza de que el tirano no volverá al poder animará a muchos a sumarse
al esfuerzo de reconstrucción.
El
Gobierno estadounidense está debatiendo qué hacer con Sadam Husein y una
de las opciones es procesarlo en el Tribunal Especial, creado el pasado
miércoles para juzgar casos de genocidio y crímenes contra los derechos
humanos.
El general
Sánchez aseguraba ayer desconocer cuánto tiempo llevaba Sadam en Ad Dawr
ni qué pasará con la multimillonaria recompensa por su captura. Reveló
que Sadam había sido trasladado de inmediato a Bagdad, pero que había
permanecido «menos de una hora» en la capital. «En la actualidad,
está bajo custodia de la Coalición y en un lugar secreto», añadió.
El
corresponsal de la cadena CBS en Tikrit aseguró ayer en antena que el ex
dictador ya no se encuentra en Irak. Citando «fuentes militares»,
el periodista afirmó que el tirano había sido trasladado al extranjero y
que estaba «cooperando» con sus interrogadores.
No son de
la misma opinión los cuatro miembros del Consejo Provisional iraquí a
los que se permitió hablar brevemente con Sadam, cuando estaba en
Bagdad. Abdel Abdel-Mahdi, líder de uno de los grupos chiíes, dice que
lo encontró «desafiante y nada arrepentido».
Sobre
quienes celebraban en ese instante con tiros al aire su captura, el
tirano comentó que eran «turbas» y preguntado por los miles de
iraquíes que enterró en fosas comunes, se limitó a responder con
sarcasmo: «Eran ladrones».
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«Le diré a mis
nietos que era un patriota» |
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Tal
vez millones de iraquíes celebrasen ayer la captura de Sadam,
pero en Tikrit algunos lo mantienen en su corazón como su héroe.
«Como iraquí, árabe y musulmán, debo decir que éste es un día
doloroso», dice Sabah tras el mostrador de su tienda de
fotografía en la avenida principal de Tikrit. «Cuando envejezca,
les diré a mis nietos que era un patriota. Resistió contra los
dictados de EEUU y Occidente».
En
la ciudad natal de Sadam, muchos se agolpaban ayer ante las
tiendas de televisores, apenas capaces de aceptar que finalmente
había sido capturado.
Sabah, de 45 años, combatió en el Ejército iraquí durante la
guerra con Irán. Mientras habla, un comprador asiente: «Era
un líder en todo el mundo árabe». «Hablan de libertad
pero todo son mentiras. No tenemos agua ni electricidad. En
todas las casas hay un funeral hoy, el día en que Sadam fue
capturado. Sólo Sadam es capaz de gobernar Irak», añade.
Un
complejo cercano que acoge a numerosos kurdos es una de las
pocas zonas de Tikrit donde ayer se respiraba alegría. «Sólo
tenía un hijo, y ahora vive en las fosas comunes de Sadam»,
dice Aziz Saeed. Junto a él, Media Alí, de 19 años, asegura que
ha llorado de alegría: «Ahora tenemos que verlo ante un
tribunal. No quiero que lo ejecuten, quiero que sufra como los
iraquíes han sufrido con él». |
Imágenes de la
captura de Sadam Huseim
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Mapa de la zona |
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La
granja donde fue capturado |

Fuente: El Mundo
15/12/2003
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