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Lunes 15 de diciembre de 2003


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

La detención de Sadam Huseim

Sadam Husein, sucio, demacrado y con barba de varios meses, estaba escondido en un zulo de cinco metros cuadrados al que accedía a través de un estrecho tubo

Tras eludir durante más de ocho meses al Ejército y los servicios de Inteligencia más poderosos del planeta, el tirano que había jurado que jamás lo atraparían vivo se entregó mansamente a los soldados norteamericanos. Sadam Husein, con el pelo enmarañado, la barba crecida, sucio y estupefacto, fue capturado el sábado en un pequeño zulo, excavado a dos metros bajo tierra, en el suelo de una granja de Ad Dawr, una aldea enclavada 15 kilómetros al sur de Tikrit.

Sadam Huseim, después de ser detenido

El ex dictador yacía solo en el agujero y tenía una pistola cargada a su lado, pero ni siquiera empuñó el arma. Fue maniatado sin que los hombres de la IV División y los agentes de Operaciones Especiales, que se deslizaron uno a uno por un estrecho tubo para acceder al escondite, tuvieran que disparar un solo tiro.

«Lo que nadie entiende es que lo hayan cogido vivo», comenta casi atónito Ghasan Hasan, un electricista que acudió como muchos bagdadíes a celebrar la noticia a la plaza Farduss, la misma donde un blindado norteamericano derribó el pasado 9 de abril la gigantesca estatua de Sadam erigida en su centro.

«Quizá en el fondo, Sadam es un cobarde, aunque todos tembláramos de miedo hasta al escuchar su nombre».

Los que se rompían las manos aplaudiendo a Sadam cuando era dueño y señor de Mesopotamia fueron en buena parte los mismos que pisotearon aquel 9 de abril su descabalgado retrato y quienes se quitaron las babuchas para pegarle alpargatazos en el rostro, pero ayer, entre la tornadiza multitud, no sólo había chaqueteros. Lo que más abundaba entre la gente eran los decepcionados y los incrédulos. No con los norteamericanos, sino con su feroz ex presidente.

«¡Parece un mendigo!», repetía Rahim Kat, un pianista que trabaja de camarero, quien era incapaz de apartar los ojos de la enorme pantalla por la que las autoridades pasaban una y otra vez las imágenes de Sadam abriendo dócilmente la boca para mostrar sus muelas a un médico militar norteamericano. «¡Es una rata y se ha vuelto loco!».

Los norteamericanos también facilitaron a las televisiones de todo el mundo un vídeo en el que se ve borrosamente la miserable guarida donde se ocultaba el ex dictador. Se trata de un refugio que apenas mide cinco metros cuadrados, excavado bajo tierra y cuya entrada estaba tapada con ladrillos y barro. El «nido de araña», que es como lo ha descrito el general Raymond Odierno, comandante en jefe de la IV División, carecía de puerta y para entrar o salir era necesario deslizarse por un tubo de menos de un metro de anchura. Todo indica que Sadam permanecía en la granja y a la menor alerta se deslizaba en su escondite, al que llegaba el aire por una tubería a la que habían adosado un ventilador.

El general Odierno ha explicado que participaron 600 soldados en la denomina operación Amanecer Rojo. Odierno ha precisado que hacía más de una semana que sus tropas hostigaban a los partidarios de Sadam en la zona, centrándose sobre todo en las personas vinculadas tribalmente con el tirano.

«En los últimos 10 días habíamos detenido a una decena de miembros de su entorno familiar, a los que sacamos trozos de información que nos sirvieron para seguir tirando del hilo», relata el general Odierno. «Fue uno de estos sujetos quien nos facilitó el dato definitivo».

Recompensa

No se descarta que hayan jugado un importante papel los 25 millones de dólares de recompensa prometidos por el Pentágono a cualquiera que facilitase información que condujera a la captura o muerte del ex dictador.

El paradero de Sadam Husein ha sido un angustioso misterio para las fuerzas de la Coalición desde el pasado 20 marzo, cuando el presidente Bush dio la orden de iniciar la guerra y el Pentágono largó una salva de misiles de crucero contra una complejo residencial donde se había localizado al presidente iraquí. El ataque falló y lo mismo ocurrió el 7 de abril, tres días después de que la televisión emitiera un desafiante discurso del sátrapa, cuando se bombardeó un restaurante del barrio de Mansur, donde se suponía que almorzaban Sadam y sus dos hijos varones.

Cuando los blindados estadounidenses entraron en Bagdad, el tirano se desvaneció en el aire y no volvió a pensarse que su caída era inminente hasta el pasado 22 de julio, fecha en que sus hijos fueron acribillados en una casa de Mosul.

Lo significativo para los servicios de Inteligencia norteamericanos no fue que Uday y Qusay optaran por luchar a la desesperada contra dos centenares de soldados, sino las patéticas circunstancias en que los mimados vástagos del dictador habían llegado a la mansión donde encontraron la muerte. El dueño del chalé, que era pariente de ellos y cobró la friolera de 30 millones de dólares por delatarlos, confesó a los estadounidenses que los dos jóvenes habían aparecido en su puerta un buen día y se habían limitado a pedir refugio.

La anécdota convenció a los expertos de que los jóvenes no estaban preparados para una prolongada clandestinidad. Supusieron que lo mismo ocurría con su antaño poderoso padre y que la caída de éste era cuestión de días. Se equivocaban.

Se sabía que estaba vivo y en el país, porque se detectaban de vez en cuando mensajes, en los que se instaba a «preservar la vida del jefe», entre las células formadas por ex agentes del Mujabarat y antiguos oficiales de la Guardia Republicana, pero han sido necesarios cuatro meses, dos semanas y un día para cazarlo. Y esto sólo ha sido posible después de un brutal endurecimiento de las tácticas de combate y de centenares de redadas.

No era la primera vez que las unidades de la IV División rastreaban la aldea de Ad Dawr o peinaban los pueblos situados cerca de Tikrit, la localidad natal de los Husein.

«Lo tenemos»

El general Ricardo Sánchez, quien estaba al lado de un exultante Paul Bremer cuando el administrador civil de Irak confirmó con un sonriente «lo tenemos» que Sadam había sido capturado, explicó que sus fuerzas habían iniciado su búsqueda a primera hora del sábado.

«A las seis de la mañana, cuando todavía estaba oscuro, y a enorme velocidad, nuestros hombres comenzaron a moverse hacia los objetivos, situados al noroeste de Ad Dawr», relata el general Sánchez.«A las ocho de la mañana, asaltaron los objetivos, pero no encontramos en ellos a Sadam».

El general, que se refirió a los lugares como Comadreja 1 y Comadreja 2, añadió que se decidió acordonar toda la zona e incluir en el registro una granja rodeada de un muro que había en las inmediaciones. Dentro de ese recinto había una minúscula choza de barro.

«Fue allí donde se detectó el nido de araña», explicó Sánchez.«Estaba hondo bajo tierra y camuflado con lodo y ladrillos».

Sánchez puntualizó satisfecho que Sadam permaneció «escondido en el fondo del agujero». Añadió que el ex dictador contaba con «20 o 30 escondites similares por todo el país e iba rotando».

El ex dictador fue detenido a las ocho y media de la tarde del sábado y según sus captores, aparecía «cansado, estupefacto y hasta resignado». Aunque su aspecto desaliñado, con el pelo largo y una descuidada barba, no correspondía al del temido que acostumbraba a aparecer de uniforme en la pantalla del televisor, las pruebas de ADN confirmaron enseguida su identidad. Sadam tiene sólo 66 años, pero ayer parecía un anciano indigente.

En el lugar se encontraron dos fusiles AK-47, una pistola y 750.000 dólares en billetes de cien. En el exterior permanecía el taxi de color naranja que los dos asistentes del ex dictador, detenidos en la casa, usaban para desplazarse a comprar comida y otras cosas.

No había equipo alguno de comunicaciones, lo que confirma la tesis de que Sadam no ha dirigido personalmente la ola de emboscadas y atentados con coche bomba que ensangrientan periódicamente Irak y que ayer mismo segaron la vida de unas veintena de policías iraquíes en Jalidiya.

La captura de Sadam es un golpe durísimo para sus partidarios, pero no entrañará el fin automático de los atentados. Donde ejercerán un tremendo impacto las penosas imágenes del ex dictador, abriendo la boca y dócil como un cordero, será en la gran mayoría de ciudadanos que hasta ayer temía colaborar con las fuerzas de ocupación, por temor a represalias. La certeza de que el tirano no volverá al poder animará a muchos a sumarse al esfuerzo de reconstrucción.

El Gobierno estadounidense está debatiendo qué hacer con Sadam Husein y una de las opciones es procesarlo en el Tribunal Especial, creado el pasado miércoles para juzgar casos de genocidio y crímenes contra los derechos humanos.

El general Sánchez aseguraba ayer desconocer cuánto tiempo llevaba Sadam en Ad Dawr ni qué pasará con la multimillonaria recompensa por su captura. Reveló que Sadam había sido trasladado de inmediato a Bagdad, pero que había permanecido «menos de una hora» en la capital. «En la actualidad, está bajo custodia de la Coalición y en un lugar secreto», añadió.

El corresponsal de la cadena CBS en Tikrit aseguró ayer en antena que el ex dictador ya no se encuentra en Irak. Citando «fuentes militares», el periodista afirmó que el tirano había sido trasladado al extranjero y que estaba «cooperando» con sus interrogadores.

No son de la misma opinión los cuatro miembros del Consejo Provisional iraquí a los que se permitió hablar brevemente con Sadam, cuando estaba en Bagdad. Abdel Abdel-Mahdi, líder de uno de los grupos chiíes, dice que lo encontró «desafiante y nada arrepentido».

Sobre quienes celebraban en ese instante con tiros al aire su captura, el tirano comentó que eran «turbas» y preguntado por los miles de iraquíes que enterró en fosas comunes, se limitó a responder con sarcasmo: «Eran ladrones».

«Le diré a mis nietos que era un patriota»

Tal vez millones de iraquíes celebrasen ayer la captura de Sadam, pero en Tikrit algunos lo mantienen en su corazón como su héroe. «Como iraquí, árabe y musulmán, debo decir que éste es un día doloroso», dice Sabah tras el mostrador de su tienda de fotografía en la avenida principal de Tikrit. «Cuando envejezca, les diré a mis nietos que era un patriota. Resistió contra los dictados de EEUU y Occidente».

En la ciudad natal de Sadam, muchos se agolpaban ayer ante las tiendas de televisores, apenas capaces de aceptar que finalmente había sido capturado.

Sabah, de 45 años, combatió en el Ejército iraquí durante la guerra con Irán. Mientras habla, un comprador asiente: «Era un líder en todo el mundo árabe». «Hablan de libertad pero todo son mentiras. No tenemos agua ni electricidad. En todas las casas hay un funeral hoy, el día en que Sadam fue capturado. Sólo Sadam es capaz de gobernar Irak», añade.

Un complejo cercano que acoge a numerosos kurdos es una de las pocas zonas de Tikrit donde ayer se respiraba alegría. «Sólo tenía un hijo, y ahora vive en las fosas comunes de Sadam», dice Aziz Saeed. Junto a él, Media Alí, de 19 años, asegura que ha llorado de alegría: «Ahora tenemos que verlo ante un tribunal. No quiero que lo ejecuten, quiero que sufra como los iraquíes han sufrido con él».

 

Imágenes de la captura de Sadam Huseim

 

Mapa de la zona

 

La granja donde fue capturado

 

 

 

Fuente: El Mundo
15/12/2003

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