Seguridad Medioambiental
y Protección del Entorno
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El
fuel tóxico derramado por el Exxon Valdez sigue dañando el ecosistema 14
años después del desastre
Parte del
fuel vertido por el petrolero Exxon Valdez, hundido frente a la costa de
Alaska en 1989, persiste todavía en el subsuelo en "cantidades
sorprendentes", y continúa afectando al ecosistema marino tras el
desastre, según una investigación que publica el último número de
Science.
Varios años de investigación han proporcionado nuevos datos sobre los
impactos biológicos a largo plazo del derrame de crudo del Exxon Valdez,
uno de los desastres ecológicos más importantes de la historia de los
EEUU. La fauna de los ecosistemas de la costa de Alaska, poblada por
abundantes mamíferos marinos, aves y grandes peces, continúa sufriendo
los efectos del remanente en sus hábitats y cadenas alimenticias. El
estudio, que advierte de los efectos a largo plazo y los impactos
crónicos del vertido de crudo en estos ecosistemas, viene a cuestionar
el supuesto de que casi todos los impactos sobre animales y plantas se
traduzcan en muertes directas e inmediatas poco tiempo después del
vertido.
Según los investigadores, es necesario el desarrollo de análisis
exhaustivos de toxicidad con base en los ecosistemas, que ayudarán a los
científicos a entender y predecir efectos retardados e indirectos, así
como riesgos a largo plazo de los vertidos de petróleo y otras
sustancias tóxicas en el mar. Los resultados del trabajo, según los
investigadores, implican "necesariamente" modificaciones de los
estándares medioambientales de la calidad del agua, dado que niveles "no
letales" del fuel vertido permanecen de forma crónica en el agua.
La fauna marina se ve afectada así no sólo por el contacto directo con
el fuel, sino también por la disolución de hidrocarburos aromáticos del
vertido en el mar.
Estudios sobre los efectos biológicos asociados al vertido, a través de
biomarcadores en peces, nutrias y patos, han revelado que la exposición
prolongada al fuel, presente en sedimentos, provoca mortalidad en las
especies durante años. La investigación muestra que, tras el vertido,
embriones y larvas de peces estuvieron expuestos a partículas dispersas
procedentes de la disolución de hidrocarburos de determinados ciclos que
no se tienen en cuenta en los ensayos de toxicidad de laboratorio.
Entre las especies más afectadas por el desastre del Exxon Valdéz está
la nutria marina porque su tasa de supervivencia, que debía haber subido
tras el fin del comercio con sus pieles, no sólo no se ha recuperado
sino que ha descendido después de la catástrofe. La mortalidad es aún
más alta en animales nacidos después del desastre, lo que implica una
sustancial implicación de las exposiciones crónicas a los hidrocarburos
del petróleo derramado a la hora de explicar esta mortalidad, según la
investigación que ahora publica Science.
La exposición persistente al fuel entre 1996 y 1998 está confirmada por
unos niveles más altos de la enzima desintoxicadora CYP1A en los
individuos que habitan en los lugares más cercanos al lugar del
hundimiento.
Además, según la investigación, a raíz del vertido, se vienen
produciendo "cascadas" de efectos indirectos muy importantes, como
disturbios en la cadena trófica o pérdida de pautas individuales en
poblaciones socialmente organizadas.
Fuente: ABC
19.12.03
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