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 Lunes 29 de diciembre de 2003


Seguridad Pública y Protección Civil

Alerta máxima en Roma: Berlusconi desvela que Al Qaida pretende estrellar un avión en el Vaticano

El espacio aéreo de la capital italiana permanece cerrado desde Nochebuena Cazas y helicópteros armados están preparados para intervenir «Es un peligro preciso y concreto, no teórico», confesó el primer ministro a un periodista

 

Berlusconi hizo saltar la alarma de la amenaza terrorista que se cierne sobre Roma y el Vaticano al desvelar la situación de crisis en una «conversación privada» que mantuvo con un periodista de Milán. El diario «Libero» publicó ayer la exclusiva y se desató una auténtica tormenta política con la oposición que obligó a la Policía italiana a confirmar lo que ya era un secreto a voces: la capital está en alerta máxima desde la noche del 24 de diciembre. Las medidas de seguridad se han reforzado al máximo, interrumpiendo el tráfico aéreo en la ciudad santa y preparando a las Fuerzas Armadas para un eventual ataque. En varios hangares romanos, cazas y helicópteros están listos para responder con fuego a Al Qaida.

 

Asi pudo ser el ataque terrorista

Desde el 11 de septiembre de 2001, los servicios de inteligencia occidentales han reiterado la advertencia: el Estado Vaticano es uno de los objetivos principales del terrorismo integrista islámico. Las alarmas han sido tantas desde entonces que en la Santa Sede, y en Roma, ya casi nadie hablaba de una amenaza terrorista, algo que hace apenas dos años llegó a ser una neurosis colectiva. Sin embargo, la alarma lanzada ayer por el primer ministro, Silvio Berlusconi, a través de una polémica entrevista publicada por el diario milanés «Libero», consiguió preocupar definitivamente a los italianos. La vehemencia con la que el primer ministro ha querido hacer público el peligro terrorista ha dejado a todos boquiabiertos.

«He tenido un día infernal», confesó a Renato Farina, un periodista de su confianza. Según Farina, Berlusconi pasó la Nochebuena en Roma para estar al tanto de que las Fuerzas de Seguridad no se relajasen en ningún momento. El día 25, ya por la tarde, le dijo que se sentía «relativamente tranquilo» porque «han pasado las horas de mayor peligro». Sin embargo, el primer ministro le comentó que el riesgo fue «altísimo», que es necesario «mantener la guardia alta en todo momento» y que el peligro fue «preciso y concreto, no teórico». «No es fatalismo, pero soy consciente de que han organizado esto. Y no conseguirán hacernos nada», concluyó Berlusconi, refiriéndose a Al Qaida.

Ya por la noche, la Policía italiana confirmaba el estado de máxima alerta que vive la capital desde hace días. Siguiendo indicaciones del Comité para el Orden y la Seguridad Pública, las Fuerzas de Seguridad mantienen cerrado desde el pasado día 24 del espacio aéreo sobre Roma, en un radio de cinco millas desde el centro de la Ciudad Eterna. Las mismas fuentes informaron de que estas medidas se mantendrán, al menos, hasta mañana, aunque no descartan mantenerlas por un tiempo indefinido.

Entre otras medidas, se dispuso un grupo de cazas de las Fuerzas Aéreas, que permanecen en estado de alerta, preparados para intervenir ante cualquier eventualidad, así como el control del espacio aéreo por parte de helicópteros armados.

Durante la controvertida entrevista, Berlusconi llegó incluso a concretar algunos detalles de los planes de Al Qaida. «Tenían pensado estrellar un avión contra el Vaticano. Un ataque desde el cielo, ¿está lo bastante claro?», dijo. Después, invitó al periodista a que pusiese especial énfasis a la exclusiva que le acababa de ofrecer en bandeja: «Si mañana saliesen los periódicos [en Italia la Prensa no trabaja el día de Navidad] habría que dar una noticia que ha sido testada y verificada: Roma ha podido sufrir un sangriento atentado el día 25», le dijo solemnemente «Il Cavaliere».

Según fuentes consultadas por LA RAZÓN, la noticia no ha cogido por sorpresa a las altas esferas de la política y la Prensa italianas, era una realidad conocida que Al Qaida intentaría atacar la Plaza de San Pedro el día de Navidad. Estas fuentes aseguran que el ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini, ya había puesto al tanto a las autoridades vaticanas del grave riesgo que corría el Papa en las celebraciones del día 25 de diciembre.

De hecho, en las últimas semanas la amenaza terrorista comenzaba a ser un secreto a voces. Así, la reportera Claudia Fusani publicó en el diario «La Reppublica», el 13 de diciembre, un artículo en el que aseguraba que el servicio secreto israelí, el prestigioso Mossad, había advertido de que «los terroristas tienen en su punto de mira a un importante centro de la cristiandad». Y no hay nada más emblemático para la Iglesia que la Basílica de San Pedro.

Entretanto, y como viene siendo habitual, las declaraciones de Berlusconi no fueron comentadas por los responsables de la Santa Sede. «No tenemos ningún comentario que hacer», aseguró el portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls.

El revuelo causado por el primer ministro en la sociedad italiana ha sido mayúsculo y la oposición política no perdió tiempo en echarle en cara sus «alarmistas e irresponsables» declaraciones, y en mostrarse «escandalizada» ante las afirmaciones aparecidas en el diario «Libero».

El propio alcalde de Roma, el socialista Walter Veltroni, acusó al premier de «revelar informaciones que son reservadas precisamente para no crear alarma», mientras el responsable del comité parlamentario de control de los Servicios Secretos, el ex ministro de Defensa Enzo Bianco, señaló su «sorpresa y contrariedad» por las afirmaciones de «Il Cavaliere». «No lo entiendo», comentó este último a la Prensa.

«Habla demasiado»

Desde la oposición parlamentaria de izquierdas es desde donde han arreciado las críticas más duras contra el primer ministro. Ejemplos de ello son las declaraciones del jefe del grupo de diputados comunistas del PDCI, Marco Rizzo, o las del líder de Los Verdes, Pecoraro Scanio, que señalaron, entre bromas, que después de su ultimo tropiezo «es mejor que Berlusconi vuelva a su labor de empresario, ya no que se da cuenta que es el jefe de Gobierno y sigue hablando demasiado».

Desde las filas de Demócratas de Izquierda (DS), una de las principales formaciones de la oposición, Giuseppe Giulietti denunció una nueva «comedia de los enredos» y aseguró que el verdadero problema de Italia es la «incontinencia verbal» del jefe de Gobierno. Franco Monaco, centrista de «La Margarita», fue más lejos al decir que Berlusconi habla como si estuviera en un bar con los amigos y que «sería un espectáculo cómico y grotesco si no se tratara de una realidad humillante y dramática para Italia».

El Gabinete del primer ministro respondió a la lluvia de criticas con un comunicado oficial en el que no desmentía nada, pero matizaba que lo que mantuvieron el periodista Renato Farina y Silvio Berlusconi la tarde del día 25 no fue una entrevista, sino una «charla privada», «un intercambio de felicitaciones de Navidad». Farina, con quien habló ayer LA RAZÓN, no quiso entrar en esta polémica, pero aseguró que las palabras que publica su diario salieron de la boca del primer ministro. El directo del diario «Libero», Vittorio Feltri, salió en defensa de su periodista y recalcó lo dicho: «Es todo, todo cierto».

«Queda claro que hablé con el primer ministro y que he publicado todo lo que sé»

Si hay algo que nadie pone en duda sobre Renato Farina, el periodista que publicó ayer las polémicas declaraciones del primer ministro italiano, es su lealtad al Gobierno y a la persona de Silvio Berlusconi. Buena prueba de ello es que «Il Cavaliere» lo recibió en su suntuosa residencia de descanso de Milán, «Villa di Arcone», el día de Navidad, para conversar sobre «asuntos de alta política». Farina publicó el extracto de esta charla, que el Gabinete de Berlusconi ha calificado de «privada», y cuyo contenido se ha apresurado a desmentir el propio portavoz del primer ministro. LA RAZÓN habló con el periodista minutos después de que se desatara la tormenta política que ha provocado su controvertida «entrevista».

¿La charla que mantuvo con Berlusconi el día de Navidad fue una «entrevista», como anuncia su diario, o una «charla privada», como asegura el Gobierno italiano?

Por razones de Estado que no he llegado a conocer no puedo hablar de este asunto abiertamente. Queda claro que hablé con Berlusconi y que todo lo que publica mi diario responde a esa conversación.

Sin embargo, el Gobierno italiano ha anunciado que lo publicado carece de validez, desmintiendo las declaraciones que usted achaca a Silvio Berlusconi en relación a un posible ataque de Al Qaida.

No, no es así. Ellos han admitido que existió esa conversación y está claro que la amenaza terrorista es una realidad constatada.

Pero, ¿hay detalles que concreten la verosimilitud de esa amenaza?

He publicado todo lo que sé. Está claro que la amenaza era algo más que una corazonada porque en El Vaticano y en el Gobierno corrió la voz de alarma y se extremaron las medidas de seguridad.

¿Cree usted que la amenaza justifica la preocupación que le mostró Berlusconi?

Desde luego. Fuentes discretas me confirmaron que el ministro de Exteriores Franco Frattini alertó al Vaticano sobre el grave peligro que corre la Santa Sede.

 

Juan Pablo II modificó la liturgia del día de Navidad «por motivos de seguridad»

Si Al Qaida hubiese llevado a cabo el atentado tal y como lo ha detallado Silvio Berlusconi, la sangría hubiese alcanzado cotas inimaginables. Y es que, como cada año, decenas de miles de feligreses abarrotaron la Plaza de San Pedro para escuchar en directo el mensaje de Navidad de Papa. Sin embargo, en esta ocasión Juan Pablo II, en lugar de leer su discurso desde el balcón central de la Basílica, habló desde el atrio central.

Oficialmente, el Papa pretendía «estar más cerca de los asistentes». Y la mayoría de los medios de comunicación atribuyeron el cambio a su estado de salud. Sin embargo, según fuentes consultadas por LA RAZÓN, la verdadera razón es que el Santo Padre «obedeció por primera vez a los expertos en seguridad».

El mensaje de Navidad fue transmitido en directo por 82 canales de televisión de 50 países, entre ellos España y la mayor parte de las naciones iberoamericanas. Al igual que para la Misa del Gallo de Nochebuena, las medidas de seguridad fueron reforzadas el día de Navidad en la plaza de San Pedro, ante el temor a atentados terroristas. Durante toda la mañana un helicóptero sobrevoló la zona del Vaticano y en la plaza de San Pedro y alrededores se notó una fuerte presencia policial.

Recientemente las autoridades italianas habían reforzado la seguridad en torno a los principales monumentos religiosos de Roma ante el temor a atentados de matriz islamista en coincidencia con las próximas fiestas de Navidad. Entre las medidas adoptada se encuentra el cierre por la noche al tráfico de la Vía de la Conciliazione, la ancha calle que une el Vaticano con Roma, la capital italiana.

Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, Italia puso en marcha un dispositivo de seguridad en el que participan 4.000 militares para la vigilancia de los lugares considerados de riesgo. Estas medidas fueron reforzadas tras el inicio de la Guerra de Iraq, donde hay un contingente italiano de 3.000 hombres que el pasado noviembre sufrió un atentado que causó 19 muertos al ser atacada una base de los «carabinieri» en Nasiriya.

Máxima alerta

Según fuentes del espionaje italiano, los servicios secretos israelíes (Mossad) advirtieron a comienzos de diciembre de la posibilidad de que Al Qaida pudiera atentar contra iglesia y otros templos de Roma. Según estas fuentes, citadas hace varias semanas por «La Repubblica», la información del Mossad no precisa ni «objetivos» ni «modalidades», pero es «verosímil», además de estar avalada «por una fuente autorizada».

Durante el año 2003, han sido detenidas en Italia 73 personas sospechosas de mantener algún tipo de relación con la organización Al Qaida del fugitivo y terrorista saudí Osama Ben Laden, acusado por Estados Unidos de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Fuentes del Ministerio del Interior reconocieron el pasado 13 de diciembre que los controles y las medidas de seguridad se habían extremado en los últimos días, sobre todo en el entorno del Vaticano y la Plaza de San Pedro, muy visitada en las fechas navideñas.

Entre las nuevas medidas, los responsables policiales de Pisa también dispuesto barreras de cemento en los accesos a la Plaza de los Milagros, en donde se encuentra la famosa Torre inclinada, ante el temor del ataque de un kamikaze con un vehículo con explosivos. En este lugar existe un cementerio judío considerado un potencial objetivo de un atentado antisemita.

Actualmente, están calificados en el país trasalpino como objetivos sensibles un total de 8.069 puntos (incluidos puertos, aeropuertos y estaciones ferroviarias) que vigilan ininterrumpidamente más de 12.000 efectivos policiales.

Fuente: La Razón
28/12/2003

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