Seguridad Pública y Protección Civil
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Alerta máxima en Roma: Berlusconi desvela que Al Qaida pretende
estrellar un avión en el Vaticano
El espacio aéreo de
la capital italiana permanece cerrado desde Nochebuena Cazas y
helicópteros armados están preparados para intervenir «Es un peligro
preciso y concreto, no teórico», confesó el primer ministro a un
periodista
Berlusconi hizo saltar la alarma de la amenaza terrorista que se
cierne sobre Roma y el Vaticano al desvelar la situación de crisis
en una «conversación privada» que mantuvo con un periodista de
Milán. El diario «Libero» publicó ayer la exclusiva y se desató una
auténtica tormenta política con la oposición que obligó a la Policía
italiana a confirmar lo que ya era un secreto a voces: la capital
está en alerta máxima desde la noche del 24 de diciembre. Las
medidas de seguridad se han reforzado al máximo, interrumpiendo el
tráfico aéreo en la ciudad santa y preparando a las Fuerzas Armadas
para un eventual ataque. En varios hangares romanos, cazas y
helicópteros están listos para responder con fuego a Al Qaida.
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Asi
pudo ser el ataque terrorista |
Desde el
11 de septiembre de 2001, los servicios de inteligencia occidentales han
reiterado la advertencia: el Estado Vaticano es uno de los objetivos
principales del terrorismo integrista islámico. Las alarmas han sido
tantas desde entonces que en la Santa Sede, y en Roma, ya casi nadie
hablaba de una amenaza terrorista, algo que hace apenas dos años llegó a
ser una neurosis colectiva. Sin embargo, la alarma lanzada ayer por el
primer ministro, Silvio Berlusconi, a través de una polémica entrevista
publicada por el diario milanés «Libero», consiguió preocupar
definitivamente a los italianos. La vehemencia con la que el primer
ministro ha querido hacer público el peligro terrorista ha dejado a
todos boquiabiertos.
«He
tenido un día infernal», confesó a Renato Farina, un periodista de
su confianza. Según Farina, Berlusconi pasó la Nochebuena en Roma para
estar al tanto de que las Fuerzas de Seguridad no se relajasen en ningún
momento. El día 25, ya por la tarde, le dijo que se sentía
«relativamente tranquilo» porque «han pasado las horas de mayor
peligro». Sin embargo, el primer ministro le comentó que el riesgo
fue «altísimo», que es necesario «mantener la guardia alta en
todo momento» y que el peligro fue «preciso y concreto, no
teórico». «No es fatalismo, pero soy consciente de que han
organizado esto. Y no conseguirán hacernos nada», concluyó
Berlusconi, refiriéndose a Al Qaida.
Ya por la
noche, la Policía italiana confirmaba el estado de máxima alerta que
vive la capital desde hace días. Siguiendo indicaciones del Comité para
el Orden y la Seguridad Pública, las Fuerzas de Seguridad mantienen
cerrado desde el pasado día 24 del espacio aéreo sobre Roma, en un radio
de cinco millas desde el centro de la Ciudad Eterna. Las mismas fuentes
informaron de que estas medidas se mantendrán, al menos, hasta mañana,
aunque no descartan mantenerlas por un tiempo indefinido.
Entre
otras medidas, se dispuso un grupo de cazas de las Fuerzas Aéreas, que
permanecen en estado de alerta, preparados para intervenir ante
cualquier eventualidad, así como el control del espacio aéreo por parte
de helicópteros armados.
Durante la
controvertida entrevista, Berlusconi llegó incluso a concretar algunos
detalles de los planes de Al Qaida. «Tenían pensado estrellar un
avión contra el Vaticano. Un ataque desde el cielo, ¿está lo bastante
claro?», dijo. Después, invitó al periodista a que pusiese especial
énfasis a la exclusiva que le acababa de ofrecer en bandeja: «Si mañana
saliesen los periódicos [en Italia la Prensa no trabaja el día de
Navidad] habría que dar una noticia que ha sido testada y verificada:
Roma ha podido sufrir un sangriento atentado el día 25», le dijo
solemnemente «Il Cavaliere».
Según
fuentes consultadas por LA RAZÓN, la noticia no ha cogido por sorpresa a
las altas esferas de la política y la Prensa italianas, era una realidad
conocida que Al Qaida intentaría atacar la Plaza de San Pedro el día de
Navidad. Estas fuentes aseguran que el ministro de Exteriores italiano,
Franco Frattini, ya había puesto al tanto a las autoridades vaticanas
del grave riesgo que corría el Papa en las celebraciones del día 25 de
diciembre.
De hecho,
en las últimas semanas la amenaza terrorista comenzaba a ser un secreto
a voces. Así, la reportera Claudia Fusani publicó en el diario «La
Reppublica», el 13 de diciembre, un artículo en el que aseguraba que
el servicio secreto israelí, el prestigioso Mossad, había advertido de
que «los terroristas tienen en su punto de mira a un importante centro
de la cristiandad». Y no hay nada más emblemático para la Iglesia que la
Basílica de San Pedro.
Entretanto, y como viene siendo habitual, las declaraciones de
Berlusconi no fueron comentadas por los responsables de la Santa Sede.
«No tenemos ningún comentario que hacer», aseguró el portavoz
vaticano, Joaquín Navarro Valls.
El revuelo
causado por el primer ministro en la sociedad italiana ha sido mayúsculo
y la oposición política no perdió tiempo en echarle en cara sus
«alarmistas e irresponsables» declaraciones, y en mostrarse
«escandalizada» ante las afirmaciones aparecidas en el diario
«Libero».
El propio
alcalde de Roma, el socialista Walter Veltroni, acusó al premier de
«revelar informaciones que son reservadas precisamente para no crear
alarma», mientras el responsable del comité parlamentario de control
de los Servicios Secretos, el ex ministro de Defensa Enzo Bianco, señaló
su «sorpresa y contrariedad» por las afirmaciones de «Il
Cavaliere». «No lo entiendo», comentó este último a la
Prensa.
«Habla
demasiado»
Desde la
oposición parlamentaria de izquierdas es desde donde han arreciado las
críticas más duras contra el primer ministro. Ejemplos de ello son las
declaraciones del jefe del grupo de diputados comunistas del PDCI, Marco
Rizzo, o las del líder de Los Verdes, Pecoraro Scanio, que señalaron,
entre bromas, que después de su ultimo tropiezo «es mejor que
Berlusconi vuelva a su labor de empresario, ya no que se da cuenta que
es el jefe de Gobierno y sigue hablando demasiado».
Desde las
filas de Demócratas de Izquierda (DS), una de las principales
formaciones de la oposición, Giuseppe Giulietti denunció una nueva
«comedia de los enredos» y aseguró que el verdadero problema de
Italia es la «incontinencia verbal» del jefe de Gobierno. Franco Monaco,
centrista de «La Margarita», fue más lejos al decir que Berlusconi habla
como si estuviera en un bar con los amigos y que «sería un espectáculo
cómico y grotesco si no se tratara de una realidad humillante y
dramática para Italia».
El
Gabinete del primer ministro respondió a la lluvia de criticas con un
comunicado oficial en el que no desmentía nada, pero matizaba que lo que
mantuvieron el periodista Renato Farina y Silvio Berlusconi la tarde del
día 25 no fue una entrevista, sino una «charla privada», «un
intercambio de felicitaciones de Navidad». Farina, con quien habló
ayer LA RAZÓN, no quiso entrar en esta polémica, pero aseguró que las
palabras que publica su diario salieron de la boca del primer ministro.
El directo del diario «Libero», Vittorio Feltri, salió en defensa
de su periodista y recalcó lo dicho: «Es todo, todo cierto».
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«Queda claro que
hablé con el primer ministro y que he publicado todo lo que sé» |
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Si
hay algo que nadie pone en duda sobre Renato Farina, el
periodista que publicó ayer las polémicas declaraciones del
primer ministro italiano, es su lealtad al Gobierno y a la
persona de Silvio Berlusconi. Buena prueba de ello es que «Il
Cavaliere» lo recibió en su suntuosa residencia de descanso
de Milán, «Villa di Arcone», el día de Navidad, para
conversar sobre «asuntos de alta política». Farina publicó el
extracto de esta charla, que el Gabinete de Berlusconi ha
calificado de «privada», y cuyo contenido se ha apresurado a
desmentir el propio portavoz del primer ministro. LA RAZÓN habló
con el periodista minutos después de que se desatara la tormenta
política que ha provocado su controvertida «entrevista».
¿La charla que
mantuvo con Berlusconi el día de Navidad fue una «entrevista»,
como anuncia su diario, o una «charla privada», como asegura el
Gobierno italiano?
Por razones de Estado que no he llegado a conocer no puedo
hablar de este asunto abiertamente. Queda claro que hablé con
Berlusconi y que todo lo que publica mi diario responde a esa
conversación.
Sin embargo, el Gobierno italiano ha anunciado que lo publicado
carece de validez, desmintiendo las declaraciones que usted
achaca a Silvio Berlusconi en relación a un posible ataque de Al
Qaida.
No, no es así. Ellos han admitido que existió esa conversación y
está claro que la amenaza terrorista es una realidad constatada.
Pero, ¿hay
detalles que concreten la verosimilitud de esa amenaza?
He
publicado todo lo que sé. Está claro que la amenaza era algo más
que una corazonada porque en El Vaticano y en el Gobierno corrió
la voz de alarma y se extremaron las medidas de seguridad.
¿Cree usted que la
amenaza justifica la preocupación que le mostró Berlusconi?
Desde luego. Fuentes discretas me confirmaron que el ministro de
Exteriores Franco Frattini alertó al Vaticano sobre el grave
peligro que corre la Santa Sede. |
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Juan Pablo II
modificó la liturgia del día de Navidad «por motivos de
seguridad» |
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Si Al Qaida
hubiese llevado a cabo el atentado tal y como lo ha detallado
Silvio Berlusconi, la sangría hubiese alcanzado cotas
inimaginables. Y es que, como cada año, decenas de miles de
feligreses abarrotaron la Plaza de San Pedro para escuchar en
directo el mensaje de Navidad de Papa. Sin embargo, en esta
ocasión Juan Pablo II, en lugar de leer su discurso desde el
balcón central de la Basílica, habló desde el atrio central.
Oficialmente, el Papa pretendía «estar más cerca de los
asistentes». Y la mayoría de los medios de comunicación
atribuyeron el cambio a su estado de salud. Sin embargo, según
fuentes consultadas por LA RAZÓN, la verdadera razón es que el
Santo Padre «obedeció por primera vez a los expertos en
seguridad».
El
mensaje de Navidad fue transmitido en directo por 82 canales de
televisión de 50 países, entre ellos España y la mayor parte de
las naciones iberoamericanas. Al igual que para la Misa del
Gallo de Nochebuena, las medidas de seguridad fueron reforzadas
el día de Navidad en la plaza de San Pedro, ante el temor a
atentados terroristas. Durante toda la mañana un helicóptero
sobrevoló la zona del Vaticano y en la plaza de San Pedro y
alrededores se notó una fuerte presencia policial.
Recientemente las autoridades italianas habían reforzado la
seguridad en torno a los principales monumentos religiosos de
Roma ante el temor a atentados de matriz islamista en
coincidencia con las próximas fiestas de Navidad. Entre las
medidas adoptada se encuentra el cierre por la noche al tráfico
de la Vía de la Conciliazione, la ancha calle que une el
Vaticano con Roma, la capital italiana.
Tras los atentados del 11 de septiembre de
2001, Italia puso en marcha un dispositivo de seguridad en el
que participan 4.000 militares para la vigilancia de los lugares
considerados de riesgo. Estas medidas fueron reforzadas tras el
inicio de la Guerra de Iraq, donde hay un contingente italiano
de 3.000 hombres que el pasado noviembre sufrió un atentado que
causó 19 muertos al ser atacada una base de los «carabinieri»
en Nasiriya.
Máxima alerta
Según fuentes del
espionaje italiano, los servicios secretos israelíes (Mossad)
advirtieron a comienzos de diciembre de la posibilidad de que Al
Qaida pudiera atentar contra iglesia y otros templos de Roma.
Según estas fuentes, citadas hace varias semanas por «La
Repubblica», la información del Mossad no precisa ni
«objetivos» ni «modalidades», pero es «verosímil»,
además de estar avalada «por una fuente autorizada».
Durante el año 2003, han
sido detenidas en Italia 73 personas sospechosas de mantener
algún tipo de relación con la organización Al Qaida del fugitivo
y terrorista saudí Osama Ben Laden, acusado por Estados Unidos
de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Fuentes del Ministerio del
Interior reconocieron el pasado 13 de diciembre que los
controles y las medidas de seguridad se habían extremado en los
últimos días, sobre todo en el entorno del Vaticano y la Plaza
de San Pedro, muy visitada en las fechas navideñas.
Entre las nuevas medidas,
los responsables policiales de Pisa también dispuesto barreras
de cemento en los accesos a la Plaza de los Milagros, en donde
se encuentra la famosa Torre inclinada, ante el temor del ataque
de un kamikaze con un vehículo con explosivos. En este lugar
existe un cementerio judío considerado un potencial objetivo de
un atentado antisemita.
Actualmente, están
calificados en el país trasalpino como objetivos sensibles un
total de 8.069 puntos (incluidos puertos, aeropuertos y
estaciones ferroviarias) que vigilan ininterrumpidamente más de
12.000 efectivos policiales. |
Fuente: La Razón
28/12/2003
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