Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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Hezbolá también asesina en Iraq
El grupo
terrorista, apoyado por Irán, mata a los hombres de Sadam para ganarse a
los chiíes
Desde la caída de Sadam, Aws (lobo, en árabe), miembro de la
organización terrorista Hezbolá, ha viajado desde Líbano a Siria y
de allí a Bagdad en repetidas ocasiones. Con financiación de
Irán, hace meses que su grupo, que convirtió la presencia
norteamericana en Líbano en un infierno, busca consolidar su
posición en este país. El Pentágono vigila con preocupación su
presencia, pero Aws asegura que «EE UUno es nuestro enemigo. Nos
concentramos en vengarnos de Sadam». Aws, por ahora, sólo se dedica
a asesinar a antiguos miembros del régimen.
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Frente a la foto
de Jomeini.
Un activista de Hezbolá se
entrena frente al retrato del
fallecido líder iraní |
Para
muchos iraquíes, la presencia de Hezbolá en este país responde a un
objetivo mayor. El grupo integrista tiene el apoyo incondicional de Irán
y, de alguna manera, de Siria. Para muchos son los iraníes los que están
interesados en que Estados Unidos se vuelva un blanco factible. Meses
atrás, el Gobierno libanés advirtió a Estados Unidos de que Hezbolá
envió un grupo de seguridad de 90 miembros a Iraq desde su base al sur
de Líbano y además se especuló sobre la llegada de cientos de «muyahidines»
libaneses al país. «Eso no es cierto. Nosotros no hemos venido a pelear
contra Estados Unidos. Todavía no es el momento de hacerlo. Todo depende
de ellos [los norteamericanos]», explica Aws.
En Líbano,
Hezbolá participa activamente en la vida política e incluso ha llegado
al Parlamento. Sin embargo, su rama militar nunca bajó las armas. En los
últimos años, el grupo se ha concentrado en atacar a Israel, lo que
llevó a la retirada del Ejército hebreo al sur de Líbano. Sin embargo,
Hezbolá no ha llevado a cabo acciones contra Estados Unidos desde 1996,
cuando atentó contra las torres Khobar en Arabia Saudí, acabando con la
vida de 19 estadounidenses.
El
grupo saltó a la fama en la guerra civil libanesa, cuando atacó el
cuartel estadounidense asesinando a más de 200 soldados. Imad
Mugniyah, el jefe de operaciones en el extranjero del grupo, tiene una
orden de captura sobre su cabeza que ofrece una recompensa de 25
millones de dólares por su relación con los atentados del 11-S y por
haber llevado a cabo varios asesinatos, entre los que se encuentran el
del jefe de la CIA en Beirut, William Buckley.
Hoy,
Estados Unidos quiere saber por qué el Hezbolá se encuentra en Iraq.
Para los expertos en contraterrorismo, la llegada de Hezbolá se ha
convertido en una presencia incómoda. «No sabemos bien lo que se traen
entre manos. Hasta ahora no han hecho nada pero hay que ver cómo se
desarrolla la situación en los próximos meses», dijo un agente del FBI a
este periódico. «Ellos tienen algunos de los terroristas más buscados
del mundo y eso debemos tenerlo en cuenta». Para Aws, la
preocupación norteamericana es exagerada. «Estados Unidos hasta ahora
es considerado el liberador de los chiíes aquí. Nosotros queremos
concentrarnos en que los suníes que nos han hecho mucho daño durante el
régimen anterior», explicó. En Iraq, las tropas ocupantes se han
concentrado en repeler los ataques provenientes de la «resistencia»
que se concentra en el triángulo suní, al norte de Bagdad. De momento,
los chiíes no se han incorporado a la lucha contra la ocupación. Si así
lo hicieran la estancia de Estados Unidos aquí podría empeorar
dramáticamente. «Es cierto que intentamos organizarnos. Hoy en día
nuestros enemigos son aquéllos que asesinaron a nuestros líderes»,
comentó Aws con ganas de venganza. Una investigación de LA RAZÓN desveló
que al menos 15 miembros del antiguo régimen fueron asesinados a
quemarropa en Bagdad y, en Basra, por lo menos treinta.
Aws no es
un líder dentro de la organización. Su padre es iraquí y él creció
viendo los intercambios de fuego entre Israel y Hezbolá al sur de
Líbano. Su pasaporte iraquí lo convirtió en uno de los candidatos
ideales para viajar aquí y afianzar la presencia de la organización en
Iraq. «Nuestro enemigo es Israel no los norteamericanos, al menos de
momento», aseguró.
Cuando se
le pregunta sobre sus actividades, Aws no tiene dudas de que
eventualmente Hezbolá jugará un rol decisivo en la comunidad chií dentro
del país. El problema, agregó, es que el resto de los líderes chiíes
aquí no tomen su presencia como un desafío sino como una piedra más para
reconstruir Iraq. «Hasta ahora no hemos tenido mayores problemas.
Pero sabemos que muchos temen que Hezbolá tenga un impacto grande dentro
de la comunidad chií, incluso los chiíes mismos», explicó. Para
algunos norteamericanos el plan de la organización terrorista podría
consistir en entablar relaciones con los líderes chiíes, infiltrarse en
las ciudades de mayoría chií y, con la ayuda de los operativos iraníes
pertenecientes a la Pasdarán, organizar algún tipo de milicia.
La
apertura de la frontera entre Irán e Iraq, aunque haya sido por un
período corto, permitió la entrada de decenas de oficiales iraníes de
los cuales muchos son libaneses chiíes. Los norteamericanos no olvidan
que al finalizar la guerra el canal de televisión de Hezbolá, Al Manar,
emitía vídeo-clips con llamamientos para promover atentados suicidas
contra las tropas en Iraq. «El Ejército del Diablo, un Ejército
ocupante, invasor y agresivo», decía el canal que tiene una
audiencia de 10 millones de personas.
Hoy en día
Hezbolá busca demostrar a los norteamericanos que tiene el poder de
ayudar o dificultar su presencia en Iraq. Para Aws todo depende de como
se desarrolle la situación en los próximos meses «Si Estados Unidos
se comporta como un invasor, entonces nosotros debemos responder de la
única manera que sabemos. Peleando».
Fuente: La Razón
30/11/2003
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