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Viernes 5 de diciembre de 2003


Seguridad de la Información y Protección de Datos

Primera sentencia por un «ciberdelito» de pedofilia en internet

La Audiencia condena a tres años a un español que distribuía pornografía a nivel internacional

 

La Audiencia Nacional ha dictado la primera sentencia relacionada con la utilización del ciberespacio, es decir, internet, para la comisión de un delito, en concreto, de distribución de material pornográfico donde se utilizaron a menores, mayoritariamente niñas que tenían entre los 4 y 10 años. La red de estaba integrada por miembros residentes en Suiza, Alemania, Francia, Finlandia, Japón, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Austria y contaba con dos distribuidores en España. Todos ellos formaban parte de un «selecto club desarticulado» dentro de la «Operación Artus» en el año 2002 gracias a una actuación conjunta de las policías de los nueve países.

En España fueron detenidas dos personas, una de las cuales falleció. El otro detenido, Pablo Santiago García, ha sido condenado por el juez Central de lo Penal de la Audiencia Nacional, José María Vázquez Honrubia, a tres años de cárcel, tal como pidió la fiscalía, con la atenuante de colaboración.

Cuando fue detenido se le incautaron «docenas y docenas de horas de imágenes en que, por grado o por la fuerza, se obliga a niños, en el 90 por ciento niñas de 4 a 10 años, a realizar todo tipo de prácticas sexuales». El inspector encargado de la Brigada de Investigación de Delincuencia Tecnológica declaró que nunca vio «nada igual».

El acusado no negó en ningún momento ni la tenencia del abundante material de «tan alta calidad», ni su distribución a través de la red, actividad que realizaba desde el año 2000. Se limitó a argumentar, según se recoge en la sentencia a la que ha tenido acceso LA RAZÓN, que «para pertenecer a tan selecto club era imprescindible no sólo recibir, sino remitir vía internet las escenas sexuales con menores». Para ingresar en ese grupo era necesario aportar material «exclusivo y de calidad» de pornografía de menores, así como ser avalado por otro miembro.

También utilizó su condición de periodista para decir que realizaba un «trabajo de investigación» y que, cuando fue detenido, «ya tenía para varios artículos», a lo que el juez especifica que tenía, incluso, «para varios libros».

Fuente: La Razón
13/11/2003

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