Seguridad
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Primera sentencia por un «ciberdelito» de pedofilia en internet
La Audiencia
condena a tres años a un español que distribuía pornografía a nivel
internacional
La
Audiencia Nacional ha dictado la primera sentencia relacionada con la
utilización del ciberespacio, es decir, internet, para la comisión de un
delito, en concreto, de distribución de material pornográfico donde
se utilizaron a menores, mayoritariamente niñas que tenían entre los 4 y
10 años. La red de estaba integrada por miembros residentes en Suiza,
Alemania, Francia, Finlandia, Japón, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido
y Austria y contaba con dos distribuidores en España. Todos ellos
formaban parte de un «selecto club desarticulado» dentro
de la «Operación Artus» en el año 2002 gracias a una actuación
conjunta de las policías de los nueve países.
En España
fueron detenidas dos personas, una de las cuales falleció. El otro
detenido, Pablo Santiago García, ha sido condenado por el juez Central
de lo Penal de la Audiencia Nacional, José María Vázquez Honrubia, a
tres años de cárcel, tal como pidió la fiscalía, con la atenuante de
colaboración.
Cuando fue
detenido se le incautaron «docenas y docenas de horas de imágenes en
que, por grado o por la fuerza, se obliga a niños, en el 90 por ciento
niñas de 4 a 10 años, a realizar todo tipo de prácticas sexuales». El
inspector encargado de la Brigada de Investigación de Delincuencia
Tecnológica declaró que nunca vio «nada igual».
El acusado
no negó en ningún momento ni la tenencia del abundante material de «tan
alta calidad», ni su distribución a través de la red, actividad que
realizaba desde el año 2000. Se limitó a argumentar, según se recoge en
la sentencia a la que ha tenido acceso LA RAZÓN, que «para
pertenecer a tan selecto club era imprescindible no sólo recibir, sino
remitir vía internet las escenas sexuales con menores». Para
ingresar en ese grupo era necesario aportar material «exclusivo y de
calidad» de pornografía de menores, así como ser avalado por otro
miembro.
También
utilizó su condición de periodista para decir que realizaba un
«trabajo de investigación» y que, cuando fue detenido, «ya tenía
para varios artículos», a lo que el juez especifica que tenía,
incluso, «para varios libros».
Fuente: La Razón
13/11/2003
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