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Viernes 11 de julio de 2003


Seguridad Alimentaria y Protección Biotecnológica

La Unión Europea endurece los requisitos para la comercialización de transgénicos

La aprobación de los reglamentos sobre los transgénicos en alimentos y piensos hará muy difícil la comercialización de estas sustancias y sus derivados. Todos aquellos productos con más del 0,9% de productos transgénicos deberán indicarlo claramente en la etiqueta.

 

La comisaria europea de Medio Ambiente, Margot Wallström, afirmó que este paso legislativo "refuerza nuestra credibilidad internacional y ayudará a reforzar la confianza de la opinión pública respecto de las nuevas tecnologías". Y su colega responsable de Sanidad, David Byrne, añadió que la UE se dispone a poner en marcha "el sistema de análisis de alimentos y piensos genéticamente modificados más riguroso del mundo".

El dictamen científico de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria será determinante para la autorización por parte de los Estados de la UE de un nuevo producto transgénico, que sólo se concederá por un período de diez años. Aún si superan el proceso selectivo de autorización, los nuevos transgénicos se enfrentarán a una opinión pública mayoritariamente recelosa e informada de la presencia de estas sustancias, si superan un umbral del 0,9% del producto final, en las etiquetas. Aunque estas reglas estrictas deben desembocar en el levantamiento en 2004 de la moratoria que la UE mantiene desde 1998, en la práctica los operadores de este mercado en desarrollo, con Estados Unidos a la cabeza, consideran una mala noticia la aprobación definitiva de estas reglas.

Las enmiendas de compromiso adoptadas ayer permitirán a los Estados miembros tomar las "medidas necesarias" para impedir la presencia accidental de OGM en otros productos y establece un mecanismo de vigilancia de la coexistencia de cultivos transgénicos, tradicionales y ecológicos, para evitar contaminaciones accidentales.

Que las normas son estrictas lo demuestra la reacción muy favorable de organizaciones de consumidores y ecologistas. "Es la legislación más ambiciosa del mundo" en la materia, comentó el eurodiputado belga del grupo de Los Verdes Paul Lannoye. Y la Oficina Europea de Uniones de Consumidores (BEUC) acogió "con entusiasmo" la aprobación de este arsenal normativo en un comunicado en el que celebraban que las instituciones europeas hayan "reconocido el derecho de los consumidores a disponer de información y a elegir lo que comen gracias a un etiquetado claro y exacto de los alimentos derivados de OGM".

Rastrear el recorrido

Estos productos derivados, desde un bollo hasta un medicamento, llevarán asociada la obligación de "trazabilidad", es decir, que se pueda rastrear el recorrido de la sustancia genéticamente alterada, aunque sea minoritaria en la composición final. Según el BEUC, en la actualidad "unos 30.000 productos alimentarios pueden contener soja o maíz genéticamente modificado, como el aceite o el azúcar". También la unidad europea de la organización ecologista Greenpeace dio la bienvenida a lo que calificó de "una victoria histórica para los consumidores" y "una bofetada en la cara de la Administración de Estados Unidos", que denunció en mayo a la UE por este asunto ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). Washington considera que las estrictas reglas europeas carecen de base científica y son una barrera comercial contraria a las reglas de la OMC; Bruselas no niega que los científicos no se han pronunciado contra los transgénicos pero asegura que se limita a aplicar el "principio de precaución".

Hasta 1998, la UE había autorizado sólo algunas variedades de maíz, soja y colza.

EE.UU. portesta

Estados Unidos, primer productor mundial de productos transgénicos, y otros países como Argentina o Canadá, perderán la posibilidad de exportar 3,3 millones de toneladas a Europa. Desde Estados Unidos se afirma que estas condiciones son "inadmisibles e imposibles de llevar a la práctica". Estos países exportadores creen que las nuevas normas europeas carecen de base científica y representan unas barreras comerciales que distorsionan la libre competencia.

Fuente: ABC
03.07.03

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