Seguridad
Alimentaria y Protección Biotecnológica
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Bioterrorismo, la
nueva amenaza
El
miedo a un ataque bacteriológico crece en Estados Unidos, que ha optado
por blindarse. La UE, sin embargo, considera que las trabas impuestas
por Washington a los productos alimentarios son en realidad un obstáculo
para el libre comercio.
El
miedo a lo desconocido es una monumental barrera al libre comercio. La
Comisión Europea ya ha hecho pública su preocupación por la legislación
en trámite en EE.UU para prevenir ataques bioterroristas uso de
virus, bacterias o toxinas, sobre todo en productos alimentarios,
como arma contra la población. Si la nueva normativa entra en vigor sin
modificaciones de calado, Bruselas teme que todo alimento exportado a
EE.UU deba llegar a la aduana acompañado por un largo certificado en el
que se detallen cada uno de los operadores que han intervenido a lo
largo de toda la cadena de producción, transformación y
comercialización.
La
exigencia es calificada de inviable en esta orilla del Atlántico."En
EE.UU existe una sensibilidad extrema al bioterrorismo, que amenaza con
desembocar en unas trabas al comercio mucho más importantes que las que
en Europa hemos aplicado a los organismos genéticamente modificados
(OGM)", advierten fuentes comunitarias.
"Podemos
aceptar su síndrome bioterrorista", ironiza una fuente diplomática
europea. "De hecho, las personas con este síndrome deben poder convivir
en el mismo mundo con las personas que sufren el síndrome de los OGM",
añade. "Los europeos y los americanos no podemos negociar un intercambio
para prescindir de nuestros respectivos recelos, así que tendremos que
tolerarlos para no obstaculizar el comercio mundial", apunta.
Transgénicos
Europa considera que ya ha hecho sus deberes en el campo de los OGM.
"EEUU nos habría ganado ante la OMC si hubiéramos mantenido lo que se
dio en llamar moratoria para bloquear las autorizaciones de transgénicos
en la UE", reconocen en la Dirección General de Comercio de la Comisión
Europea. Pero Bruselas asegura que con el nuevo sistema de etiquetado y
seguimiento finalmente adoptado tras la aprobación del Parlamento
Europeo el pasado 2 de julio, se abre la puerta al final de la moratoria
y se logra que la UE vuelva a respetar las reglas de la OMC. "Si
Washington insiste en su recurso diciendo que nuestras nuevas normas
siguen siendo de facto una barrera al comercio de transgénicos,
perderá", aseguran fuentes cercanas a Pascal Lamy.
Y aún
reconociendo que en un pleito no se puede descartar ningún resultado,
los responsables comunitarios aseguran que la administración
estadounidense correría un riesgo excesivo. "Si pierden, el impacto
mundial será enorme. Nuestro sistema ganará crédito a los ojos del
mundo, cuando precisamente su intención no era tanto obligarnos a
levantar nuestra moratoria, sino prevenir su extensión por otras
latitudes. Esto sí que haría daño a sus exportaciones", subrayan fuentes
comunitarias.
El
poder de la OMC
"La
opinión pública mundial tiene una imagen errónea de la OMC", lamentan
los negociadores europeos en este organismo al ver el rechazo que
provoca. "La OMC no tiene poder para desarrollar políticas, su
secretario general es un simple notario de alto nivel que levanta acta
de las negociaciones entre los países miembros. Y apenas cuenta con
quinientas personas en plantilla, de las cuales trescientas son personal
administrativo y apenas cien son especialistas del comercio mundial."
Incluso en
la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) hay
más especialistas en comercio", destacan. "Esto no es el Banco Mundial
ni el Fondo Monetario Internacional; sólo está al nivel de estos
organismos a la hora de recibir críticas de los altermundialistas",
bromean. "La dirección de la OMC la deciden sus estados miembros. De
manera que no deja de ser paradójico oír a algunos presidentes y
primeros ministros asegurando a sus opiniones públicas nacionales que no
seguirán las políticas de la OMC, porque son ellos quienes las deciden",
concluyen.
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El futuro de los
transgénicos
¿Qué
son los alimentos transgénicos? Habría que empezar por ahí para
entender por qué la reciente decisión de la UE de levantar el veto
a este tipo de productos ha desatado la polémica entre las
asociaciones ecologistas y las organizaciones de consumidores. Se
trata de productos alimenticios modificados genéticamente para
conseguir una vida comercial más larga.
La
controversia está servida. Las autoridades sanitarias aseguran que
los organismos genéticamente modificados (OGM) no suponen ningún
perjuicio para la salud humana. Pero tampoco aportan beneficio
alguno. Sin embargo, ecologistas, agricultores y consumidores
consideran que es una "irresponsabilidad asumir los riesgos,
algunos irreversibles, de la liberalización y comercialización de
cultivos, piensos y alimentos transgénicos".
La
Confederación Española de Organizaciones de Amas de casa,
Consumidores y Usuarios (CEACCU) apunta una traba más: además de
un problema de fiabilidad de las técnicas empleadas para detectar
el grado de presencia de transgénicos en un producto -establecido
por la UE en un 0,9%-, va a suponer un aumento de precio,
especialmente en aquellos productos que pretendan ofrecerse en el
mercado como libres de OGM. |
Fuente: Expansión
15.07.03
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