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Miércoles 2 de julio de 2003


Seguridad Pública y Protección Civil

Una decena de bandas de búlgaros domina el tráfico de vehículos de lujo, armas y prostitución

Los ladrones profesionales sustraen coches de gama alta en 15 minutos, según la Policía, conectando un portátil a la CPU del turismo para puentear el inmovilizador

 

Dejar un vehículo de entre 20.000 y 25.000 € en la calle se vuelve cada día más peligroso. Los ladrones vulneran casi cualquier sistema de seguridad. El año pasado se robaron en nuestro país 147.891 vehículos, 405 cada día, según datos de Interior. En 1.635 casos hubo intimidación. El incremento de sustracciones respecto al año anterior ronda el 10 por ciento.

La "créme" de los ladrones procede de Bulgaria. Los búlgaros son los auténticos maestros, cuentan con una información muy detallada y la tecnología precisa para desvalijar a incautos. La plantilla de estos delincuentes profesionales se completa con kosovares, croatas y estonios, más violentos que los anteriores, según fuentes policiales.

Tres grupos asentados en Madrid

En total, la Policía tiene controlados a entre siete y diez grupos organizados que se dedican a la sustracción de vehículos de lujo en España, tres de ellos con el campamento base en Madrid; en su conjunto son no más de 60 personas. Como es habitual, se trata de bandas jerarquizadas -la cabeza pensante obtiene la información y distribuye el trabajo, aunque el escalafón corre sin perder un minuto-, con miembros poco fieles que entran y salen, grandes márgenes de beneficios, sin especial preparación y dedicados a varios palos.

El binomio tradicional de este delito es la prostitución y cada vez más el tráfico de armas, no en vano en una de las últimas redes desmanteladas por la Sección de Tráfico Ilícito de Vehículos de la Policía Judicial fueron incautadas una docena de armas (Makarov y Kalashnikov, sobre todo) y se sospecha que están introduciendo cientos de pistolas en el mercado ilícito, a tenor de los decomisos de las operaciones de los dos últimos años.

"Es un delito que sale gratis y es muy rentable. Si los detenemos en nuestro territorio se suele considerar hurto, penado con arresto de fin de semana", explica un cargo policial, dedicado a combatir esta criminalidad. La forma de financiación extremadamente fácil y la relación con otros asuntos criminales causa preocupación a los investigadores. No se trata precisamente de delincuentes blandos.

A finales de febrero dos búlgaros eran asesinados en Madrid con un Kalashnikov, en plena calle. Uno de ellos, Iván había sido detenido tres veces en grandes operaciones de tráfico ilegal de coches, pero estaba en libertad. Tenía además una decena de causas pendientes con la Justicia. La hipótesis de trabajo es que los mató una organización rival, posiblemente por impago.

El robo de coches cuesta cada año a las compañías europeas 7,5 billones de euros, según informes de Europol. Las marcas favoritas de los cacos son todos los modelos de Audi, Volkswagen, BMW, Mercedes y los todoterrenos recién horneados. Prácticamente todos ellos cuentan con inmovilizador, el sistema que se generalizó hace unos cuatro años para evitar sustracciones o usos indebidos y que es violado de forma casi sistemática por los ladrones, pese a las contramedidas de los fabricantes.

Los últimos robos perseguidos y resueltos son los llamados "limpios", en plena calle y a la luz del día, cometidos por dos o tres personas. Se fuerza alguna cerradura -la trasera o la del copiloto con preferencia- y, una vez que los delincuentes acceden al interior del coche se conectan con la CPU (almacén de datos y órdenes) del mismo y graban la información precisa para ponerlo en marcha y llevárselo después de puentear el inmovilizador. Sólo es preciso un ordenador portátil que sustituya al cuadro de mandos mediante un sencillo conector. El sistema perfeccionado llega a incorporar un interruptor doméstico que acciona el inmovilizador e imposibilita que a los propios cacos les roben su presa. Más tarde, pueden incluso fabricar una llave "ex profeso" para que el golpe sea perfecto y la mercancía se venda sin levantar sospechas en cualquier país.

El "maquillaje" del vehículo con el objetivo de dotarlo de una nueva identidad es el siguiente paso antes de comercializarlo. La alteración del número de bastidor mediante troquelado, placa de matrícula -normalmente extranjera- y nueva documentación se suele llevar a cabo en el país donde se roba, pero la información se "fabrica" en el país de destino del coche. Las mejores capturas embarcan en contenedores metálicos hacia Oriente Medio en busca de jeques adinerados.

Fuente: ABC
30.06.03

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