Seguridad Pública y Protección Civil
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Una decena de bandas de
búlgaros domina el tráfico de vehículos de lujo, armas y prostitución
Los ladrones
profesionales sustraen coches de gama alta en 15 minutos, según la
Policía, conectando un portátil a la CPU del turismo para puentear el
inmovilizador
Dejar un
vehículo de entre 20.000 y 25.000 € en la calle se vuelve cada día más
peligroso. Los ladrones vulneran casi cualquier sistema de seguridad.
El año pasado se robaron en nuestro país 147.891 vehículos, 405 cada día,
según datos de Interior. En 1.635 casos hubo intimidación. El incremento
de sustracciones respecto al año anterior ronda el 10 por ciento.
La "créme"
de los ladrones procede de Bulgaria. Los búlgaros son los auténticos
maestros, cuentan con una información muy detallada y la tecnología
precisa para desvalijar a incautos. La plantilla de estos delincuentes
profesionales se completa con kosovares, croatas y estonios, más
violentos que los anteriores, según fuentes policiales.
Tres
grupos asentados en Madrid
En
total, la Policía tiene controlados a entre siete y diez grupos
organizados que se dedican a la sustracción de vehículos de lujo en
España, tres de ellos con el campamento base en Madrid; en su
conjunto son no más de 60 personas. Como es habitual, se trata de bandas
jerarquizadas -la cabeza pensante obtiene la información y distribuye el
trabajo, aunque el escalafón corre sin perder un minuto-, con miembros
poco fieles que entran y salen, grandes márgenes de beneficios, sin
especial preparación y dedicados a varios palos.
El
binomio tradicional de este delito es la prostitución y cada vez más el
tráfico de armas, no en vano en una de las últimas redes
desmanteladas por la Sección de Tráfico Ilícito de Vehículos de la
Policía Judicial fueron incautadas una docena de armas (Makarov y
Kalashnikov, sobre todo) y se sospecha que están introduciendo cientos
de pistolas en el mercado ilícito, a tenor de los decomisos de las
operaciones de los dos últimos años.
"Es un
delito que sale gratis y es muy rentable. Si los detenemos en nuestro
territorio se suele considerar hurto, penado con arresto de fin de
semana", explica un cargo policial, dedicado a combatir esta
criminalidad. La forma de financiación extremadamente fácil y la
relación con otros asuntos criminales causa preocupación a los
investigadores. No se trata precisamente de delincuentes blandos.
A
finales de febrero dos búlgaros eran asesinados en Madrid con un
Kalashnikov, en plena calle. Uno de ellos, Iván había sido detenido tres
veces en grandes operaciones de tráfico ilegal de coches, pero estaba en
libertad. Tenía además una decena de causas pendientes con la Justicia.
La hipótesis de trabajo es que los mató una organización rival,
posiblemente por impago.
El robo
de coches cuesta cada año a las compañías europeas 7,5 billones de
euros, según informes de Europol. Las marcas favoritas de los cacos
son todos los modelos de Audi, Volkswagen, BMW, Mercedes y los
todoterrenos recién horneados. Prácticamente todos ellos cuentan con
inmovilizador, el sistema que se generalizó hace unos cuatro años para
evitar sustracciones o usos indebidos y que es violado de forma casi
sistemática por los ladrones, pese a las contramedidas de los
fabricantes.
Los
últimos robos perseguidos y resueltos son los llamados "limpios", en
plena calle y a la luz del día, cometidos por dos o tres personas.
Se fuerza alguna cerradura -la trasera o la del copiloto con
preferencia- y, una vez que los delincuentes acceden al interior del
coche se conectan con la CPU (almacén de datos y órdenes) del mismo
y graban la información precisa para ponerlo en marcha y llevárselo
después de puentear el inmovilizador. Sólo es preciso un ordenador
portátil que sustituya al cuadro de mandos mediante un sencillo
conector. El sistema perfeccionado llega a incorporar un interruptor
doméstico que acciona el inmovilizador e imposibilita que a los propios
cacos les roben su presa. Más tarde, pueden incluso fabricar una
llave "ex profeso" para que el golpe sea perfecto y la mercancía se
venda sin levantar sospechas en cualquier país.
El
"maquillaje" del vehículo con el objetivo de dotarlo de una nueva
identidad es el siguiente paso antes de comercializarlo. La alteración
del número de bastidor mediante troquelado, placa de matrícula
-normalmente extranjera- y nueva documentación se suele llevar a cabo en
el país donde se roba, pero la información se "fabrica" en el país de
destino del coche. Las mejores capturas embarcan en contenedores
metálicos hacia Oriente Medio en busca de jeques adinerados.
Fuente: ABC
30.06.03