Seguridad Pública y Protección Civil
 |
|
| |
 |
|
|
Inmigrantes sin papeles
ejercen de aparcacoches ilegales en Madrid
Decenas de
inmigrantes indocumentados se han adueñado de las calles con el trabajo
clandestino de aparcar coches. Si el obligado 'cliente' no cede al
servicio, le rayan la carrocería o le pinchan las ruedas
Estas prácticas están
generando numerosas denuncias en diversas zonas de la ciudad por sus
coacciones a los conductores. Los aparcacoches clandestinos se han
adueñado de numerosas calles de la capital generando quejas y molestias
entre conductores y vecinos.
Moncloa y
Tetuán son dominio de los africanos, la Casa de Campo, de los rumanos y
los ecuatorianos y magrebíes pugnan por la zona del hospital Ramón y
Cajal, Clínico y La Paz. Aunque han creado escuela, y el aparcamiento de
Príncipe Pío ha sido tomado por personas españolas con idéntica
ocupación de aparcacoches y extorsión.
El último
episodio violento ocurrió el pasado jueves, en la avenida de Pablo
Iglesias, (Moncloa). Leopoldo Díaz, administrativo de 37 años, aparcó su
vehículo en un estacionamiento en batería que estaba vacío. "Un
individuo de raza negra, que me hacía señas, me indicó que había un
hueco, pese a que yo lo había visto", explicó. "Me abrió la puerta y me
extendió la mano como pidiéndome algo. No llevaba nada de suelto y le
dije que a la vuelta le daría algo. Creo que no me había entendido pero
bueno", relata. "Regresé dos horas después y tenía el coche rallado
en la parte delantera y en la parte trasera", prosigue.
También le pincharon una rueda
La Policía
Municipal recibe avisos por los problemas generados por los aparcacoches
piratas, pero hasta el momento no dispone de un arma legal para
perseguir su actividad. Sin embargo, prepara un extenso mapa sobre
su esfera de influencia.
Infracciones o delitos
Otro
explica lo que sucede cuando se enfrentan a los 'aparcacoches': "Los
agentes nos reconocen que están vendidos con este asunto. Cuando les
llamamos acuden rápido pero sólo pueden actuar si hay alguna denuncia
o si han cometido algún tipo de delito o infracción". "Un policía
detuvo el otro día a uno de ellos porque el inmigrante fue denunciado
por amenazas por un conductor", agregó otro residente.
La otra versión
Meluke,
es uno de estos aparcacoches. Dice que tiene papeles, que no
encuentra trabajo: "Yo soy legal", cuenta, mientras se mete la mano en
un bolsillo y saca una tarjeta. "Aquí nos ganamos la vida muchos y sin
hacer daño a nadie", balbucea en castellano. Mantiene que lleva más de
un año trabajando en la calle: "Hay días que gano diez euros y otros
sólo dos". Niega que coaccionen a la gente o que tomen represalias
contra aquéllos que se niegan a darles una propina. "Si quieren bien
y si no nada. Siempre nos dan algo. Muchos ya nos conocen".
Eikien,
nigeriano de 33 años, defiende su actividad de aparcacoches frente a los
delincuentes. "Nosotros le protegemos el coche a la gente y evitamos
que les roben. Si no fuera por nosotros a alguno le romperían el coche o
le robarían", dice.
"Nosotros
no pedimos dinero a la gente", cuenta otro joven nigeriano. "Si nos
quieren dar nos dan, sino, no pasa nada", explica mientras esboza una
gran sonrisa. "Somos amigos, no enemigos", sentencia.
Fuente: El Mundo
21.07.03
Noticias relacionadas:
*
Mafias de extorsionadores sabotean
obras para quedarse con su vigilancia (30.06)