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Jueves 31 de julio de 2003


Seguridad Pública y Protección Civil

Los menores que violaron y quemaron viva a Sandra Palo acumulaban más de 700 denuncias

El grupo de menores detenido bajo la acusación de asesinar a la joven Sandra Palo, acumulaban más de 700 denuncias ante la Comisaría de Policía de Alcorcón y la Fiscalía de Menores. Las denuncias van desde la quema de coches y diversos actos vandálicos, hasta las heridas causadas a los viandantes por los disparos, con una escopeta de perdigones, que uno de ellos realizó desde su ventana. El hecho de que sean menores ha impedido su ingreso en prisión.

 

Sandra Palo

'El Malaguita', de dieciocho años y, por lo tanto, el único mayor de edad del grupo, "El Ramón", "El Ramoncín" y "El Rafita" son, además de los cuatro asesinos de Sandra Palo, los integrantes de una banda que tiene atemorizados a los vecinos de la Avenida de Villaviciosa, en Alcorcón.

Las historias de todos ellos son, sin duda, paralelas y es que acumulan más de 700 denuncias contra ellos. El vandalismo ha sido su actividad principal a lo largo de toda la vida. Comenzaron rompiendo las farolas, las puertas del recinto en el que viven, los árboles. Estos cuatro jóvenes provienen de distintas zonas de Madrid, pero el problema se agudiza cuando, tal y como comentan los vecinos, "el IRIS (Instituto para el Realojo y la Integración Social) decide reagrupar a todos estos chicos y sus familias en la misma zona de viviendas".

Desde ese momento, los vecinos han visto cómo les robaban los coches, se los quemaban, les destrozaban el barrio mientras que "aquí nadie hace nada porque la respuesta es siempre la misma, son menores", comenta un vecino. En la Fiscalía de Menores se les conoce, en la Policía de Alcorcón se les conoce también, y es que algunos de estos cuatro asesinos han formado parte de la antigua banda "del Chupete" que tantos problemas causó hace años a los vecinos de Alcorcón. Esta banda se dedicaba a robar los coches del vecindario para cometer todo tipo de asaltos. El mismo "modus operandi" que utilizaron el pasado 17 de mayo cuando violaron, quemaron y asesinaron a Sandra Palo.

Tienen miedo

Los vecinos tienen miedo y es que estos niños, no son tan niños. Son crueles, fríos. En la Fiscalía de Menores se amontonan las denuncias contra estos jóvenes delincuentes. Sus expedientes van acumulando folios y folios a medida que los vecinos denuncian infructuosamente ante la Policía los diferentes y continuos delitos: robos, tirones, asaltos, agresiones, alunizajes, amenazas y cualquier delito propio de experimentados delincuentes.

Por cada una de las demandas presentadas, el denunciante recibe una carta de la Fiscalía de Menores de Madrid siempre con la misma respuesta: "Respecto de la denuncia formulada por Vd. por hechos presuntamente cometidos por el/los menor/es R.G.F. ha recaído una resolución de Archivo por no haber cumplido dichos menores la edad de 14 años". Así ocurrió en septiembre del año 2002, cuando diez vecinos denunciaron haber visto cómo 'el Rafita' disparó con una escopeta de perdigones a cuantos paseaban por la avenida de Villaviciosa, hiriendo con sus disparos a varios de los viandantes que tuvieron que ser atendidos por los servicios sanitarios. Uno de los vecinos estuvo a punto de perder un ojo a causa de los disparos. Ésta es sólo una de las denuncias. Al 'Pumuki' se le atribuye su participación en robos de coches, alunizajes (utilizan los coches robados para estrellarlos contra los escaparates de los comercios y así robar más fácilmente), amenazas, tirones, vandalismo y todos estos delitos los ha cometido junto a los otros menores.

"El Rafita" es a pesar de ser el más pequeño uno de los más violentos. "El Pumuki", como también es conocido, es todo un experto en el robo de coches. Desde bien pequeño, ésta ha sido una de sus ocupaciones principales con la banda del Chupete. Desde hace años las denuncias contra él se acumulan. Cuando uno de los vecinos fue a presentar una de tantas denuncias en la comisaría le comentó al agente que le tomaba declaración que con ésta eran ya, por lo menos, 30 las denuncias que presentaba contra "El Pumuki", ante lo que el agente contestó que esa cifra podría acercarse a las denuncias diarias que recibía esa comisaría contra estos chicos. Es posible que el agente exagerara, pero lo cierto es que el número de denuncias contra esta banda es sin duda alarmante. "El Rafita" conoce bien lo que es un centro para menores. Allí es donde va cada vez que le detienen por cometer cualquier delito, pero él mejor que nadie sabe que quedará impune.

En más de una ocasión una vez detenido y de camino al centro de Chamberí, donde suele ser trasladado, "El Rafita" le ha dicho a los policías "Veremos que hay hoy de cena y si me gusta me quedo y, si no, me escapo y esta noche ya duermo en casa".

Estos internamientos en un Centro de Reforma para Menores de la Comunidad de Madrid son, tal y como ellos dicen: "unas vacaciones". Reinsertar, reeducar es el objetivo fundamental de la Ley del Menor pero, como dicen los vecinos de la Avenida de Villaviciosa: "¿Cómo se puede reinsertar a alguien que, como estos niños, no han estado nunca dentro de la sociedad?". Sus delitos y las denuncias interpuestas hacia ellos hablan por sí solas.

 

Retoques para una buena Ley

 La dramática muerte de Sandra Palo ha puesto con toda intensidad el debate sobre la Ley de Responsabilidad Penal del Menor, acerca de la cual tenemos que constatar, al menos, dos realidades: que carece de credibilidad ante la ciudadanía y que ha generado una sensación de impunidad en los menores que creen que, por el hecho de serlo, nada de lo que hagan puede estar castigado. Estos hechos son lo suficientemente graves como para que todos asumamos el reto de plantear los ajustes y los medios que la ley necesita para que pueda ser aplicada con la eficacia que se pretendió al concebirla. La indignación ante estas brutales circunstancias es tan humana como comprensible pero considero que es necesario que las instituciones y los poderes públicos intenten abstraerse, por difícil que sea, de los hechos y hacer una reflexión al respecto. Es una buena ley. Una ley avanzada, aprobada por unanimidad de todos los grupos políticos, con una marcado espíritu educador y cuyo objetivo es la recuperación del menor para la sociedad.

Es, en fin, un marco normativo a la altura de los mejores de Europa: exigente con el menor y útil para el conjunto de los ciudadanos, pero, sin duda, necesita muchos más medios y algunos retoques importantes para lo cual se hace imprescindible el desarrollo reglamentario de la misma, en estos momentos en trámites, pero pendiente de aprobación. No funcionará esta ley si no se dota de más recursos a la Fiscalía y a los juzgados de Menores para evitar que múltiples causas estén siendo archivadas por prescripción. Es imprescindible aumentar el equipo técnico para asesorar a fiscales y jueces; grupos especiales de Policía y Guardia Civil, así como la máxima especialización de todos los profesionales que actúan en el proceso. Es necesario crear centros especializados en trastornos de conducta y para menores drogodependientes. Es conveniente también desarrollar la ley de Protección del Menor para que haya una coordinación, hoy inexistente, con esta ley de responsabilidad penal. Es necesario además pactar una mínima contención en los centros de acogida para que puedan cumplir su función. Habría que tomar, también, más medidas que no diré porque debe ser el objetivo del debate que tendría que producirse en septiembre, como tarde, entre Justicia, Comunidades Autónomas, fiscales y jueces, partidos y fuerzas de seguridad.

 

Fuente: La Razón
29.07.03

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