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Martes 10 de junio de 2003


Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio

Hallan en cámaras secretas del Banco Central iraquí parte de las joyas del Museo Nacional

La buena nueva ha llegado de improviso. Cuando todo se daba por perdido, el célebre tesoro de Nimrod, de la milenaria civilización asiria, ha sido hallado
 

La noticia no puede ser mejor. El célebre tesoro de Nimrod, compuesto por centenares de joyas que datan de la milenaria civilización asiria y que se daba por perdido, ha sido encontrado en el saqueado Banco Central de Irak, según han informado fuentes de la entidad bancaria. «Todas las piezas han sido rescatadas. Un equipo de expertos las está examinando para constatar si han sufrido algún daño», ha indicado el actual gobernador de la institución financiera, Faleh Salman.

El tesoro, descubierto entre 1988 y 1990 en las tumbas de un palacio real asirio, que data del siglo IX antes de Cristo, se daba por robado en la ola de saqueo que devastó la capital iraquí tras la caída el 9 de abril del presidente Sadam Husein. Ahora se ha sabido que el tesoro había sido escondido en una bóveda del Banco Central por responsables del antiguo gobierno iraquí, para protegerlo de la guerra.

«Las joyas nunca se perdieron», ha dicho Salman, que añadió que «sabíamos desde el principio dónde estaban, aunque tomó mucho tiempo recuperarlas, ya que permanecían en una cámara inundada por el agua».

Los investigadores estadounidenses que rescataron el tesoro han explicado que cuando entraron en la estancia donde estaban las joyas encontraron los cadáveres de saqueadores que probablemente murieron a manos de bandas rivales. El caso es que el fabuloso tesoro de Nimrod, que se creía robado por los ladrones, ha sido rescatado de los sótanos del Banco Central de Irak, que ha dado la buena nueva .

En medio del caos y la tristeza que todavía padecen millones de iraquíes, los alrededores del Banco Central de Irak, el segundo en importancia del país, bullía ayer de empleados felices por su pronta vuelta al trabajo.

De ellos, quizá el más alegre era su director, Faleh Daud Salman, que manifestaba su satisfacción por la recuperación de las entrañas del edificio de una colección de más de un centenar de joyas patrimonio de las antiguas reinas asirias del siglo IX antes de Cristo. Insistía en que «nunca desapareció. Sólo esperábamos a que se dieran las condiciones de seguridad necesarias para volver a sacarlo a la luz».

Pese a que se ha especulado mucho sobre el saqueo perpetrado tras la guerra en el Museo Nacional de Irak, en las últimas semanas se ha sabido que las piezas de mayor valor fueron escondidas por las autoridades iraquíes un mes antes de que comenzaran los bombardeos. Una medida idéntica a la que se tomó durante la guerra del Golfo, en 1991, cuando la colección Nimrod, recién descubierta, se ocultó por primera vez en las secretas y profundas cámaras del Banco Central.

Para evitar que los piratas llegaran al tesoro, los sótanos fueron inundados y han tenido que ser drenados para recuperar las joyas, que están siendo analizadas para cuantificar los daños que han podido sufrir. El fabuloso tesoro fue descubierto para la arqueología a finales de la década de los ochenta en las tumbas halladas en las ruinas de la antigua ciudad de Nimrod, a unos 35 kilómetros al sureste de la localidad septentrional iraquí de Mosul.

Pero ayer, a Salman, el director del Banco, le llegaban la alegría por partida doble. Un segundo motivo de contento era que después de casi dos meses de paro, la entidad reanudaba su actividad en medio de un severo dispositivo de seguridad norteamericano, que no permitía acceder a la oficina central en Bagdad.

A primera hora de la mañana de ayer, la calle que separa los edificios del Banco Central de Irak y su competidor Al Rafidain, junto al foco más populoso de la ciudad, era un hervidero de gente después de que los 1.700 empleados de la entidad cobraran el salario de dos meses, además de una paga extraordinaria de 50 dólares. «Nos han entregado 400.000 dinares (unos 185 euros) además de una ayuda de emergencia», decía una trabajadora, Randa Hamid, mientras salía junto a dos de sus compañeras de la sede bancaria, en la que los trabajos de reconstrucción todavía no han borrado los daños de los bombardeos. Junto a Randa, Marwa Jaled, cajera de 40 años, mostraba también una amplia sonrisa, pero matizaba que su entusiasmo era limitado «porque no me gusta la situación que hemos vivido ni como se está desarrollando».

Las fuerzas de Estados Unidos que rodeaban con tanques las calles aledañas al Banco impedían el acceso al mismo, de modo que su apertura ha tenido sólo carácter simbólico. Ya se sabe que la mayor parte de la plantilla no volverá a trabajar hasta el próximo 15 de junio. Para entonces se espera que el restablecimiento de las comunicaciones permita el reinicio de las transacciones más elementales, algo que puede contribuir a la normalización.

Las piezas más buscadas tras el saqueo arqueológico en Irak ya tienen su baraja

La iniciativa española comenzó el pasado 18 de Mayo, Día Internacional de los Museos. Expertos de todo el mundo preparan un congreso sobre la situación del patrimonio iraquí en Viena

Todos recordamos la baraja de los dirigentes iraquíes más buscados. Tal vez por ello fue un acierto de las autoridades militares norteamericanas el invento, convertir en estampas de naipe a los miembros del Gobierno de Sadam Husein. Y el mismo espíritu práctico, quizá con un matiz de protesta ante la pasividad de los marines ante los saqueos, ha quedado plasmado en esta iniciativa de la Asociación Cultural de Protectores y Amigos del Museo Arqueológico Nacional español (ACPAMAN). «El pasado mayo, cuando celebrábamos al calor de la Unesco el Día Internacional de los Museos, la iniciativa se puso en marcha», refiere a ABC uno de los miembros de la asociación.

Por el momento no está impresa como baraja -todo llegará-, pero los naipes con las piezas arqueológicas más buscadas de la antigua Mesopotamia se han distribuido a través de Internet. Están en manos de los más importantes museos del mundo, y también la tienen los más reputados arqueólogos y especialistas. La inmediatez y el alcance mundial son las mayor ventajas de Internet. Ambas han convertido en una espléndida iniciativa de alcance global lo que comenzó casi como un juego de ingenio. En efecto, el pasado 18 de mayo, cuando se celebraba el Día Internacional de los Museos, los miembros de ACPAMAN realizaron estos naipes con la intención de repartirlos a la puerta del Museo Arqueológico. Los visitantes que acudieron aquel día a este centro de la madrileña calle Serrano recibieron el manifiesto que denunciaba el saqueo de los museos iraquíes junto con una de las cartas de la baraja. Dicho documento exigía que se tomasen medidas internacionales que evitaran la venta clandestina de las obras saqueadas y su retorno a Irak, entre otras iniciativas.

Sorprendidos ante el éxito de los naipes (puesto que los visitantes les pedían la baraja completa) decidieron darle un alcance y distribución mayores. Así fue como en las últimas semanas las cartas han llegado a muchos rincones, donde especialistas de todo el mundo las han recibido vía correo electrónico y, se supone, han participado en su distribución.

El arqueólogo José María Luzón, a quien ayer consultó ABC, afirma que no debemos olvidar que el Museo de Bagdad no era sólo el de Mesopotamia, sino también el museo de los sumerios, los acadios y los asirios. Y los naipes lo reflejan. También tenía obras de los periodos islámicos, que no están en las cartas.

Para darnos idea del alcance de la tragedia, hoy ya lejos de las hora de máxima audiencia en las televisiones, Luzón nos recordaba que en el Museo de Bagdad se echaron de menos 80.000 tablillas con escritura cuneiforme, 30.000 de ellas aún sin descifrar. Con ello nos damos cuenta del conocimiento que resultará tan difícil recuperar. Según el arqueólogo, no debemos olvidar que, además, en el incendio de la Biblioteca Nacional de Irak se quemaron numerosos manuscritos andalusíes, verdaderas joyas directamente relacionadas con nuestra historia.

«De momento, sabemos que en Viena se prepara un congreso de expertos de todo el mundo que tendrá lugar entre el 11 y el 13 de junio», añade. Allí, en la capital austriaca, los estudiosos podrán valorar los hallazgos de ayer en el Banco Central de Bagdad y también el conocimiento perdido durante la guerra que tal vez nunca recuperemos.

Fuente: ABC
08/06/2003

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