Seguridad
Corporativa y Protección del
Patrimonio
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Hallan en cámaras
secretas del Banco Central iraquí parte de las joyas del Museo Nacional
La buena nueva ha
llegado de improviso. Cuando todo se daba por perdido, el célebre tesoro
de Nimrod, de la milenaria civilización asiria, ha sido hallado
La noticia
no puede ser mejor. El célebre tesoro de Nimrod, compuesto por
centenares de joyas que datan de la milenaria civilización asiria y que
se daba por perdido, ha sido encontrado en el saqueado Banco Central de
Irak, según han informado fuentes de la entidad bancaria. «Todas las
piezas han sido rescatadas. Un equipo de expertos las está examinando
para constatar si han sufrido algún daño», ha indicado el actual
gobernador de la institución financiera, Faleh Salman.
El
tesoro, descubierto entre 1988 y 1990 en las tumbas de un palacio real
asirio, que data del siglo IX antes de Cristo, se daba por robado en la
ola de saqueo que devastó la capital iraquí tras la caída el 9 de abril
del presidente Sadam Husein. Ahora se ha sabido que el tesoro había sido
escondido en una bóveda del Banco Central por responsables del antiguo
gobierno iraquí, para protegerlo de la guerra.
«Las
joyas nunca se perdieron», ha dicho Salman, que añadió que
«sabíamos desde el principio dónde estaban, aunque tomó mucho tiempo
recuperarlas, ya que permanecían en una cámara inundada por el agua».
Los
investigadores estadounidenses que rescataron el tesoro han explicado
que cuando entraron en la estancia donde estaban las joyas encontraron
los cadáveres de saqueadores que probablemente murieron a manos de
bandas rivales. El caso es que el fabuloso tesoro de Nimrod, que se
creía robado por los ladrones, ha sido rescatado de los sótanos del
Banco Central de Irak, que ha dado la buena nueva .
En
medio del caos y la tristeza que todavía padecen millones de iraquíes,
los alrededores del Banco Central de Irak, el segundo en importancia del
país, bullía ayer de empleados felices por su pronta vuelta al trabajo.
De
ellos, quizá el más alegre era su director, Faleh Daud Salman, que
manifestaba su satisfacción por la recuperación de las entrañas del
edificio de una colección de más de un centenar de joyas patrimonio de
las antiguas reinas asirias del siglo IX antes de Cristo. Insistía en
que «nunca desapareció. Sólo esperábamos a que se dieran las
condiciones de seguridad necesarias para volver a sacarlo a la luz».
Pese a
que se ha especulado mucho sobre el saqueo perpetrado tras la guerra en
el Museo Nacional de Irak, en las últimas semanas se ha sabido que las
piezas de mayor valor fueron escondidas por las autoridades iraquíes un
mes antes de que comenzaran los bombardeos. Una medida idéntica a la
que se tomó durante la guerra del Golfo, en 1991, cuando la colección
Nimrod, recién descubierta, se ocultó por primera vez en las secretas y
profundas cámaras del Banco Central.
Para
evitar que los piratas llegaran al tesoro, los sótanos fueron inundados
y han tenido que ser drenados para recuperar las joyas, que están siendo
analizadas para cuantificar los daños que han podido sufrir. El fabuloso
tesoro fue descubierto para la arqueología a finales de la década de los
ochenta en las tumbas halladas en las ruinas de la antigua ciudad de
Nimrod, a unos 35 kilómetros al sureste de la localidad septentrional
iraquí de Mosul.
Pero
ayer, a Salman, el director del Banco, le llegaban la alegría por
partida doble. Un segundo motivo de contento era que después de casi
dos meses de paro, la entidad reanudaba su actividad en medio de un
severo dispositivo de seguridad norteamericano, que no permitía acceder
a la oficina central en Bagdad.
A
primera hora de la mañana de ayer, la calle que separa los edificios del
Banco Central de Irak y su competidor Al Rafidain, junto al foco más
populoso de la ciudad, era un hervidero de gente después de que los
1.700 empleados de la entidad cobraran el salario de dos meses, además
de una paga extraordinaria de 50 dólares. «Nos han entregado 400.000
dinares (unos 185 euros) además de una ayuda de emergencia», decía
una trabajadora, Randa Hamid, mientras salía junto a dos de sus
compañeras de la sede bancaria, en la que los trabajos de reconstrucción
todavía no han borrado los daños de los bombardeos. Junto a Randa, Marwa
Jaled, cajera de 40 años, mostraba también una amplia sonrisa, pero
matizaba que su entusiasmo era limitado «porque no me gusta la
situación que hemos vivido ni como se está desarrollando».
Las
fuerzas de Estados Unidos que rodeaban con tanques las calles aledañas
al Banco impedían el acceso al mismo, de modo que su apertura ha tenido
sólo carácter simbólico. Ya se sabe que la mayor parte de la
plantilla no volverá a trabajar hasta el próximo 15 de junio. Para
entonces se espera que el restablecimiento de las comunicaciones permita
el reinicio de las transacciones más elementales, algo que puede
contribuir a la normalización.
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Las
piezas más buscadas tras el saqueo arqueológico en Irak ya tienen su
baraja
La iniciativa
española comenzó el pasado 18 de Mayo, Día Internacional de los
Museos. Expertos de todo el mundo preparan un congreso sobre la
situación del patrimonio iraquí en Viena
Todos recordamos la
baraja de los dirigentes iraquíes más buscados. Tal vez por ello fue
un acierto de las autoridades militares norteamericanas el invento,
convertir en estampas de naipe a los miembros del Gobierno de Sadam
Husein. Y el mismo espíritu práctico, quizá con un matiz de protesta
ante la pasividad de los marines ante los saqueos, ha quedado
plasmado en esta iniciativa de la Asociación Cultural de Protectores
y Amigos del Museo Arqueológico Nacional español (ACPAMAN). «El
pasado mayo, cuando celebrábamos al calor de la Unesco el Día
Internacional de los Museos, la iniciativa se puso en marcha»,
refiere a ABC uno de los miembros de la asociación.
Por el momento no está impresa
como baraja -todo llegará-, pero los naipes con las piezas
arqueológicas más buscadas de la antigua Mesopotamia se han
distribuido a través de Internet. Están en manos de los más
importantes museos del mundo, y también la tienen los más reputados
arqueólogos y especialistas. La inmediatez y el alcance mundial son
las mayor ventajas de Internet. Ambas han convertido en una
espléndida iniciativa de alcance global lo que comenzó casi como un
juego de ingenio. En efecto, el pasado 18 de mayo, cuando se
celebraba el Día Internacional de los Museos, los miembros de
ACPAMAN realizaron estos naipes con la intención de repartirlos a la
puerta del Museo Arqueológico. Los visitantes que acudieron aquel
día a este centro de la madrileña calle Serrano recibieron el
manifiesto que denunciaba el saqueo de los museos iraquíes junto con
una de las cartas de la baraja. Dicho documento exigía que se
tomasen medidas internacionales que evitaran la venta clandestina de
las obras saqueadas y su retorno a Irak, entre otras iniciativas.
Sorprendidos ante el éxito de los
naipes (puesto que los visitantes les pedían la baraja completa)
decidieron darle un alcance y distribución mayores. Así fue como en
las últimas semanas las cartas han llegado a muchos rincones, donde
especialistas de todo el mundo las han recibido vía correo
electrónico y, se supone, han participado en su distribución.
El arqueólogo José María Luzón, a
quien ayer consultó ABC, afirma que no debemos olvidar que el Museo
de Bagdad no era sólo el de Mesopotamia, sino también el museo de
los sumerios, los acadios y los asirios. Y los naipes lo reflejan.
También tenía obras de los periodos islámicos, que no están en
las cartas.
Para darnos idea del alcance de la
tragedia, hoy ya lejos de las hora de máxima audiencia en las
televisiones, Luzón nos recordaba que en el Museo de Bagdad se
echaron de menos 80.000 tablillas con escritura cuneiforme, 30.000
de ellas aún sin descifrar. Con ello nos damos cuenta del
conocimiento que resultará tan difícil recuperar. Según el
arqueólogo, no debemos olvidar que, además, en el incendio de la
Biblioteca Nacional de Irak se quemaron numerosos manuscritos
andalusíes, verdaderas joyas directamente relacionadas con nuestra
historia.
«De momento, sabemos que en
Viena se prepara un congreso de expertos de todo el mundo que tendrá
lugar entre el 11 y el 13 de junio», añade. Allí, en la capital
austriaca, los estudiosos podrán valorar los hallazgos de ayer en el
Banco Central de Bagdad y también el conocimiento perdido durante la
guerra que tal vez nunca recuperemos. |
Fuente: ABC
08/06/2003