Belt Ibérica S.A. Analistas de Prevención

- Menú -

HOME

Noticias...
Se busca...
Eventos...
Legislación...
Bibliografía...
Artículos...

> MAPA del WEB <

Su opinión...

Envíenos la noticia o el comentario que desee.

 

 

Noticias Profesionales

  

Noticias

Martes 24 de junio de 2003


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

Richard B. Myers:
«Probablemente no sea cierto que el Museo Nacional de Irak fuera saqueado»

El general Myers es el segundo en el escalafón del Ejército de los Estados Unidos, sólo precedido por el comandante en jefe: George W. Bush. Asumió su cargo en el peor momento posible: el 1 de octubre de 2001, tres semanas después del 11-S. Desde entonces ha dirigido una guerra en Afganistán y otra en Irak. Ahora le preocupa la reconstrucción de este país

 

-Acaban de lanzar en Irak la operación Escorpión del Desierto. ¿Sigue Sadam vivo y con capacidad de resistir?

-No está claro que esté vivo, aunque los indicios apuntan a que lo está. En todo caso, los que fueron sus leales mantienen la esperanza y los baasistas, los paramilitares que lucharon por el régimen y otros que entraron en el país para apoyar a Sadam tienen todavía la esperanza de restaurar la dictadura del Partido Baas. Esos son los que estamos viendo actuar y a ellos está respondiendo la coalición de manera muy dura.

-¿Hay una resistencia unida contra la presencia extranjera en Irak?

-Hoy por hoy estimamos que está dividida y actúa de forma esporádica, oportunista. Pero los informes de la inteligencia no son perfectos y habremos de ver cómo evoluciona. Si no nos ocupamos de ello sería muy probable que se uniesen. El grupo que confrontamos la semana pasada a medio camino entre Bagdad y la frontera siria, en un choque que les causó entre 70 y 80 muertos, luchó con inusitada fiereza, hasta el último hombre. Pero eran extranjeros en su gran mayoría y todavía estamos investigando su procedencia.

-Usted ha llegado a hablar de cinco grupos que combaten la presencia de la coalición en Irak ¿Podría enumerarlos?

-Está el grupo Answar al-Islam, que operaba en el noreste de Irak; están los baasistas; hay elementos apoyados por Irán; también están los jihadistas extranjeros que entraron durante la guerra y quedaría un último grupo disperso de facciones menores que se oponen a la presencia de la coalición.

-Y ¿quién apoya la presencia de la coalición?

-En Irak no se pueden hacer generalizaciones. La situación no es igual en todas las partes del país. El norte y el sur están relativamente estables, las infraestructuras, la electricidad, el agua, alimentos, medicamentos, están más disponibles hoy que antes de la guerra. Bagdad es un caso aparte. El sistema eléctrico era muy frágil de entrada y lo sigue siendo. Estamos haciendo un gran esfuerzo para restablecer ese fluido, el agua y los servicios sanitarios. La infraestructura merece mucha atención; la mayor parte no fue dañada en el conflicto -parte sí- sino que estaba muy deteriorada de antemano. Para que mejore la seguridad hace falta que lo haga también la situación política y la económica, que en Bagdad mejora cada día. Está casi normalizada: vuelve a haber atascos de tráfico.

-¿Por qué las tropas norteamericanas contemplaron impasibles los saqueos de Bagdad tras la toma de la ciudad?

-Creo que algunas de las informaciones fueron exageradas. Por tomar el caso del Museo Nacional, ahora resulta que probablemente no sea cierto que fuera saqueado. Hubo algunos robos, pero de los principales objetos, parece que sólo un puñado se ha perdido. La mayor parte fue protegido. Si hablan con gente que estuvo allí antes de la guerra, semanas antes había un cartel en la puerta que decía «cerrado para proteger las obras de arte». Allí se estaban tomando medidas de las que no estábamos informados. Hay que entender el tipo de régimen del que estamos hablando. Abrieron todas las cárceles: salieron los prisioneros políticos -eso es bueno-, pero también criminales que se dedicaron a las actividades propias de su condición. Era un régimen que gobernaba por medio de la intimidación y sin un cuerpo de policía propiamente dicho. El factor de intimidación hacía las veces de la Policía a la hora de mantener el orden. Desaparecida la intimidación tuvimos un problema durante días, mientras hacíamos la transición de operaciones de combate a operaciones de estabilización.

Noticias relacionadas:

* ¿Dónde está la verdad sobre el Museo de Bagdad? (27.06)
*
El Museo Nacional de Irak recupera 475 piezas robadas durante el saqueo (02.05)

Fuente: ABC
17.06.2003

© BELT.ES  Copyright. Belt Ibérica, S.A. Madrid - 2004. belt@belt.es