Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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André Glucksmann,
escritor y filósofo:
«Los
aplazamientos hacen el juego a Sadam Husein»
El escritor y
filósofo francés apoya una intervención militar de los Estados Unidos en
Irak ante la banalización de la amenaza universal que suponen las armas
de destrucción masiva, químicas y biológicas en manos de países o grupos
terroristas
André
Glucksmann es uno de los pensadores europeos más influyentes de nuestro
tiempo. Desde hace treinta años, su obra no ha dejado de abordar
todos los grandes debates políticos, filosóficos, morales y culturales
de nuestra civilización: desde la guerra de Vietnam a las consecuencias
filosóficas del 11 de septiembre, de los sistemas totalitarios a las
guerras de los Balcanes, de los fundamentos de la libertad al futuro de
las sociedades libres, sus ensayos, traducidos a todas las lenguas
europeas, no han dejado de alimentar una reflexión de fondo sobre el
destino mismo de nuestras culturas.
Hoy,
André Glucksmann apoya una intervención militar de los Estados Unidos en
Irak, porque, a su modo de ver, la banalización de las armas de
destrucción masiva, químicas y biológicas, se ha convertido en una
amenaza universal. A su entender, tales armas, fáciles de fabricar y
fáciles de utilizar, se transforman, en manos de un personaje como Sadam
Husein, en una suerte de riesgo de Apocalipsis criminal, que él
percibe como la mayor amenaza que hoy pesa sobre toda la humanidad. Él
lo explica de manera muy apasionada.
- ¿Porqué
cree usted que hay que derrocar a Sadam Husein, con guerra o sin guerra?
- Porque
desde el pasado 11 de septiembre del 2001 el tiempo juega a favor de los
terroristas. La proliferación de las armas químicas y biológicas se ha
transformado en un grave peligro para la humanidad. Porque pueden
ocultarse fácilmente. Porque un terrorista puede provocar un magnicidio
de alcance planetario de manera muy simple e inquietante. El terrorista
de mañana podrá destruir el mundo. Media humanidad ya se congratuló con
el 11 de septiembre. El tiempo juega hoy en favor de los criminales más
peligrosos. Dejar que pasen los días es dejar a Sadam Husein jugar su
juego inquietante.
- ¿Y
no sería preferible desarmar a Sadam Husein sin guerra, sin recurrir a
un conflicto militar finalmente imprevisible?
-
Cualquier medio será bueno, si se consigue quitar de Irak a ese tirano
peligroso. Pero, ojo, cualquier científico le dirá que es muy fácil
ocultar armas químicas y biológicas, que pueden cobrarse miles y decenas
de miles de muerte con una facilidad trágica. En manos de un dictador,
en un sistema dictatorial, es muy fácil ocultar esas armas de
destrucción masiva, que pueden disimularse con facilidad. En el caso
del Irak de Sadam Husein se trata de una evidencia. No hay ninguna
libertad.
El tirano
tiene todas las cartas en su mano. Los científicos no pueden hablar.
Incluso si llegar a hablar están amordazados, porque sus familias están
en manos de una policía siniestra que llevan años y años masacrando a
sus víctimas, ante la indiferencia y la impunidad, sin que nadie se
acuerde de ellas.
- Sin
embargo, Francia, Alemania y Rusia han redactado un memorándum y una
declaración solemne, insistiendo en que, a su modo de ver, es posible
desarmar a Irak con medios pacíficos, a través de las inspecciones
impulsadas por las Naciones Unidas.
- La alianza de Jacques Chirac con Vladimir Putin me parece un error
trágico y un escándalo moral. Un error trágico, porque esa alianza de
nuevo cuño consuma la demolición de diez años de aproximación entre la
Unión Europea y los países del Este europeo. En Varsovia, en Praga, o en
Budapest, que también son grandes capitales europeas, esa «alianza por
la paz» desentierra el fantasma de la antigua estaca militar soviética.
Recuerdo que la prensa del Este europeo ha comparado a Chirac con
Breznev. Quizá sea muy exagerado. Pero es una reacción de miedo e
incertidumbre. Grave. Y escándalo moral. Que la nueva coalición
franco-ruso-alemana cuente con el apoyo de China debiera inquietar a
quienes se interesan por los derechos del hombre. No puede olvidarse a
la ligera que fueron los generales del presidente Putin quienes
arrasaron la capital de Chechenia, dejando tras de si entre 100.000 y
300.000 cadáveres. Nada más trágico y espantoso que la guerra genocida
de Putin contra el pueblo checheno.
-
Sin embargo, los Gobiernos de París y Berlín están en aparente sintonía
con los sondeos de opinión y las manifestaciones nacionales e
internacionales que denuncian la anunciada intervención norteamericana.
- Pura
demagogia. Los Gobiernos de París y Berlín deberían recordar que, en
democracia, las decisiones no se toman a través de los sondeos de
opinión ni las manifestaciones callejeras; sino que son la
responsabilidad, grave responsabilidad, sin duda, de los gobiernos
elegidos libremente. Los gobiernos de Praga, Sofía, Varsovia, Londres y
Madrid son tan legítimos y democráticos como los de París y Berlín,
¿como hay que recordar cosas tan evidentes?
-
¿Porqué desconfiar de París y Berlín y confiar en Washington?
- París y
Berlín están en las nubes. Dar tiempo al tiempo es dejar que se
complique el problema de fondo. Los aplazamientos hacen el juego de
Sadam Husein. Dicho todo esto, es una evidencia que los estrategas
americanos tampoco son infalibles. Y tampoco es prudente darles un
cheque en blanco.
- Una vez
desenterrada el hacha de la guerra, es posible ganar todas las batallas,
pero también pueden perderse la batalla decisiva de la paz.
- Si
quedamos paralizados por el miedo a los terroristas, será la victoria
final del Terror. Si se prohíbe actuar a los bomberos, porque tenemos
miedo al fuego, entonces estamos a las puertas de un incendio universal.
Si se suprime la policía, por miedo a los criminales, entraremos en una
selva de proporciones planetarias. Sadam Husein es un tirano y un
terrorista peligroso. Mientras siga en el poder en Irak será una amenaza
grave para la paz y para la seguridad, en Oriente Medio y mucho más
allá.
- De
entrada, Sadam Husein ha conseguido algo que no había conseguido la
antigua Unión Soviética, dividir Europa, enfrentar a Europa contra los
Estados Unidos.
- No se
trata de una victoria de Sadam Husein, sino de un fracaso de Europa. Un
desastre para Europa, también, me temo.
- Walter
Benjamin creía que el progreso era el eterno retorno de la catástrofe.
¿Usted es pesimista u optimista?. ¿Habrá guerra?, ¿tendrá alguna
consecuencia feliz ese conflicto, o seguirán nuevos desastres y
tragedias?
- El gran
desastre, la gran tragedia, sería seguir dejando que pase el tiempo sin
hacer nada. Esa sería nuestra primera derrota. Nadie duda que Sadam
Husein es un terrorista. Un criminal ambicioso que lleva mucho
tiempo aterrorizando a su pueblo. El verdadero peligro es dejarlo en el
poder más tiempo. El riesgo, fatal, es continuar dejando que se pudra
una situación espantosa, para el pueblo iraquí, víctima de una tiranía
que lleva mucho tiempo cobrándose muchos muertos, torturando y matando.
En 1991, yo y mucho otros lanzamos un llamamiento a las democracias
occidentales, pidiendo una intervención militar urgente para poner fin
al régimen de terror de Slobodan Milósevic. Pero, de entrada, nadie nos
hizo caso. Y se dejó pudrir aquella situación. La indiferencia y el
comportamiento de muchas democracias costó más de 200.000 muertos.
Y, al final, fue una intervención militar, dirigida por la OTAN, la que
permitió salvar a un millón de kosovares. Por aquellos años, los
«pacifistas» también estaban por la pasividad y contra cualquier
intervención americana. Hoy, Milósevic debe hablar de sus crímenes
contra la humanidad ante un tribunal internacional.
Con Sadam
Husein hay que hacer exactamente lo mismo. Sus crímenes son igualmente
odiosos. Ese hombre es un terrorista peligroso, una amenaza para toda la
humanidad. Si es posible quitarlo de en medio sin guerra, de acuerdo;
pero no debe perderse más tiempo. Los días pasan y juegan en favor del
terrorismo. Es urgente una acción definitiva, que ponga fin a ese
foco de crímenes y terror, amenazantes.
Fuente: ABC
9/03/03