Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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Nuevo armamento,
otros métodos de combate
En casi todos los
conflicto significativos en el que ha participado Estados Unidos desde
la guerra fría, han aparecido nuevos sistemas de armamento que cambiaban
sutilmente la forma de luchar en las guerras.
En
1991 se mostró por primera vez que, con municiones altamente precisas,
la potencia aérea podía ganar la guerra casi por sí sola. Más
recientemente, en la campaña de Afganistán, se presentó al mundo el
vehículo aéreo no tripulado Predator, un avión de reconocimiento que
puede planear lentamente por el campo de batalla durante horas, enviando
al mando información en tiempo real. Armado con misiles Hellfire, un
Predator mató a dos sospechosos de pertenecer a Al Qaeda en Yemen el
pasado mes de noviembre.
El campo de batalla es, en muchos aspectos, la única prueba real para un
gran número de armamento multimillonario probado durante varias décadas.
Su éxito o fracaso puede tener un impacto a largo plazo en la manera de
luchar de las fuerzas armadas de Estados Unidos y en la estructura de la
industria de defensa.
Experiencia afgana
En la
nueva campaña iraquí, algunos armamentos están tomando una importancia
especial, gracias a su utilidad durante la campaña afgana. El más
destacado es la nueva generación de bombas guiadas, denominadas
municiones de ataque directo conjunto (JDAM). Durante la operación
Tormenta del Desierto, las armas de precisión guiadas por láser
destruyeron blancos pequeños, como un tanque o una lanzadera de misiles
Scud, incluso cuando eran lanzadas desde mucha altitud.
Sin embargo, estas municiones guiadas por láser no son útiles con nubes
espesas, como ocurrió en 1991 con el humo de los pozos de petróleo
incendiados en Kuwait. Las JDAMs, al contrario, están guiadas por
satélites de posición, pudiendo divisar el blanco con de tiempo adverso.
Esta munición está particularmente adecuada para la invasión rápida que
el Pentágono ha planeado en Irak. Cada bomba es tan exacta que un solo
avión puede utilizarse para múltiples objetivos, requiriendo menos
salidas para destruir los miles de blancos preseleccionados. "Ahora
tenemos el armamento para cumplir en 24 o 36 horas lo que costó siete
días en la Guerra del Golfo", subraya Buster Glosson, un general
retirado de las fuerzas aéreas que dirigió los bombardeos en 1991. Cómo
se preparan ahora las fuerzas para un ataque en tierra no tienen nada
que ver a como lo hacían hace doce años -sólo una división del ejercito
con armamento pesado está desplegada en Irak-, ya que la potencia aérea
y las JDMAs serán particularmente importantes. Con una relativa
escasez de tanques, la potencia de fuego para apoyar a la infantería
vendrá en su mayoría de los helicópteros, en particular del más letal:
el Apache Longbow.
En muchos aspectos, los Apaches son tanques voladores, equipados la
mayoría con dieciséis misiles antitanque Hellfire que, con el radar
Longbow, pueden ser disparados a distintos objetivos con pocos segundos
entre uno y otro, a millas de distancia. Esto permite al helicóptero
"disparar y olvidar", volando fuera de la zona de combate antes de que
sea detectado. Puede volar de noche y con mal tiempo, cerca del suelo, a
más de 150 millas por hora, convirtiéndose en el arma más efectiva
antitanque.
El ejército confía mucho en su capacidad -los Apache son una de
las piedras angulares de sus esfuerzos de transformación- por las nuevas
versiones de Longbow, sistemas de comunicación muy avanzados que les
permiten enviar las localizaciones de ambos bandos al mando a través del
ordenador.
Sistemas de mando
Pero las
armas más importantes en el campo de batalla iraquí serán los nuevos
sistemas de mando y control. Éstos permiten al ejército seguir a sus
tanques Abrams y sus vehículos de combate Bradley en pantallas del
ordenador, permitiendo a las unidades moverse rápidamente sobre grandes
espacios sin tener que mantener contacto visual con cada uno de ellos.
Se espera que esta capacidad haga posible a las fuerzas de Estados
Unidos alcanzar los valles del Tigris y el Éufrates en pocos días,
completando en menos de una semana las 400 millas hasta Bagdad.
La cuarta División de Infantería del ejército es la única equipada con
el nuevo sistema en todos sus vehículos de combate. Es popularmente
conocida como fuerza 21 de combate para mando de Brigada e inferiores
(Force 21 Battle Command, Brigade and Below, FBCB2). Pero este es el
primer paso de lo que el Pentágono espera que muy pronto "un campo de
batalla digital", permitiendo a cada militar, desde un simple
soldado hasta el mando general, saber dónde se encuentra cada elemento
de una fuerza invasora -un concepto conocido como 'conciencia total de
las circunstancias'-. Con un sistema de transmisión de órdenes se puede
reducir drásticamente la llamada "niebla de guerra", es decir,
víctimas por fuego amigo.
Los sistemas FBCB2 ya permiten a un tanque descargar imágenes en tiempo
real de los Predator que sobrevuelan la zona a ordenadores portátiles de
gran tamaño dentro de cada tanque. También tienen acceso a las imágenes
del satélite y a los datos enviados por otras fuerzas invasoras,
incluyendo los Apaches y otros tanques, que son automáticamente
actualizadas por el personal del cuartel general que viaja con tropas
que avanzan en sus propios centros de mando blindados.
"Puedo ver al enemigo, también puedo verme a mi mismo moviéndome a
una posición ventajosa y, entonces, puedo dominarle", aseugura el
Coronel Don Campbel, comandante de la primera brigada de combate de la
cuarta División de Infantería.
Fuente: Expansión
21/03/03