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Viernes 21 de marzo de 2003


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

Nuevo armamento, otros métodos de combate

En casi todos los conflicto significativos en el que ha participado Estados Unidos desde la guerra fría, han aparecido nuevos sistemas de armamento que cambiaban sutilmente la forma de luchar en las guerras.

 

En 1991 se mostró por primera vez que, con municiones altamente precisas, la potencia aérea podía ganar la guerra casi por sí sola. Más recientemente, en la campaña de Afganistán, se presentó al mundo el vehículo aéreo no tripulado Predator, un avión de reconocimiento que puede planear lentamente por el campo de batalla durante horas, enviando al mando información en tiempo real. Armado con misiles Hellfire, un Predator mató a dos sospechosos de pertenecer a Al Qaeda en Yemen el pasado mes de noviembre.

El campo de batalla es, en muchos aspectos, la única prueba real para un gran número de armamento multimillonario probado durante varias décadas. Su éxito o fracaso puede tener un impacto a largo plazo en la manera de luchar de las fuerzas armadas de Estados Unidos y en la estructura de la industria de defensa.

Experiencia afgana

En la nueva campaña iraquí, algunos armamentos están tomando una importancia especial, gracias a su utilidad durante la campaña afgana. El más destacado es la nueva generación de bombas guiadas, denominadas municiones de ataque directo conjunto (JDAM). Durante la operación Tormenta del Desierto, las armas de precisión guiadas por láser destruyeron blancos pequeños, como un tanque o una lanzadera de misiles Scud, incluso cuando eran lanzadas desde mucha altitud.

Sin embargo, estas municiones guiadas por láser no son útiles con nubes espesas, como ocurrió en 1991 con el humo de los pozos de petróleo incendiados en Kuwait. Las JDAMs, al contrario, están guiadas por satélites de posición, pudiendo divisar el blanco con de tiempo adverso.

Esta munición está particularmente adecuada para la invasión rápida que el Pentágono ha planeado en Irak. Cada bomba es tan exacta que un solo avión puede utilizarse para múltiples objetivos, requiriendo menos salidas para destruir los miles de blancos preseleccionados. "Ahora tenemos el armamento para cumplir en 24 o 36 horas lo que costó siete días en la Guerra del Golfo", subraya Buster Glosson, un general retirado de las fuerzas aéreas que dirigió los bombardeos en 1991. Cómo se preparan ahora las fuerzas para un ataque en tierra no tienen nada que ver a como lo hacían hace doce años -sólo una división del ejercito con armamento pesado está desplegada en Irak-, ya que la potencia aérea y las JDMAs serán particularmente importantes. Con una relativa escasez de tanques, la potencia de fuego para apoyar a la infantería vendrá en su mayoría de los helicópteros, en particular del más letal: el Apache Longbow.

En muchos aspectos, los Apaches son tanques voladores, equipados la mayoría con dieciséis misiles antitanque Hellfire que, con el radar Longbow, pueden ser disparados a distintos objetivos con pocos segundos entre uno y otro, a millas de distancia. Esto permite al helicóptero "disparar y olvidar", volando fuera de la zona de combate antes de que sea detectado. Puede volar de noche y con mal tiempo, cerca del suelo, a más de 150 millas por hora, convirtiéndose en el arma más efectiva antitanque.

El ejército confía mucho en su capacidad -los Apache son una de las piedras angulares de sus esfuerzos de transformación- por las nuevas versiones de Longbow, sistemas de comunicación muy avanzados que les permiten enviar las localizaciones de ambos bandos al mando a través del ordenador.

Sistemas de mando

Pero las armas más importantes en el campo de batalla iraquí serán los nuevos sistemas de mando y control. Éstos permiten al ejército seguir a sus tanques Abrams y sus vehículos de combate Bradley en pantallas del ordenador, permitiendo a las unidades moverse rápidamente sobre grandes espacios sin tener que mantener contacto visual con cada uno de ellos. Se espera que esta capacidad haga posible a las fuerzas de Estados Unidos alcanzar los valles del Tigris y el Éufrates en pocos días, completando en menos de una semana las 400 millas hasta Bagdad.

La cuarta División de Infantería del ejército es la única equipada con el nuevo sistema en todos sus vehículos de combate. Es popularmente conocida como fuerza 21 de combate para mando de Brigada e inferiores (Force 21 Battle Command, Brigade and Below, FBCB2). Pero este es el primer paso de lo que el Pentágono espera que muy pronto "un campo de batalla digital", permitiendo a cada militar, desde un simple soldado hasta el mando general, saber dónde se encuentra cada elemento de una fuerza invasora -un concepto conocido como 'conciencia total de las circunstancias'-. Con un sistema de transmisión de órdenes se puede reducir drásticamente la llamada "niebla de guerra", es decir, víctimas por fuego amigo.

Los sistemas FBCB2 ya permiten a un tanque descargar imágenes en tiempo real de los Predator que sobrevuelan la zona a ordenadores portátiles de gran tamaño dentro de cada tanque. También tienen acceso a las imágenes del satélite y a los datos enviados por otras fuerzas invasoras, incluyendo los Apaches y otros tanques, que son automáticamente actualizadas por el personal del cuartel general que viaja con tropas que avanzan en sus propios centros de mando blindados.

"Puedo ver al enemigo, también puedo verme a mi mismo moviéndome a una posición ventajosa y, entonces, puedo dominarle", aseugura el Coronel Don Campbel, comandante de la primera brigada de combate de la cuarta División de Infantería.

Fuente: Expansión
21/03/03

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