Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
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Federico Trillo:
«Sin la Alianza Atlántica, Europa no está capacitada, hoy, para
defenderse»
El ministro de
Defensa manifiesta su optimismo por la marcha de la ofensiva en Irak y
constata la incapacidad de la defensa europea para actuar de forma
autónoma
-La
ofensiva va más rápido de lo que cabía suponer. ¿Por qué han avanzando
las tropas y de tal manera cuando apenas habían comenzado los
bombardeos?
-Se ha
conseguido una línea de continuidad clara entre la legitimación de la
acción y la ejecución de la intervención. El objetivo es Sadam Husein y
su estructura de poder político-militar; no su pueblo. Y ése es también
el objetivo de los bombardeos, que procuran evitar así daños colaterales
e indiscriminados. Esa estrategia constituye la primera fase, que puede
ir luego acompañada o no de las estrategias derivadas de la división que
puede estar produciendo en las filas iraquíes el propio castigo
selectivo al que están sometiendo al régimen los bombardeos de los
aliados. Se pasaría de la estrategia de la «decapitación» a la
estrategia de la «división interna». Nótese que se ha avanzado
doscientos kilómetros sin encontrar una resistencia organizada, sin
consolidar un frente, a un ritmo de deserciones y rendiciones del veinte
o veinticinco por ciento. Eso hace concebir la esperanza de no tener que
recurrir a un cambio de estrategia que lleve al bombardeo masivo.
-¿Hasta
qué punto esta operación implica un riesgo más elevado para las tropas
norteamericanas?
-Nadie
puede discutir la superioridad cualitativa de las fuerzas
norteamericanas más las británicas, que son las atacantes. Superioridad
basada fundamentalmente en la tecnológica, que significa inteligencia en
la previsión, precisión y menor riesgo en la ejecución. Inteligencia en
la localización del objetivo, en el seguimiento del mismo, con un
acortamiento del tiempo real para la ejecución de la acción. Las bombas
de precisión guiada están demostrando que se han mejorado
exponencialmente desde hace diez años, hasta el punto que el limitado
número de bajas y el éxito en la destrucción de los objetivos
político-militares demuestran esa eficacia y superioridad. En lo que es
superior la fuerza iraquí es en número. Pero a mi juicio no se arriesga
cuando se tiene, además de la superioridad moral, la superioridad en la
determinación. Los ejércitos de la coalición saben muy bien que van a
ganar esta batalla. Las huestes de Sadam saben no menos bien que van a
perder esta guerra. Y, además, los primeros saben que les acompañan la
ley y el derecho internacional universal. Y los segundos se saben con
complejo de culpa y desconfianza en el mando. No digo que la operación
sea corta ni fácil -eso sería una insensatez por mi parte-, pero será
indudablemente un triunfo de la coalición y yo espero y deseo que con
menor coste para el pueblo de Irak.
-La
decisión del Parlamento turco de enviar a su propio Ejército ha sido
respondida por los kurdos de Irak con la amenaza de confrontación. ¿Qué
ocurrirá si se desencadenan otras guerras en paralelo?
-Sin duda,
es el factor más preocupante del conflicto de Irak en este momento. La
voluntad de la mayoría democráticamente expresada en Turquía, por su
nuevo Gobierno y la de sus Fuerzas Armadas, es dar todo el apoyo
necesitado por la coalición internacional para las operaciones sobre
Irak, pero lamentablemente el problema kurdo parece estar envenenándolo
en las últimas horas. Se ha garantizado la integridad territorial de
Irak, el que pueda tener un trato plural y no discriminatorio de las
distintas etnias que constituyen esa joven nación, y yo creo que si eso
se acepta y se entiende por Turquía, será un paso gigantesco para la
solución.
-Hay
unos cuarenta países que están apoyando la campaña iraquí, pero las
operaciones militares están siendo ejecutadas por Estados Unidos con la
sola ayuda sobre el terreno en tareas de combate del Reino Unido. ¿No
quieren los Estados Unidos contar con otras ayudas que estorbarían más
de lo que ayudarían?
-Los
Estados Unidos no han querido forzar a nadie en el terreno militar o el
diplomático. Están convencidos de la legitimidad de la causa que
defienden. Y también, de su capacidad de hacerlo solos. Pero han
agradecido y valorado enormemente cualquier aportación de otros países a
la coalición contra Irak. La aportación española se ha medido por lo que
ha sido en los últimos años la línea de actuación de los ejércitos de la
UE. El eje angloamericano ha llevado la ejecución también en la guerra
contra los talibanes de Afganistán, y la UE ha liderado, bajo
presidencia española y con mando británico, la fuerza para la seguridad
establecida después por la ONU. Es decir: nos hemos especializado en
misiones humanitarias y de paz. Y se ha tomado esta decisión por el
Gobierno porque es la que entendemos que más se ajusta a la sensibilidad
de la opinión pública española. Hay que recordar que los Estados Unidos
han esperado, desde que se anunció que estaban en condiciones de poner
en ejecución el Derecho internacional, a que se agotaran todos los
recursos. Se llevó una vez más a la ONU; a consultas al Consejo
Atlántico; se ha tratado de conseguir una unanimidad en esos foros que,
por el veto anacrónico de algunos, no ha sido posible.
-¿Tenemos un Ejército especializado en misiones de humanitarias o un
Ejército que sólo está capacitado para intervenir en posguerras?
-Las
Fuerzas Armadas españolas han demostrado en años recientes que tienen la
dimensión propia del protagonismo internacional que corresponde a la
España de nuestros días: la España de las libertades, la España de los
veinticinco años de una Constitución democrática. Las Fuerzas Armadas
españolas han estado en misiones ofensivas y de ataque en Kosovo, y lo
han hecho con tanto acierto que hemos concedido dieciocho cruces rojas
para condecorar por acciones de combate a los pilotos del Ejército del
Aire y a sus equipos de apoyo. Y han demostrado también su capacidad de
defensa propia, sin disparar un solo tiro, y con una precisión admirada
por todos, en la operación de desalojo de la isla de Perejil. Ahora van
a tener ocasión de ejercitar una misión, que es en la que parece que los
ejércitos europeos están especializándose: las llamadas «misiones
Petesberg» que ha adoptado para sí la UE.
-Si
alguna vez existe una seguridad, una defensa europea, ¿podríamos aspirar
a algún otro papel?
-Como ha
señalado el presidente Aznar, la misión española de apoyo humanitario es
muy honrosa; es una misión sin duda militar, pero no de ataque ni de
conflicto, aunque imprescindible y en plena sintonía con lo que el
pueblo español quería. ¿Hemos de limitarnos, en el futuro inmediato, a
ese tipo de misiones como europeos? Los españoles, por fortuna, no. Los
españoles están defendidos también con capacidades operativas activas
para cualquier supuesto contrario a los intereses de la defensa nacional
y a los valores que garantiza la defensa colectiva en la Alianza
Atlántica. Si la UE se planteara defenderse por sí misma de un ataque
como el del 11-S y llevar la legítima defensa hasta Afganistán, no
podría siquiera trasladar por sí misma las tropas, porque carece de
capacidades de desplazamiento tanto aéreas como navales. No habría
podido hacerlo sin las capacidades de desplazamiento de la Alianza
Atlántica o contratando aviones de EE.UU. o Rusia. Si Europa
pretendiera, por otra parte, desarrollar una defensa limitada a los
países vecinos de su propio territorio, tampoco estaría capacitada como
tal Europa para hacerlo, de momento, por sí misma. Piénsese que la
misión que hemos emprendido en Macedonia por fin, no había podido
ponerse en marcha hasta ahora sin un entendimiento con la Alianza
Atlántica, que es la que desarrolla el mando, control, inteligencia y
planeamiento. En consecuencia: sin la Alianza Atlántica, Europa no está
capacitada, hoy por hoy, para defenderse por sí misma. Y, lo que es
peor, no está capacitada para hacerlo, al menos, en los próximos diez
años, que son los que faltan, por lo menos, para completar las as
capacidades de desplazamiento estratégico. Esa Alianza Atlántica que
nació muy fuerte, que fue capaz de reciclarse entre Washington 1999 y
Praga 2002, es la que algunos -me temo que los de siempre- han
cuestionado en las últimas semanas. La Carta Atlántica de las Azores es
un relanzamiento de la de 1949. No deja de ser toda una confirmación el
que el viernes el Consejo de Ministros de España haya aprobado los
protocolos de ratificación del Tratado de Washington de los siete nuevos
miembros de la Alianza procedentes del Centro y del Este de Europa que,
por cierto, están mucho más sólidamente protegidos en esa Alianza que en
un eventual eje París-Moscú.
-¿El
Gobierno descarta que de esta crisis surja una nueva estructura
internacional de seguridad?
-Creo que
estamos generando nuevas estructuras internacionales de seguridad, tanto
a nivel político -si lo quiere, diplomático- como a nivel operativo.
Pero en lo tocante a esto último la única organización de seguridad del
mundo es la Alianza Atlántica. Deberíamos preservarla en su unidad y en
su fortaleza, porque no hay otra. Además, ha demostrado durante los
últimos cincuenta años que ha respondido perfectamente a su misión: sin
necesidad de un solo disparo se disolvió su enemigo geopolítico, el
antiguo Telón de Acero. En las ocasiones en las que se ha puesto a
prueba fuera de área, como en el apoyo, tras el 11 de Septiembre, a
Afganistán, ha reaccionado institucional y operativamente con gran
rapidez y flexibilidad. El Consejo de Seguridad sin duda, deberá ser
repensado a la luz del ejercicio del derecho de veto que por algunos se
ha ejercitado o se ha anunciado cuando sencillamente conviene a sus
intereses..
-¿La
despedida que han tenido los buques que han partido hacia la zona ha
sido la adecuada?
-Sin
ninguna duda. Y muy honrosa, en contra de lo que ha publicado algún
medio, en estos puntos mal informado. Porque ha estado presidida por el
almirante jefe de la Flota y por el general jefe de la Fuerza de
Maniobra.
-¿Por
qué, en otros países, las tropas enviadas a zona de conflicto reciben el
pleno respaldo de todas las fuerzas políticas y en España es motivo de
crítica, que afecta a los propios soldados que van?
-Lo
sentirán en el sentido afectivo. Allá cada cual con lo que quiera hacer
en ese punto, porque quiero recordar que el propio presidente Felipe
González, si algo le pidió a la oposición disidente, que no era la del
Partido Popular, era que, al menos, apoyara la moral de las fuerzas
desplazadas en el conflicto del Golfo. Hubiera sido bueno que lo
recordara el señor Rodríguez Zapatero. El motivo principal es que en
España hay fuerzas políticas que no practican el sentido de la
responsabilidad, probablemente por inmadurez democrática, o por
debilidad de sus equipos dirigentes. Y porque tampoco practican esa sana
virtud de la coherencia.
-¿Cuál
es el uso que está dando Estados Unidos a las bases de utilización
conjunta durante esta guerra?
-El uso
que tiene perfectamente definido y previsto el Convenio de Cooperación
para la Defensa, recientemente renovado, por cierto, con la misma
estructura que la que dejó el Gobierno socialista y con el apoyo unánime
del propio Grupo Socialista, hace un mes, en el Senado y, antes, en el
Congreso. No hay ninguna solicitud, ningún uso que no esté previsto en
el Convenio, y España responde, como lo hacen los restantes países que
tienen suscritos convenios porque los tratados deben ser respetados.
Tanto es así, que incluso los alemanes, cuyo Gobierno no ha estado en la
misma posición que el Gobierno de España ni participa en la coalición
internacional, no han dudado en ningún momento en hacer frente a sus
compromisos internacionales y autorizar el uso de sus bases por los
Estados Unidos.
-¿Cómo
afecta esta crisis al alistamiento de soldados profesionales?
-Para
sorpresa de muchos, ha sido enormemente positivo, lo cual hace cifrar
muchas esperanzas en los jóvenes españoles, que han incrementado
enormemente el alistamiento en las Fuerzas Armadas profesionales en el
último mes. En el último ciclo el incremento de candidatos a soldados
profesionales es del 39,9 por ciento; pasan de 4.219 a 5.903.
-Alemania parece querer cedernos el mando de la misión en Afganistán.
¿Lo aceptaremos?
-No. He
explicado al ministro Struck que España se esforzó de manera especial en
dar el primer impulso a la misión en Afganistán, cuando ejercía la
presidencia de la UE, que es cuando se puso en marcha, cediendo el mando
militar a los británicos, pero aportando todo aquello que no era capaz
de aportar nadie. A aquel esfuerzo, agradecido por los aliados y por
Naciones Unidas, hemos sumado luego el mantenimiento durante catorce
meses los mandatos sucesivos de nuestro contingente. Ahora empezamos a
reducirlo, y hora es que sean otros los que compensen con más
aportaciones. Por lo demás, también apoyamos la idea, y procuraremos así
impulsarla dentro de la Alianza Atlántica, de que sea la propia OTAN la
que asuma el liderazgo de la misión en la renovación.
-¿Cómo
de debilitada en términos políticos ha quedado Europa tras esta crisis
militar? ¿Es la defensa la asignatura pendiente de la UE?
-Estamos
tratando de recomponer la unidad del mensaje exterior europeo a la misma
velocidad al menos con la que se ha deteriorado semanas atrás; de hecho,
las conclusiones de la Cumbre del viernes lo reflejan ya. El pasado fin
de semana en Grecia, todos los ministros de Defensa de la UE estábamos
de acuerdo en que Sadam Husein es un tirano que tiene armas de
destrucción masiva y que constituye una amenaza para la seguridad
mundial; sólo divergíamos en la viabilidad para hacer efectivo el
derecho internacional de Naciones Unidas. Pero hoy por hoy, el principal
perdedor de esta crisis ha sido la defensa europea.
-¿Perdurarán los alineamientos que ha generado esta crisis?
-Dependerá
de quien se haya alineado en coordenadas distintas a las atlánticas.
España ha reforzado su posicionamiento en la Alianza Atlántica, como lo
ha hecho Portugal; ha reforzado el flanco ibérico de la Alianza, que era
algo muy necesario y que se ha visualizado de manera especial en la
Cumbre de las Azores. Otros serán los que tengan que examinar si las
coordenadas hacia el Este son las que mejor garantizan el futuro de la
defensa común y de la Europa que queremos.
Fuente:
Ramón Pérez-Maura
ABC
23/03/03