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Lunes 24 de marzo de 2003


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

Federico Trillo:
«Sin la Alianza Atlántica, Europa no está capacitada, hoy, para defenderse»

El ministro de Defensa manifiesta su optimismo por la marcha de la ofensiva en Irak y constata la incapacidad de la defensa europea para actuar de forma autónoma

 

-La ofensiva va más rápido de lo que cabía suponer. ¿Por qué han avanzando las tropas y de tal manera cuando apenas habían comenzado los bombardeos?

-Se ha conseguido una línea de continuidad clara entre la legitimación de la acción y la ejecución de la intervención. El objetivo es Sadam Husein y su estructura de poder político-militar; no su pueblo. Y ése es también el objetivo de los bombardeos, que procuran evitar así daños colaterales e indiscriminados. Esa estrategia constituye la primera fase, que puede ir luego acompañada o no de las estrategias derivadas de la división que puede estar produciendo en las filas iraquíes el propio castigo selectivo al que están sometiendo al régimen los bombardeos de los aliados. Se pasaría de la estrategia de la «decapitación» a la estrategia de la «división interna». Nótese que se ha avanzado doscientos kilómetros sin encontrar una resistencia organizada, sin consolidar un frente, a un ritmo de deserciones y rendiciones del veinte o veinticinco por ciento. Eso hace concebir la esperanza de no tener que recurrir a un cambio de estrategia que lleve al bombardeo masivo.

-¿Hasta qué punto esta operación implica un riesgo más elevado para las tropas norteamericanas?

-Nadie puede discutir la superioridad cualitativa de las fuerzas norteamericanas más las británicas, que son las atacantes. Superioridad basada fundamentalmente en la tecnológica, que significa inteligencia en la previsión, precisión y menor riesgo en la ejecución. Inteligencia en la localización del objetivo, en el seguimiento del mismo, con un acortamiento del tiempo real para la ejecución de la acción. Las bombas de precisión guiada están demostrando que se han mejorado exponencialmente desde hace diez años, hasta el punto que el limitado número de bajas y el éxito en la destrucción de los objetivos político-militares demuestran esa eficacia y superioridad. En lo que es superior la fuerza iraquí es en número. Pero a mi juicio no se arriesga cuando se tiene, además de la superioridad moral, la superioridad en la determinación. Los ejércitos de la coalición saben muy bien que van a ganar esta batalla. Las huestes de Sadam saben no menos bien que van a perder esta guerra. Y, además, los primeros saben que les acompañan la ley y el derecho internacional universal. Y los segundos se saben con complejo de culpa y desconfianza en el mando. No digo que la operación sea corta ni fácil -eso sería una insensatez por mi parte-, pero será indudablemente un triunfo de la coalición y yo espero y deseo que con menor coste para el pueblo de Irak.

-La decisión del Parlamento turco de enviar a su propio Ejército ha sido respondida por los kurdos de Irak con la amenaza de confrontación. ¿Qué ocurrirá si se desencadenan otras guerras en paralelo?

-Sin duda, es el factor más preocupante del conflicto de Irak en este momento. La voluntad de la mayoría democráticamente expresada en Turquía, por su nuevo Gobierno y la de sus Fuerzas Armadas, es dar todo el apoyo necesitado por la coalición internacional para las operaciones sobre Irak, pero lamentablemente el problema kurdo parece estar envenenándolo en las últimas horas. Se ha garantizado la integridad territorial de Irak, el que pueda tener un trato plural y no discriminatorio de las distintas etnias que constituyen esa joven nación, y yo creo que si eso se acepta y se entiende por Turquía, será un paso gigantesco para la solución.

-Hay unos cuarenta países que están apoyando la campaña iraquí, pero las operaciones militares están siendo ejecutadas por Estados Unidos con la sola ayuda sobre el terreno en tareas de combate del Reino Unido. ¿No quieren los Estados Unidos contar con otras ayudas que estorbarían más de lo que ayudarían?

-Los Estados Unidos no han querido forzar a nadie en el terreno militar o el diplomático. Están convencidos de la legitimidad de la causa que defienden. Y también, de su capacidad de hacerlo solos. Pero han agradecido y valorado enormemente cualquier aportación de otros países a la coalición contra Irak. La aportación española se ha medido por lo que ha sido en los últimos años la línea de actuación de los ejércitos de la UE. El eje angloamericano ha llevado la ejecución también en la guerra contra los talibanes de Afganistán, y la UE ha liderado, bajo presidencia española y con mando británico, la fuerza para la seguridad establecida después por la ONU. Es decir: nos hemos especializado en misiones humanitarias y de paz. Y se ha tomado esta decisión por el Gobierno porque es la que entendemos que más se ajusta a la sensibilidad de la opinión pública española. Hay que recordar que los Estados Unidos han esperado, desde que se anunció que estaban en condiciones de poner en ejecución el Derecho internacional, a que se agotaran todos los recursos. Se llevó una vez más a la ONU; a consultas al Consejo Atlántico; se ha tratado de conseguir una unanimidad en esos foros que, por el veto anacrónico de algunos, no ha sido posible.

-¿Tenemos un Ejército especializado en misiones de humanitarias o un Ejército que sólo está capacitado para intervenir en posguerras?

-Las Fuerzas Armadas españolas han demostrado en años recientes que tienen la dimensión propia del protagonismo internacional que corresponde a la España de nuestros días: la España de las libertades, la España de los veinticinco años de una Constitución democrática. Las Fuerzas Armadas españolas han estado en misiones ofensivas y de ataque en Kosovo, y lo han hecho con tanto acierto que hemos concedido dieciocho cruces rojas para condecorar por acciones de combate a los pilotos del Ejército del Aire y a sus equipos de apoyo. Y han demostrado también su capacidad de defensa propia, sin disparar un solo tiro, y con una precisión admirada por todos, en la operación de desalojo de la isla de Perejil. Ahora van a tener ocasión de ejercitar una misión, que es en la que parece que los ejércitos europeos están especializándose: las llamadas «misiones Petesberg» que ha adoptado para sí la UE.

-Si alguna vez existe una seguridad, una defensa europea, ¿podríamos aspirar a algún otro papel?

-Como ha señalado el presidente Aznar, la misión española de apoyo humanitario es muy honrosa; es una misión sin duda militar, pero no de ataque ni de conflicto, aunque imprescindible y en plena sintonía con lo que el pueblo español quería. ¿Hemos de limitarnos, en el futuro inmediato, a ese tipo de misiones como europeos? Los españoles, por fortuna, no. Los españoles están defendidos también con capacidades operativas activas para cualquier supuesto contrario a los intereses de la defensa nacional y a los valores que garantiza la defensa colectiva en la Alianza Atlántica. Si la UE se planteara defenderse por sí misma de un ataque como el del 11-S y llevar la legítima defensa hasta Afganistán, no podría siquiera trasladar por sí misma las tropas, porque carece de capacidades de desplazamiento tanto aéreas como navales. No habría podido hacerlo sin las capacidades de desplazamiento de la Alianza Atlántica o contratando aviones de EE.UU. o Rusia. Si Europa pretendiera, por otra parte, desarrollar una defensa limitada a los países vecinos de su propio territorio, tampoco estaría capacitada como tal Europa para hacerlo, de momento, por sí misma. Piénsese que la misión que hemos emprendido en Macedonia por fin, no había podido ponerse en marcha hasta ahora sin un entendimiento con la Alianza Atlántica, que es la que desarrolla el mando, control, inteligencia y planeamiento. En consecuencia: sin la Alianza Atlántica, Europa no está capacitada, hoy por hoy, para defenderse por sí misma. Y, lo que es peor, no está capacitada para hacerlo, al menos, en los próximos diez años, que son los que faltan, por lo menos, para completar las as capacidades de desplazamiento estratégico. Esa Alianza Atlántica que nació muy fuerte, que fue capaz de reciclarse entre Washington 1999 y Praga 2002, es la que algunos -me temo que los de siempre- han cuestionado en las últimas semanas. La Carta Atlántica de las Azores es un relanzamiento de la de 1949. No deja de ser toda una confirmación el que el viernes el Consejo de Ministros de España haya aprobado los protocolos de ratificación del Tratado de Washington de los siete nuevos miembros de la Alianza procedentes del Centro y del Este de Europa que, por cierto, están mucho más sólidamente protegidos en esa Alianza que en un eventual eje París-Moscú.

-¿El Gobierno descarta que de esta crisis surja una nueva estructura internacional de seguridad?

-Creo que estamos generando nuevas estructuras internacionales de seguridad, tanto a nivel político -si lo quiere, diplomático- como a nivel operativo. Pero en lo tocante a esto último la única organización de seguridad del mundo es la Alianza Atlántica. Deberíamos preservarla en su unidad y en su fortaleza, porque no hay otra. Además, ha demostrado durante los últimos cincuenta años que ha respondido perfectamente a su misión: sin necesidad de un solo disparo se disolvió su enemigo geopolítico, el antiguo Telón de Acero. En las ocasiones en las que se ha puesto a prueba fuera de área, como en el apoyo, tras el 11 de Septiembre, a Afganistán, ha reaccionado institucional y operativamente con gran rapidez y flexibilidad. El Consejo de Seguridad sin duda, deberá ser repensado a la luz del ejercicio del derecho de veto que por algunos se ha ejercitado o se ha anunciado cuando sencillamente conviene a sus intereses..

-¿La despedida que han tenido los buques que han partido hacia la zona ha sido la adecuada?

-Sin ninguna duda. Y muy honrosa, en contra de lo que ha publicado algún medio, en estos puntos mal informado. Porque ha estado presidida por el almirante jefe de la Flota y por el general jefe de la Fuerza de Maniobra.

-¿Por qué, en otros países, las tropas enviadas a zona de conflicto reciben el pleno respaldo de todas las fuerzas políticas y en España es motivo de crítica, que afecta a los propios soldados que van?

-Lo sentirán en el sentido afectivo. Allá cada cual con lo que quiera hacer en ese punto, porque quiero recordar que el propio presidente Felipe González, si algo le pidió a la oposición disidente, que no era la del Partido Popular, era que, al menos, apoyara la moral de las fuerzas desplazadas en el conflicto del Golfo. Hubiera sido bueno que lo recordara el señor Rodríguez Zapatero. El motivo principal es que en España hay fuerzas políticas que no practican el sentido de la responsabilidad,  probablemente por inmadurez democrática, o por debilidad de sus equipos dirigentes. Y porque tampoco practican esa sana virtud de la coherencia.

-¿Cuál es el uso que está dando Estados Unidos a las bases de utilización conjunta durante esta guerra?

-El uso que tiene perfectamente definido y previsto el Convenio de Cooperación para la Defensa, recientemente renovado, por cierto, con la misma estructura que la que dejó el Gobierno socialista y con el apoyo unánime del propio Grupo Socialista, hace un mes, en el Senado y, antes, en el Congreso. No hay ninguna solicitud, ningún uso que no esté previsto en el Convenio, y España responde, como lo hacen los restantes países que tienen suscritos convenios porque los tratados deben ser respetados. Tanto es así, que incluso los alemanes, cuyo Gobierno no ha estado en la misma posición que el Gobierno de España ni participa en la coalición internacional, no han dudado en ningún momento en hacer frente a sus compromisos internacionales y autorizar el uso de sus bases por los Estados Unidos.

-¿Cómo afecta esta crisis al alistamiento de soldados profesionales?

-Para sorpresa de muchos, ha sido enormemente positivo, lo cual hace cifrar muchas esperanzas en los jóvenes españoles, que han incrementado enormemente el alistamiento en las Fuerzas Armadas profesionales en el último mes. En el último ciclo el incremento de candidatos a soldados profesionales es del 39,9 por ciento; pasan de 4.219 a 5.903.

-Alemania parece querer cedernos el mando de la misión en Afganistán. ¿Lo aceptaremos?

-No. He explicado al ministro Struck que España se esforzó de manera especial en dar el primer impulso a la misión en Afganistán, cuando ejercía la presidencia de la UE, que es cuando se puso en marcha, cediendo el mando militar a los británicos, pero aportando todo aquello que no era capaz de aportar nadie. A aquel esfuerzo, agradecido por los aliados y por  Naciones Unidas, hemos sumado luego el mantenimiento durante catorce meses  los mandatos sucesivos de nuestro contingente. Ahora empezamos a reducirlo, y hora es que sean otros los que compensen con más aportaciones. Por lo demás, también apoyamos la idea, y procuraremos así impulsarla dentro de la Alianza Atlántica, de que sea la propia OTAN la que asuma el liderazgo de la misión en la renovación.

-¿Cómo de debilitada en términos políticos ha quedado Europa tras esta crisis militar? ¿Es la defensa la asignatura pendiente de la UE?

-Estamos tratando de recomponer la unidad del mensaje exterior europeo a la misma velocidad al menos con la que se ha deteriorado semanas atrás; de hecho, las conclusiones de la Cumbre del viernes lo reflejan ya. El pasado fin de semana en Grecia, todos los ministros de Defensa de la UE estábamos de acuerdo en que Sadam Husein es un tirano que tiene armas de destrucción masiva y que constituye una amenaza para la seguridad mundial; sólo divergíamos en la viabilidad para hacer efectivo el derecho internacional de Naciones Unidas. Pero hoy por hoy, el principal perdedor de esta crisis ha sido la defensa europea.

-¿Perdurarán los alineamientos que ha generado esta crisis?

-Dependerá de quien se haya alineado en coordenadas distintas a las atlánticas. España ha reforzado su posicionamiento en la Alianza Atlántica, como lo ha hecho Portugal; ha reforzado el flanco ibérico de la Alianza, que era algo muy necesario y que se ha visualizado de manera especial en la Cumbre de las Azores. Otros serán los que tengan que examinar si las coordenadas hacia el Este son las que mejor garantizan el futuro de la defensa común y de la Europa que queremos.

Fuente: Ramón Pérez-Maura
ABC
23/03/03

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